sábado, 31 de mayo de 2025

LA CAJA DE PANDORA

 

La restauración de La caja de Pandora (1929) fue laboriosa y se hizo a partir de negativos que hallaron en tres filmotecas europeas, digitalizando la copia que ahora se puede ver. Dirigida por G.W.Pabst y con guion de Ladislao Vajda, padre del director homónimo que luego rodó en la década de los cincuenta en España, es una de las últimas películas de la edad de oro del cine alemán y dio al mundo del cine una de sus imágenes más icónicas con Louise Brooks y su particular corte de pelo que luego imitó Liza Minnelli en Cabaret.

Brooks es Lulu, una joven atractiva y sexualmente desinhibida que encandila a todos los hombres con los que se cruza a los que atrae con una fuerza magnética. Un editor de periódicos, el Dr. Schön, contrae matrimonio con ella pero, luego, en una escena de celos y con una pistola por en medio muere accidentalmente. Lulu es sometida a juicio, pero un antiguo amante provoca un incendio en la sala de vistas, se forma un barullo y puede huir de allí, junto a este protector y Alwa, el hijo de Schön, que también ha caído arrastrado por sus encantos. 

La acción pasa un tugurio situado en Francia, en el que el personaje de Lulu empieza a perder esa aura dominante sobre los hombres que tiene en la primera parte de la película. Allí, un siniestro marqués, traficante de mujeres, amenaza con convertirla en esclava. Logra huir de Francia y llega, con Alwa, a Londres, ciudad en la que tiene lugar la última parte de la película. Lulu se prostituye mientras Alwa lleva una vida apática y, buscando clientes, se encuentra con un asesino en serie que, sin citarlo, hace pensar en Jack el Destripador. En principio él tira el cuchillo y, además, no lleva dinero, pero ella le invita igualmente a su casa porque dice que le gusta y su irrefrenable manera de entender la sexualidad la arrastrará a su destino fatal mientras Alwa se une al Ejército de Salvación.

Parece que Louise Brooks, en la vida real, tenía una manera de comportarse muy parecida a la de su personaje, viviendo con mucha libertad su sexualidad desde que era adolescente y con relaciones tanto con hombres como con mujeres.  Aquí también hay una subtrama lésbica, aprovechando la libertad con la que podía rodar Pabst en Alemania, y es una condesa vestida de esmoquin con la que la joven Lulu tiene una relación. Es una subtrama muy avanzada para la época y uno de los muchos motivos por los que la película tuvo problemas con la censura.

La película narra perfectamente esa sexualidad destructiva para los demás y autodestructiva para Lulú. Esa caja de Pandora se abre con la actitud de Lulu y un torbellino de emociones e impulsos sexuales en forma de atracción psicológica la arrastra a ella, Schön y su hijo de manera irremediable. Censurada en varios países, tuvo diversos montajes y, en Estados Unidos y Reino Unido, acababa siendo Lulú quien se unía al Ejército de Salvación.

A mí me ha parecido que empieza con mucha fuerza la película, en la presentación de Lulu y su relación con Schön, con una intensa escena cuando él, fuera de sí, saca el arma de fuego y provoca el accidente, además de una parte rodada en un teatro cuando ella quiere ser bailarina que está muy bien representando ese ambiente de farándula. Luego se me ha hecho un poco larga mientras los personajes van huyendo por Europa y la película tiene un bache narrativo, cansa un poco hasta que remonta en el final londinense con Jack el Destripador y las dos últimas escenas, su trágico destino y Alwa incorporándose al Ejército de Salvación, que me han parecido muy bien rodadas, con la impronta del expresionismo alemán. 

jueves, 29 de mayo de 2025

CARNE DE HORCA

 

Carne de horca (1953) es una curiosa coproducción hispano-italiana dirigida por el todoterreno Ladislao Vajda e interpretada en los papeles principales por Rossano Brazzi y Emma Penella, con papeles secundarios para, entre otros, José Nieto y José Isbert.

