domingo, 3 de mayo de 2026

MÁS SOBRE ILLA

 


Si el jueves me indignaba con el aplauso de Illa al sentido de la humanidad que tuvo el tribunal de la Audiencia Nacional para exonerar de reponsabilidad penal a Pujol, leo en EL CONFIDENCIAL nuevos motivos para ahondar en mi indignación. En Catalunya todavía no se ha soltado un euro de las ayudas que debían llegar a los enfermos de ELA tras la aprobación, después de una tramitación tortuosa, de una ley en el Congreso que reconoció las ayudas a este colectivo de pacientes que ha de lidiar con situaciones auténticamente dramáticas. Hay dos comunidades en las que sí ya se han producido abonos a los afectados: Comunidad Valenciana y Castilla y León. 

No es que Catalunya sea de las peores comunidades autónomas en esta materia, pues se han reconocido ayudas y aún no se han pagado. En comunidades como Andalucía ni tan solo se han reconocido hasta ahora. Pero mi indignación se debe, por un lado, a que Illa se vendió a sí mismo como un gran gestor, pero parece que los hay mejores en otras comunidades. Y, en segundo lugar, porque, ya que se complace en elogiar a la AN por su sentido de la humanidad, sería adecuado que él hiciera lo propio por gente que está en mucha peor situacón que Pujol, se pusiera las pilas y se destacara como el buen gestor que no es. 

sábado, 2 de mayo de 2026

TRABAJOS DE MIERDA

 

Leo Trabajos de mierda, de David GraberSiempre es interesante ver qué dijo el antropólogo norteamericano en un texto que tiene ya ocho años, pues se editó en 2018, aunque la génesis del libro se ha de situar en un artículo que el propio Graber publicó en 2013, creando polémica y debate. 

Graber detecta que hay muchos trabajos de mierda que serían aquellos en que los propios trabajadores que los realizan reconocen su inutilidad, al punto que algunos simplemente se dedican a navegar por internet durante la jornada laboral o, en un caso extremo sucedido en Cádiz, un tipo se convirtió en un especialista en el estudio de Spinoza. A partir de una encuesta muy amplia, Graber manejó mucha información como para poder argumentar que esto no es un hecho esporádico y que, en muchas ocasiones, hay una violencia psicológica contra el trabajador.  

Acostumbrado a servir en el sector público, tampoco me sorprende que haya gente que simule trabajar ante el pasotismo de sus superiores, o que se dé la paradoja de que contratando a más personal se haga menos actividad. Más cuesta pensar que, en el sector privado que en una economía capitalista busca maximizar los beneficios, se pueda pagar a alguien por un trabajo inútil. Curiosamente, en no pocos casos, hay un proceso de feudalización, sobre todo en grandes empresas que a veces crean ineficiencias como en el sector público, y existe en los directivos una necesidad de tener mucha gente por debajo, aunque hagan trabajos inútiles, para tener un estatus superior y competitivo respecto a gente de su mismo o parecido nivel de direcciónPor tanto, Graber cuestiona que haya una verdadera lógica capitalista en muchos sectores y, entre ellos, menciona directamente el financiero, uno en los que más han proliferado los trabajos inútiles.  

Los trabajos de mierda pueden estar incluso bien remunerados dentro de esta ilógica que preside ciertos sectores; y no tiene nada que ver con la mierdificación de muchos trabajos, útiles socialmente y que, sin embargo, están mal remunerados y con malas condiciones en su desarrollo. En el fondo, casi siempre sucede quea mayor utilidad social, menos consideración tiene un trabajo. Pero es más importante un empleado de limpieza que estuviera trabajando durante la pandemia para esterilizar un quirófano, que no un directivo que estuvo en casa ocioso sin hacer nada útil por su empresa.  

Todo esto tiene consecuencias sociales y políticas. Graber sostiene que hay una intencionalidad en tener ocupada de manera artificial a mucha gente que, en otras condiciones, se podría dedicar a tener más ocio y, lo más peligroso para el sistema, a pensar. Fruto de ello, en contra de lo que se podría pensar y que pueda haber casos de gente caradura encantada de cobrar y trabajar poco o nada, Graber insiste en la violencia psicológica que supone dedicarte a algo que sabes no es útil para la comunidad.  

Entiendo que el libro tiene que partir de un punto un poco exagerado. Podemos ver a nuestro alrededor muchos trabajos que son útiles, desde el reparador de persianas, personal de limpieza o la gente que está cuidando a ancianos.  Y, seguramente, este tipo de empleo es mayoritario respecto a los trabajos de mierda. Pero, además de ese antipático sector financiero, también hay sectores como la sanidad o enseñanza en que se ha multiplicado una burocracia absurda e inútil, con lo que las observaciones de Graber son ciertas porque, además, esa burocratización es relativamente reciente y ha de tener una intencionalidad política, mantener más controlada a una parte de la población. Puede que Graber exagere un poco, pero él es un provocador, lo que dice tiene fundamento y obliga a reflexionar. Tras hacer reflexiones históricas sobre el concepto de valor del trabajo, así como la influencia que ha tenido en este concepto la ética protestante,  Graber acaba proponiendo una renta universal básica y un reparto de las tareas útiles, que desembocaría en un mayor tiempo de ocio y redundaría en una mayor calidad de vida. 

