Fedra es un melodrama de Manuel Mur Oti, especialista en el género y que fue rodado en 1956. Hace un seguimiento del mito griego a través de la obra de Séneca en la que, por lo visto en la película, la obsesión de Fedra hacia su hijastro es desaforada e irrefrenable.
Aquí Fredra se llama Estrella (Emma Penella), vive en un pueblo costero y es una atractiva muchacha que concita la atención de todos los hombres de la zona. Conoce un día a Juan (Enrique Diosdado), propietario de varios barcos que le proporcionan una buena posición y que se enamora perdidamente de la joven. Ella siempre ha despreciado a todos los hombres que se le han acercado, Juan no será una excepción, pero él decide que esperará. Entonces, Estrella conoce a un joven llamado Fernando (Vicente Parra) que, al contrario que los demás hombres, no le hace ningún caso. Por despecho, Estrella contrae matrimonio con Juan y, una vez ya comprometida, descubre que Fernando es el hijo de Juan, cosa que no solo no le importa, sino que le agrada porque puede estar cerca del joven.
La película prosigue con un auténtico acoso sexual de Estrella hacia el personaje de Fernando que, en un momento dado, le da varios latigazos para zafarse de ella. Después, Estrella le persigue medio desnuda y todo el pueblo se entera de la situación, lo que desencadena la tragedia. Fernando muere al ser obligado por su padre a acompañarle en una travesía habiendo una fuerte tormenta. Discuten y él cae al agua. Su cadáver queda flotando y a la vista de Juan a la mañana siguiente, pero, antes de que llegue con su barco, Estrella, que se ha tirado de un acantilado huyendo de las mujeres del pueblo, lo alcanza y lo sumerge junto a ella, quedando los dos en el fondo del mar.
Al parecer, la película tuvo problemas con la censura, pero, a pesar de eso, Mur Oti sexualiza de forma muy explícita a su protagonista que aparece esplendorosa, voluptuosa y sensual. Realmente, Emma Penella, que tenía unos 25 años, hace una interpretación deslumbrante destacando muy por encima de Diosdado y Parra. El primero hace una interpretación más cómoda, como hombre maduro ciegamente enamorado de la protagonista; mientras que Parra, teñido de rubio, interpreta un papel más complicado ya que sobre él que recae la sospecha de la homosexualidad.
Rodada en la costa alicantina frente a la isla de Tabarca, el paisaje costero, entonces todavía virgen, es el escenario apropiado para narrar una historia de pasión incontenible que hunde sus raíces en un mito griego. Y en el que tiene cabida como Mur Oti nos describe como es la comunidad de pescadores, pacatos, reprimidos y envidiosos, que se convierten en enemigos de la libertad en la que vive Estrella.
Mur Oti consigue un gran melodrama, entregado a su protagonista femenina y dotando desde el principio una gran intensidad a la película.