Es una película que podría ser perfectamente, por temática y ambientación, un western. La acción transcurre en la Sierra de Ronda, en la que un famoso bandolero, El Lucero, domina el territorio y asalta diligencias con la ayuda de un prohombre de la ciudad de Ronda. Juan Pablo (Rossano Brazzi) es el hijo de un hacendado que tiene una deuda de juego y simula, con unos compinches, que su padre ha sido secuestrado y el Lucero exige un rescate con el ánimo de tener fondos para pagar esa deuda. Pero, en realidad, el padre sí que es secuestrado por el verdadero Lucero por lo que Juan Pablo queda en situación comprometida al dar veracidad a su invento y, además, con final trágico pues el padre ha sido asesinado. Por ello, se une a la banda del Lucero manteniendo oculta su identidad para poderla desactivar y probar su inocencia. La cosa se complica cuando descubra que ese contacto que tiene el Lucero en la ciudad de Ronda es el padre de su novia (Emma Penella). El Lucero es un bandido despiadado que ha implantado un régimen de terror en la zona, un anti Curro Jiménez, así que, después de huir de una batalla con el ejército, serán los habitantes de un pequeño pueblo quienes, viéndole en estado de vulnerabilidad en su huida, acaben con él.

Muchísimos caballos en los que cabalgan los protagonistas, el agreste paisaje de la serranía de Ronda, tabernas que parecen saloons, un uso continuado de las armas de fuego y una banda de forajidos en los que se cuela un infiltrado son elementos que hemos podido ver en muchos westerns. La película tiene buen ritmo, es entretenida y está rodada con oficio y agilidad, confirmando que Vajda era un cineasta interesante.

 

martes, 27 de mayo de 2025

UN ESPÍRITU BURLÓN

 

Un espíritu burlón (1945) es una divertida y elegante comedia, dirigida por David Lean, con Noel Coward trabajando en el guion y Ronald Neame como director de fotografía de un technicolor muy saturado, incluso comparado con otros filmes de la época.

La película parte de un buen guion en el que un novelista llamado Charles Condomine quiere aprender sobre ciencias ocultas e invita a una estrafalaria médium para hacer una sesión de ouija junto con su mujer Ruth, el médico de la localidad y su esposa.  Mientras se realiza la sesión, queda liberada Elvira, su esposa fallecida siete años atrás y que solo puede ser vista y oída por Charles. La comedia prosigue cuando el fantasma de Elvira intenta desestabilizar el matrimonio de Charles y, no contenta con eso, sabotea el coche para matarlo pero, al conducir Ruth, es la mujer actual quien fallece.

Las dos mujeres se pelean en el más allá mientras Charles intenta contactar de nuevo con la médium para exorcizar ambos espíritus y, aunque parece que lo ha conseguido, cuando conduce su automóvil tiene lugar la intervención de las mujeres y que los tres espíritus acaben juntos en la ultratumba.

Uno de los activos es contar con excelentes intérpretes, Rex Harrison como el novelista, Constance Cummings y Kay Hammond como sus esposas y Margaret Rutherford como la médium. Un buen guion, unos diálogos con chispa y la realización elegante de Lean configuran una película que se ve de forma muy agradable pues tiene buen ritmo narrativo, conteniendo además una cierta crítica a la acomodada clase social de los protagonistas del filme.  Aunque Lean no hizo casi ninguna comedia y se movió mejor en otros registros, aquí consiguió una película que vale la pena revisar. 

lunes, 26 de mayo de 2025

LOS DIENTES DEL DIABLO

 

Veo una copia de Los dientes del diablo (1960) en la Filmoteca en un estado no muy bueno, aunque compensa ver en pantalla grande una película rodada en Technirama.

Dirigida por Nicholas Ray, cuenta la historia de Inuk, un inuit que trata de adaptarse a las duras condiciones climáticas de la zona y a las sociales, en un mundo en el que escasean las mujeres, sacrificadas las recién nacidas por las parejas si antes no han tenido un varón como descendencia. A pesar de que el primer amigo que le acoge en su iglú le ofrece tener trato carnal con su mujer como muestra de hospitalidad, Inuk quiere una mujer propia y formar una familia. En la primera parte de la película, se explica como Inuk pasa a tener esa familia, en un tono prácticamente de comedia. Luego viene el choque de civilizaciones cuando, a través de otro inuit, conoce el poder de las armas de fuego en un momento de inflexión de la película, con la violenta sacudida del disparo que da muerte a un oso polar. Ansioso por tener un arma de fuego, cazará pieles de zorro para desplazarse a una pequeña población donde ha llegado el hombre blanco y cambiarlas por un rifle. Estando en contacto con el hombre blanco, matará accidentalmente a un misionero al entender que rechaza su hospitalidad cuando le ofrece a su mujer. Ese suceso abrirá la última parte del filme en el que dos hombres se adentran en el territorio de los inuit para prenderlo y llevarlo ante la justicia. Pero uno de ellos morirá en medio de una tormenta y salvará la vida al otro que, finalmente, renunciará a su propósito de entregar a Inuk a la justicia.

