domingo, 4 de octubre de 2026

TRAPECIO

 

Trapecio (1956) es un sólido melodrama que tiene lugar en el mundo del circo. Dirigido por Caror Reed, cuenta con un gran reparto encabezado por Burt Lancaster, Tony Curtis y Gina Lollobrigida. 

Mike Ribble (Burt Lancaster) es un hombre, ya maduro y amargado, que trabaja como aparejador en un circo, pero fue una gran estrella, de los pocos acróbatas capaces de hacer el triple salto mortal hasta que una caída le dejó graves secuelas. Tino Orsini (Tony Curtis) es un joven talentoso trapecista que acude al encuentro de Ribble para que le enseñe como hacer el triple salto. La primera reacción de Ribble es rechazar a Orsini pero, tras verlo en el trapecio, se ilusiona con el muchacho al que reconoce como un gran trapecista y forman un dúo artístico. En el circo se encuentra también Lola (Gina Lollobrigida), una joven artista que, después de haber sufrido penalidades, es una buscavidas que trata de hacerse un nombre y, seduciendo primero a Ribble y luego a Orsini, trata de formar un trío artístico con ambos para mantenerse en el mundo circense. Tras haber formado una pareja estable con Orsini, Lola también se siente atraída por Ribble y, finalmente, la tensión estallará con una airada reacción de Orsini que abofetea a Ribble.  A pesar de ello, y de que le ha sustituido por otro compañero, Ribble se sube una última vez al trapecio para provocar a Orsini y que intente, por primera vez y sin red, el triple salto mortal.

Es un melodrama bien llevado por Reed, alternando escenas espectaculares de trapecio para aprovechar el Cinemascope con otras en las que Lancaster lleva el peso de la interpretación. Su personaje es el más interesante, un hombre ya maduro y que se ve rejuvenecido tras la llegada de Orsini y Lola, estimulando él su vocación circense y excitando ella su apagada sexualidad. Lancaster era un actor sobradamente solvente para sacar adelante el personaje. Curtis hace una interpretación más apagada, nada que ver con su magistral aportación un año más tarde en Chantaje en Broadway, también con Lancaster. Y Lollobrigida desborda sensualidad y erotismo en su papel de artista exuberante, pero también taimada y ambiciosa que juega al equívoco gran parte de la película. Como actriz secundaria, tiene un buen papel Katy Jurado, una mujer que trabaja en un número con caballos y que tuvo una relación con el personaje de Lancaster, al cual sigue amando. 

Buena película

sábado, 3 de octubre de 2026

NOCHES EN LA CIUDAD

 

Noches en la ciudad (1969) es el primer largometraje de Bob Fosse de los cinco que dirigió y, teniendo como superestrella de este musical a una actriz tan buena como Shirley MacLaine, esperaba más de él.

Partiendo de la historia de Ennio Fiaiano y Federico Fellini, es una adaptación de Las noches de Cabiria, con guion del propio Fosse, Peter Stone y Neil Simon. Y, efectivamente, si el filme italiano empezaba con un chulo desaprensivo que tiraba a Guilietta Massina a un río cercano a Roma, aquí Sweet Charity, la protagonista, es arrojada a un estanque de Central Park. Felizmente rescatada pues no sabe nadar, y profundamente decepcionada respecto al tipo que la lanzó, Charlie, del que estaba muy enamorada, vemos a una chica ingenua, que trabaja en un lugar de más que dudosa reputación como taxi girl y anhela encontrar el amor. Al igual que en el filme de Fellini, una parte de la película se desarrolla cuando encuentra a un actor que se ha peleado con su novia y la invita a su casa. Aquí, el famoso actor, de origen italiano, se llama Vittorio y está interpretado por Ricardo Montalbán. 

Posteriormente, encontrará el amor con un inestable personaje llamado Oscar (John McMartin) que le promete casarse y la abandona, tras haberse despedido Charity de las chicas del tugurio en el que trabajaba, en la sala de los juzgados en las que se celebran las bodas.  Esta parte se distancia más del filme de Fellini. Si en la película protagonizada por Massina, el novio con el que se va a casar es el criminal interpretado por François Perier, aquí es un hombre indeciso de poco carácter. Uno de los mejores momentos del filme de Fellini es cuando Cabiria comprende que ha sido engañada, que no tiene delante suyo a un novio romántico y ella misma le da el dinero que son los ahorros de toda la vida. En este filme de Fosse, ese novio no tiene esas características negativas y eso hace que se rodara un final alternativo feliz en el que Oscar, tras abandonar a Charity, la ve accidentalmente desde su casa en un puente del estanque de Central Park en que empieza la película y, creyendo que se va a suicidar, acude tras ella, con una escena cómica en la que los dos caen al estanque y salen definitivamente como pareja. 