Por tanto, un anarquista como Graber, cuestionando la existencia de un número importante de trabajos de mierda, está poniendo en entredicho todo el entramado socioeconómico de los estados en los que vivimos. Se necesitaría una fuerte sacudida para que todo el mundo, porque recursos a nivel planetario los hay, viviera mejor y de forma más digna.  

Graber habla sobre la automatización, un concepto que de hecho tiene ya siglos de existencia y no ha evitado la aparición de esos trabajos de mierda. Pero no alude directamente a la IA, aún relativamente lejana hace ocho años y que es como una automatización, pero más a lo bestia. Hay un temor a que la IA haga desaparecer trabajos. Yo creo que no será para tanto y que el mundo está montado para que haya una gran masa de gente, con no muchos recursos económicos, pero que alimenten el consumo y posibiliten la permanencia del sistema económico que tenemos en la actualidad. Tal vez incluso habrá más trabajos de mierda, gente que pueda ahorrar para comprar el nuevo modelo Iphone de cada año. 

viernes, 1 de mayo de 2026

VESTIDA PARA MATAR

 

Ni Brian De Palma era Hichcock, ni Pino Donaggio era Bernard Herrman, pero Vestida para matar (1980) es un agradable entretenimiento que mantiene bien la tensión, con algunas escenas muy conseguidas y otras partes más flojas.

Me ha gustado más la primera parte de la película, aquella en la que lleva el peso del filme Angie Dickinson, todavía muy atractiva cuando frisaba los 50 años en aquel momento, interpretando a una mujer insatisfecha sexualmente que, tras visitar a su psiquiatra, interpretado por Michael Caine, y contarle sus desventuras, se ve arrastrada a un encuentro sexual furtivo con un individuo que conoce en un museoToda esa parte en el museo y luego al salir de allí cuando el individuo la introduce en un taxi, con casi ausencia de diálogos y dejando solo las imágenes y música para contar la historia, es bastante brillante visualmente y recuerda, en algunos momentos, a Vértigo 

A partir del asesinato de Dickinson, en un giro absolutamente deudor de Psicosis, la película pierde esa brillantezpero mantiene bien la tensión cuando el personaje de Nancy Allen, que ha sido testigo del asesinato de Dickinson en un ascensor, se convierte en la protagonista del filmejunto al hijo de Dickinson, un freakie de las entonces nuevas, y ahora ya muy superadas, tecnologías de la época. Ambos unirán sus fuerzasfrente a la aparente pasividad policial, para cercar al asesino, en otro final deudor de la película que tuvo como protagonista a Norman Bates. Antes de la resolución, De Palma vuelve a dar muestras de su habilidad en las escenas de suspense con la persecución que sufre en el metro de Nueva York el personaje de Nancy Allen.  

Si la presencia de Dickinson es lo mejor de la película a nivel interpretativo, más sorprendente es que Michael Caine haga una interpretación vulgar, como si De Palma no hubiera sabido sacar partido del gran actor inglés. Más previsible es que la interpretación de Nancy Allen, esposa de De Palma en el momento del rodaje, fuera bastante floja. 

Una película previsible y entretenida, en la que De Palma logra algunos momentos muy brillantes, lo que da una valoración final positiva. 


jueves, 30 de abril de 2026

UNO DE LOS NUESTROS

 

Salvador Illa ha celebrado que “la justícia hagi actuat amb seny i sentit de la humanitat” en relación con la exoneración que la Audiencia Nacional ha concedido a Jordi Pujol, debido al deterioro cognitivo que padece, al estimar que no estaba en condiciones de defenderse, desde el punto de visa procesal, en el procedimiento contra toda su familia por varios delitos.  

Ya sabemos que Illa es un hombre de ir a misa, compasivo y piadoso, pero esta preocupación por las vicisitudes procesales de Pujol a mí me parece más el resultado de un corporativismo como miembros ambos de la casta política catalana, que no de una preocupación por la gente vulnerable de este país, que es mucha y la gestión de Illa no ha mejorado en nada. Alguien debería recordar a Illa que estaría bien que su gobierno gestionara de un modo tal, con cordura y sentido de la humanidad, para que miles de ancianos no mueran antes de que se les haya otorgado el grado de dependencia 

Al margen del procedimiento penal en el que la Audiencia Nacional lo ha apartado, Pujol es un defraudador fiscal confeso. Lo peor de Pujol no es esto. En realidad, la verdadera lacra que deja el anciano president es su obra de gobierno que ha obstaculizado el avance social, económico y cultural de Catalunya, propiciando además una Generalitat corrupta e ineficiente. Pero, en cualquier caso, solo por ser un defraudador fiscal no creo que Illa debiera celebrar nada y, por respeto a los ciudadanos que pagamos impuestos en Catalunya, debiera haber guardado silencio.  

Illa ya recibió a Pujol en el Palau de la Generalitat cuando hizo una ronda con todos los expresidentes, y luego creo que también en otra ocasión en el palacio de Pedralbes. Está claro que a Illa le encanta esto de resucitar la sociovergencia y estabilizar a la gran familia política catalana, que se alborotó con el procés, y él aspira a encauzar rindiendo tributo, si es necesario, al corrupto linaje de los Pujol 

 

MÁS SOBRE ILLA

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