Fue una coproducción italo-franco-británica, rodada en los estudios Pinewood y con una segunda unidad que se desplazó al Canadá. La película tiene un tono semidocumental en muchos momentos, destacando la filmación en parajes naturales con la fauna característica de esas zonas: focas, osos polares y zorros árticos. 

Protagonizada por Anthony Quinn, hace una buena interpretación metiéndose en la piel del inuit Inuk, un hombre que tiene la inocencia del buen salvaje y que descubre la civilización, un lugar turbio que no entiende, con comerciantes de pocos escrúpulos y dados a beber alcohol en grandes cantidades. Dos años antes de Lawrence de Arabia, Peter O’Toole (que renegó de su participación al haber sido doblado) interpreta a uno de los dos hombres que quieren llevar ante la justicia a Inuk y es, precisamente, el que queda vivo, es salvado por Inuk y convive un corto tiempo con su mujer e hijo. La película está muy bien y, al aparecer O’Toole, sube de intensidad para llegar a un gran, y pesimista, final. Son civilizaciones que no pueden convivir en paz, los hombres blancos no son capaces de entender el modo de vida de los inuit, por motivos tanto morales y espirituales (el misionero que muere accidentalmente es un tonto) como por querer explotar la naturaleza con avidez. Tampoco Inuk entiende a los hombres blancos y O’Toole fingirá rechazar la hospitalidad de Inuk, para provocar su marcha y él volverá al pueblo diciendo que tanto Inuk como su compañero han perecido. El plano sonriente de O'Toole viendo marchar a Inuk y su familia es feliz y, a la vez, amargo, el buen salvaje vuelve a su hábitat a vivir en paz con su familia, pero si se quedara con O’Toole sería condenado por asesinato, aunque se trató de un accidente. No cabe el respeto y la tolerancia en el mundo del que procede O’Toole.

Ray tenía en alta estima esta película, rodada con mucha más libertad que aquella de la que gozaba en Hollywood. Como curiosidad de esa libertad, la compañera de Inuk muestra los pechos y eso era impensable en una producción de Hollywood de 1960. Asfixiado por los estudios de Hollywood, y luego por Samuel Bronston en España, Ray consiguió aquí estar cómodo para filmar un clásico sobre el diálogo entre civilizaciones o, mejor dicho, sobre la imposibilidad de establecer ese diálogo.

sábado, 24 de mayo de 2025

LOS LUNES AL SOL

 

 En 2002, Fernando León de Aranoa filmó Los lunes al sol, retrato de un grupo de trabajadores de unos astilleros que se han quedado en el paro tras haber cerrado las instalaciones por la intervención del Estado. Rodada en Vigo, no es tanto una película sobre como una gente que ha caído en el paro sino como un determinado tipo de trabajadores, empleados hasta entonces en unos astilleros, que quedan desplazados dentro del mundo laboral con escasas posibilidades de volver a tener trabajo. De hecho, en el año 2002 teníamos la España de Aznar, aquella de la frase España va bien que dijo el catalanoparlante en la intimidad. Los índices de paro estaban en un momento bastante bajo, cerca de tocar suelo con el boom inmobiliario hasta remontar cuando estalló la burbuja y, después, dispararse a partir de 2008. Por ello, este grupo de trabajadores de la película representan más un mundo laboral que ya no es posible que, estrictamente, una gente que no tiene empleo.

Hay un grupo heterogéneo dentro de los protagonistas. Santa (Javier Bardem) es un hombre solitario, cínico y broncas aunque tenga oculta una parte sensible ;José (Luis Tosar) es un hombre dependiente económica y emocionalmente de su mujer, una empleada en una factoría de pescado, con la que comparte una vida de estrecheces económicas; Lino (José Ángel Egido) es padre de familia y trata, de manera patética, de encontrar trabajo tiñéndose las canas para parecer más joven e improvisando parcos conocimientos informáticos que le explica su hijo; Rico (Joaquín Climent) es el trabajador que aprovechó la indemnización y va tirando al haber montado un bar donde pasa gran parte de la acción al ser el lugar donde se reúne el variopinto grupo; Amador (Celso Bugallo) es el que tiene una situación más dramática, abandonado por su mujer y totalmente alcohólico, convive con el síndrome de Diógenes y muere como un perro; y Serguei ( Serge Riaboukine) es un inmigrante ruso que malvive por Vigo y que comenta con humor que todo los que les decían sobre el comunismo en la URSS era mentira pero que, una vez llegado al mundo occidental, ha comprobado que lo que les decían sobre el capitalismo era verdad.