 Considerando que no me ha gustado la película, al menos el final que se montó finalmente respeta más el original italiano y es más coherente, Charity queda sola y aquí la rescatan de su ensoñamiento unos hippies que le regalan unas flores que la reconectan al mundo.  

La película es excesivamente larga, unas dos horas y media, sin encontrar nunca el ritmo adecuado. Además, la calidad de los números musicales no me ha convencido, algunos no me han gustado nada e incluso no me ha llamado especialmente la atención el que protagoniza Sammy Davis jr en su breve aparición. 

A pesar de contar con una gran Shirley MacLaine, que no malogra en absoluto la película, no creo que Fosse estuviera muy inspirado en este su primer filme. 

jueves, 1 de octubre de 2026

LA BOLA NEGRA

 


Se ha estrenado la semana pasada La bola negra, dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, siendo recibida con entusiasmo, superando en la preventa a La odisea y acaparando muy buenas críticas. La expectación ha sido tan grande que me llama la atención que, al acabar la sesión en una sala pequeña del Cinesa Parc Vallés, haya varios aplausos, cosa inusual. 

Fue premiada en Cannes a la mejor dirección y, justo lo que más reparos me ha dado el filme de los Javis ha sido precisamente la dirección de la película ya que, en varias ocasiones a lo largo de la cinta, me da la impresión de ser efectista y perder la naturalidad a la hora de narrar una historia. 

En cambio, me parece muy logrado el guion, de los mismos Javis y Alberto Conejero, hilando tres historias, una de ficción que tiene lugar en los años 30, una real que acaece en 2017 y una última, mezclando elementos históricos junto a otros ficticios, que se desarrolla en 1937.  A través de las tres historias, se da cuenta de una obra inacabada de García Lorca, La bola negra, de la cual solo escribió cuatro páginas, pero, con lo que comentó el poeta granadino sobre la misma, se acaba haciendo la especulación sobre que dicha obra fuera acabada y la tuviera en su poder su última pareja, Rafael Rodríguez Rapun, que murió en el frente de Cantabria en 1937. En definitiva, se trata de una ucronía sobre una obra que prácticamente no se empezó, pero se explica una historia como si en realidad hubiera existido y, en ese frente cántabro, un soldado del ejército nacional la hubiera recibido de Rodríguez Rapun que, tras varias décadas, revela su existencia a su nieto en una disposición testamentaria. 

Hay buenas interpretaciones, no está mal la aparición de Penelope Cruz como tonadillera en la línea de La niña de tus ojos, ni la de Glenn Close como hispanista experta en Lorca y, pese a durar casi dos horas y media, la película tiene buen ritmo narrativo. Pero esa dirección con tantos subrayados, como si los directores se gustarán a sí mismos, y la necesidad que tienen de introducir lo queer de manera redundante, y tal vez innecesaria, como guiño a un determinado tipo de público me distancian de la película. 

martes, 29 de septiembre de 2026

ANTIDISTURBIOS

 




Antidisturbios en una serie de seis episodios creada por Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, que ya tiene unos seis años, aunque la recupero ahora en Movistar. Lo hago en un momento oportuno ya que empieza con un desahucio y venimos de una semana en que ha sido protagonista Mari Carmen, la anciana de 87 años que la policía sacó en silla de ruedas culminando el cuarto intento realizado tras varios aplazamientos. 

Aquí, también es un desahucio polémico porque, en un contexto difícil por la insuficiencia de medios policiales que se desplazan, muere un ciudadano senegalés a consecuencia de una caída. Solo se desplazó al desahucio un equipo de seis policías nacionales, claramente insuficiente, cosa que advierte al secretario judicial el jefe de ese equipo. El secretario se comunica con el juez que, advertido de las dificultades existentes, dice que siga adelante la operación, cosa que finalmente da lugar a la muerte del inmigrante africano. 

Entonces empiezan a actuar los policías del departamento de asuntos internos, con un incisivo miembro del equipo que es una chica llamada Laia. Ella obtiene, a través de la nube, un video que un policía borró del móvil de una vecina y en el que se demuestra una mala praxis policial que da lugar al trágico desenlace. 

Los policías son encausados y, a través del tío de uno de ellos, contactan con un excomisario llamado Revilla que es retratado con el look de Villarejo, que les ofrece crear un perfil falso del inmigrante como si tuviera antecedentes y fuera un tipo violento, para obtener una mejor imagen de ellos en el juicio a celebrar. Paralelamente, Laia empieza a descubrir como ese desahucio se adelantó, cosa poco frecuente. Investigando, ve que hubo casos similares en el mismo juzgado habiendo acabado todos los inmuebles tras los desahucios como apartamentos turísticos. 

La trama se va enredando más en un caso de corrupción que afecta a altos mandos policiales y empresarios importantes, habiendo una división en el propio cuerpo policial con un grupo que debe investigar al margen de sus superiores lo que confunde al principio a Laia con relación a su superior directo. Mientras tanto, los policías ven su vida muy alterada por lo que pasó al morir el senegalés. De manera preventiva, el más joven es expulsado del cuerpo y, en los demás compañeros, los hechos repercuten seriamente en su vida privada y profesional. 

En general, en la serie hay un clima de tensión muy bueno que se deja notar, especialmente, en el primer episodio. Está muy bien rodada toda la operación del desahucio y las malas condiciones en que trabajan los seis miembros de la Policía Nacional. Además, vemos como son y resultan muy creíbles los personajes. Es cierto que algunos tienen un punto chulesco, otros parecen más asentados, pero queda claro que uno de los problemas es que se deja con pocos medios y en una situación de stress a una serie de funcionarios públicos, como paso aquí en el 1 de octubre. A pesar de que el desahucio se pudo resolver mejor, veo a los policías más como víctimas que como verdugos. 

Luego vemos el tema político del desahucio. La gente de asuntos internos pone mucho ahínco en la investigación y hay un cierto interés en que el asunto escale a los medios, recibiendo los policías un castigo ejemplar en función de su implicación en los hechos (de expulsión del cuerpo a suspensiones temporales) sin tener en cuenta posibles atenuantes. También es verdad que la reacción de los policías no es nada ejemplar, contactando con un turbio personaje para difamar la memoria del senegalés con imputaciones falsas. 

Y, por último, se va desarrollando durante la serie la averiguación de una trama de corrupción, que afecta a altos mandos de la policía en conexión con importantes empresarios y con un trasfondo urbanístico en forma de edificación de apartamentos turísticos, un negocio floreciente y que es una de las caras más amables de nuestro país; siendo una de las que lo son menos, teniendo conexión entre ambas, desahucios como el de esta semana.  La investigación avanza en gran medida gracias a Laia, interpretada magníficamente por Vicky Luengo, personaje que, aparentemente, realiza con vocación y de manera esforzada su trabajo pero que, también, oculta un lado oscuro y unas ganas de medrar en el cuerpo policial. Se dan pistas, pero su actuación no del todo ejemplar tiene lugar al final, cuando salva el caso de la trama de corrupción urbanística pactando con Revilla un soplo sobre otra operación de su departamento.

Así pues, se da una visión panorámica de muchos de los problemas que tiene la España actual y, salvo algunos personajes decididamente negativos, la mayoría presentan una gran ambigüedad, con elementos positivos y negativos. Es uno de los aspectos más relevantes en positivo de la serie, no da moralina, expone una realidad que, frecuentemente, no es fácil de juzgar. 

Muy buena serie.

domingo, 27 de septiembre de 2026

ALL THAT JAZZ

 

Bob Fosse se abrió en canal al dirigir All that jazz (1979) porque es un filme semi autobiográfico protagonizado por un personaje llamado Joe Gideon, alter ego suyo y que fue interpretado por Roy Scheider. 

Gideon, director de teatro y coreógrafo, es un hombre entregado a su trabajo y, también, a sus excesos en forma de drogas, tabaco, alcohol y mujeres. Es un perfeccionista en el trabajo hasta límites patológicos y, en el ámbito familiar, mantiene relaciones contradictorias con su exmujer, hija y novia, a las cuales quiere, pero, como el lema de su vida es aquel de que el espectáculo debe continuar, tiene frecuentemente desatendidas. 

Comienza a aparecérsele en su imaginación el ángel de la muerte, llamado Angelique, en las agradables facciones de Jessica Lange. Su papel va en aumento cuando, a consecuencia de una angina de pecho, Gideon sea hospitalizado y empieza a visualizar, mientras está intubado, cómo se desarrolla un musical que él mismo dirige.  Todo acaba con una actuación final en la que el protagonista es el propio Gideon y, tras recibir una ovación, va al encuentro del Angelique hasta que se cierra la cremallera de la bolsa de su cadáver. 

Fosse retrata ese mundo del show business entre bastidores, con una visión nada complaciente del director de los espectáculos, es decir, de él mismo.  Pero también salen malparados otros integrantes de ese mundo, como los productores, que especulan si es mejor que Gideon muera cuando tiene la angina de pecho para poder cobrar del seguro. 

Con ecos feliinianos en cuanto a un director al que, de forma introspectiva, reflexiona sobre sí mismo en un mundo onírico, Fosse consigue una película que deja su impronta en el género musical con una obra atípica, pero con muchos elementos de interés y varios números destacables. El mérito del filme destaca, en gran parte, en la elección como protagonista de Roy Scheider que, aquí, realiza una gran interpretación, tal vez la mejor en su carrera que yo recuerde. 

TRAPECIO

  Trapecio (1956) es un sólido melodrama que tiene lugar en el mundo del circo. Dirigido por Caror Reed, cuenta con un gran reparto encabe...