León de Aranoa filma con solvencia un guion interesante apoyado por un excelente plantel de actores, tanto los más conocidos Bardem y Tosar, como el resto del reparto. Es una buena película que gana interés al poderla tomar como referente de la descripción de una clase obrera que ya no existe, aquella que fue derrotada en la desindustrialización del país a partir de mediados de los años ochenta y en los quince o veinte años posteriores. Realizar esta descripción junto al drama humano de los protagonistas, encontrando un espacio propio para que todos ellos tengan una historia intensa y con personalidad, es un acierto de León de Aranoa. 

jueves, 22 de mayo de 2025

HANNAH Y SUS HERMANAS

 

 Hannah y sus hermanas (1986) me ha parecido, después de casi cuarenta años sin haberla visto, una película notable de Woody Allen. En gran parte, es la misma película que hizo antes y haría después, retratando una serie de personas de mediana edad con problemas sentimentales, relaciones de ida y vuelta además de, en el caso del personaje de Allen, dudas existenciales. Pero es notable porque consigue aunar muchos aciertos en la película.

La parte de comedia es la que le corresponde sobre todo al personaje de Allen. Su hipocondría da lugar a situaciones divertidas y también sus dudas acerca de cómo enfrentarse a la muerte y a la posible existencia de Dios, cosa que provoca un intento frustrado de conversión al catolicismo y una conversación en Central Park con los Hare Krishna que no le sirve de mucho.

La parte más seria de la película, aunque siempre en un tono de comedia ligera, cuenta con un puñado de grandes actores: Mia Farrow como Hannah, siendo sus hermanas Dianne Wiest y Barbara Hershey; mientras que en el reparto masculino está Michael Caine como marido de Farrow, Max Von Sydow como novio de Hershey y el propio Allen como primer marido de Farrow.

Con estos actores se consiguen grandes escenas, siendo especialmente remarcable el personaje de Hershey y las escenas que tiene tanto con su cuñado Caine con el que inicia una furtiva y apasionada relación, como con su novio Von Sydow con el que, dada la diferencia de edad y perfil intelectual de él siendo pintor, tiene una relación más bien de maestro y discípula.

Un Allen que estaba en buena forma. 

martes, 20 de mayo de 2025

BOOGIE NIGHTS

 

Dirigida en 1997 por Paul Thomas Anderson, Boogie nights es una película vistosa, muy entretenida, que cuenta el ascenso y caída de un joven llamado Eddie Adams (Mark Wahlberg)  en el mundo de la industria del cine porno. La acción se inicia en el valle de San Fernando durante el año 1977 y se alarga hasta mediados de los ochenta más o menos, en el momento en que ese tipo de industria pierde pujanza al generalizarse el uso del video doméstico. Junto a Adams, el otro protagonista es el director Jack Horner (Burt Reynolds), un hombre simpático, con pretensiones artísticas dentro del ramo de la industria en la que se encuentra, aunque también tenga un lado irascible y que vive con Amber Waves (Julianne More) novia y actriz en sus películas.  

A través de música setentera, vestuario también de la época y largos planos secuencia en los que se muestran las fiestas que da Horner en su espaciosa casa, vemos como un Adams prácticamente adolescente es captado, gracias a sus atributos físicos, para la industria del cine porno, en la que se llega a hacer muy popular con un nombre artístico (Dirk Digger) para luego pelearse con su mentor y caer en la miseria, llegar a prostituirse y reconciliarse con Horner. Hay una parte festiva de ese mundo en esos encuentros con mucha música, alcohol y sexo pero, más tarde, un par de escenas muy violentas dan un tono más tenebroso al filme. Una es la escena de cuando Adams llega a hacer de chapero y es apaleado por unos desaprensivos especialistas en hacer caer en la trampa a jóvenes que se dedican a esos menesteres, mientras la otra es la enfurecida reacción de Horner respecto a un sujeto al que habían invitado a filmar para que tuviera sexo con una actriz dentro de una limusina. Y es que la segunda parte de la película, que incluye el suicidio de un personaje secundario víctima de la presión en que vive, junto a estas escenas violentas y una regresión de la industria el porno, resulta más sombría que la primera parte con el esplendor de las fiestas. Dentro de la lógica de un filme sobre auge y caída, el final es un poco tibio, poco clarificador del punto en que se encuentran los personajes.

La realización de Anderson es muy buena y se nota que es un director con mucho talento. El problema que tiene la película es el limitado interés de lo que cuenta y que, pese a que el envoltorio que prepara Anderson es muy llamativo y estimulante, los personajes carecen de una dimensión lo bastante interesante para pensar que estemos ante una gran película. 

lunes, 19 de mayo de 2025

EL ÚLTIMO TREN DE GUN HILL

 

El último tren de Gun Hill (1959) es el mejor western de John Sturges. Tiene un guion más sencillo que Duelo de titanes o Los siete magníficos, pero también más sólido, menos disperso que los otros dos westerns que, en cambio, son mucho más populares. Aquí tenemos un duelo interpretativo de gran altura entre unos magníficos Kirk Douglas, interpretando al sheriff Matt Morgan, y Anthony Queen como el terrateniente Craig Belden. Con unos diálogos de frases lapidarias, amenazantes y propias de tíos muy duros, el buen hacer de Sturges, junto a una gran banda sonora de Dimitri Tiomkin, da lugar a uno los mejores westerns de la historia.

Morgan compone a un héroe del western que antepone la legalidad a satisfacer por sus medios la venganza contra el hijo de Belder, que asesinó a su esposa cherokee junto a un amigo. Morgan, diestro con las armas, podría presentarse en Gun Hill y asesinar a los desalmados que la violaron y mataron volviendo a su lugar de origen. Pero lleva una orden de detención y su prioridad es seguir los procedimientos legales con el convencimiento, eso sí, que serán ahorcados tras un juicio. Se insinúa en un momento de la película que, cuando cabalgó con Belder y se hicieron grandes amigos, estaban en el otro lado de la ley pero, convertido en sheriff de la pequeña ciudad de Pawley, quiere proceder legalmente como se requiere en un caso de asesinato.

Frente a Morgan, Belder representa la negación del ordenamiento legal, así como la fuerza bruta como medio de organizar una sociedad. Siendo un rico terrateniente con un gran rancho, muchas cabezas de ganado y hombres trabajando para él, es propietario además del hotel, bar y otros establecimientos de Gun Hill. El sheriff de Gun Hill es un hombre que le guarda absoluta fidelidad, desoyendo los requerimientos de auxilio de Morgan, y todo el mundo le teme pues sus enemigos han ido a parar todos al cementerio. No dudará en poner todos los medios a su alcance, por supuesto extralegales, para que  la orden de detención no surta efecto y su malcriado hijo no sea apresado.

En este choque entre la ley y la fuerza bruta, se producirá una gran tensión cuando Morgan aprese al hijo de Belden y lo tenga en una habitación del hotel hasta la hora en que ha de pasar el tren para retornar a Pawley. Como en Solo ante el peligro o El tren de las 3:10, hay una tensa espera y desgaste psicológico que propicia sentimientos encontrados en Morgan, dudando en matar a sangre fría al hijo de Belden; lleva a Belden a tender una trampa a Morgan, que no le sale bien, pero deja libre el camino hacia el duelo final pues el segundo ha saldado una deuda ya que Belden le salvó la vida cuando trabajaban juntos; y hace que el personaje de Carolyn Jones, chica de saloon y novia de Belden, ayude a Morgan llevándole una escopeta al conocer los detalles de la violación y asesinato.

Con el duelo final, Belder es un hombre que ya no le queda nada en la vida tras perder a su hijo. Vencido por su antiguo amigo, del que se despide amablemente mientras agoniza recomendándole que no malcríe a su hijo como él hizo con el suyo, cabe pensar que el caciquismo puede darse por acabado en Gun Hill mientras Morgan regresa a su ciudad.

Gran western

UM JULGAMENTO

  Dado que la obra se desarrolló mayoritariamente en lengua portuguesa, es oportuno recuperar la frase del inefable Mourinho cuando dijo aqu...