jueves, 22 de octubre de 2026

EL REGRESO

 

Andrey Zvygantsev es un extraordinario director, del cual vi Leviatán y Sin amor, cosa que me hace llegar a una de sus primeras películas, El regreso, rodada en 2003 y que no me decepciona pues me parece un gran filme.

Dos jóvenes adolescentes rusos, que viven junto a su madre y abuela, reciben un día la visita inesperada de su padre, ausente durante 12 años y al que, prácticamente, no conocen. Un halo de misterio rodea toda la película, no se explica en ningún momento dónde ha estado el padre durante todos esos años, aunque, por algunos comportamientos del personaje, parece provenir de un mundo turbio.

El padre es un tipo autoritario, tiránico e incapaz de mostrar una actitud cariñosa. Al día siguiente de su aparición, emprenden un viaje para pescar trasladándose a lugares deshabitados y en los que deja a los chicos tirados más de una vez, aunque luego aparece en el último momento, con lo que no se acaba de distanciar de ellos.

En un magnífico prólogo en el que, junto a otros chicos, hay el desafío de lanzarse al mar desde una torre a considerable altura, vemos el carácter de los dos protagonistas y cómo será el que adopten respecto a su padre. Andrey, el hermano mayor, tiene una mayor predisposición a seguir los dictados de su padre y ser obediente mientras que Iván, que aparenta tener un par de años menos, tiene todo el rato una actitud contestataria y de abierto desafío hacia la figura paterna, que es reprimida de manera violenta, sobre todo en el aspecto psicológico.

En un momento de máxima tensión entre padre e hijos, cuando el primero ha golpeado a Andrey, el hijo menos contestatario, Iván huye a lo alto de una torre que está en una isla deshabitada donde tiene lugar la última parte del filme. El padre corre tras él, pero no puede superar un acceso a la parte superior y cae accidentalmente matándose. Los hijos recogen el cadáver y se trasladan en canoa al continente, pero luego la embarcación naufraga con el cadáver del padre hundiéndose en el mar mientras los chicos ya estaban en la orilla. Después, los dos hermanos acceden al automóvil para el viaje de regreso y descubren que en el vehículo hay una fotografía familiar de cuando eran pequeños.

Andrey Zvygantsev rueda de manera pausada, pero la acción siempre progresa estableciendo una introspección psicológica de los personajes con el revelador descubrimiento de la fotografía y el significado que se le puede dar en el sentido que no era un padre totalmente desapegado respecto a sus hijos, si bien todo queda vaporoso al no darse detalles de los motivos de la ausencia del padre.  A pesar de que el padre desaparece en el fondo del mar, y esta vez para siempre, el viaje iniciático ha permitido a los chicos conocer una figura paterna de la que, en pocos días, aprenden a como desenvolverse en un medio natural hostil ya que el padre parece alguien experto en sobrevivir con pocos recursos en situaciones límite. No tenían ningún referente paterno, pero, al final de la película, ya lo tienen y, pese a todo, no creo que se pueda hacer una valoración negativa de ello. 

El director ruso aprovecha el paisaje de la tundra para fotografiarlo de manera espectacular, pero no de manera gratuita, sino al servicio de la historia. Por un lado, es un medio natural que exige conocimiento para adaptarse a él y, por otro, esos inmensos paisajes deshabitados dan el marco adecuado para una lucha psicológica que se libra entre padre e hijos. Las interpretaciones de los tres protagonistas son muy buenas, sobre todo la Iván, el hermano pequeño.

Gran filme del director ruso más reputado en la actualidad, si bien se ha exiliado desde que comenzó la guerra de Ucrania.

martes, 20 de octubre de 2026

EL HORRIBLE SECRETO DEL DR.HICHCOCK

 

El horrible secreto del Dr. Hithcock (1962) es una película de terror italiana dirigida, para su distribución en el mercado anglosajón, por Robert Hampton, alias que, en realidad, oculta el nombre de Ricardo Fredda.

El Dr. Hitchcock (Robert Flemyng), reputado cirujano en el Londres decimonónico, lleva una peculiar vida sexual ya que tiene inclinación a la necrofilia, consentida por su mujer que se deja inyectar sustancias para quedar en estado cataléptico y conocida por la fiel y siniestra ama de llaves de la mansión. Se le va la mano en una administración de la dosis y su mujer muere, cosa que le lleva a la depresión y a abandonar la casa. Varios años después, retorna a la mansión con su nueva esposa (Barbara Steele) a la que conoció como paciente pues ella había sufrido un shock traumático del que él la recuperó.

No será fácil para la nueva esposa adaptarse a la vida en la mansión, ya que empieza a ver cosas que le parecen sobrenaturales, desconfía de la ama de llaves y es descuidada en sus atenciones por el doctor, que parece seguir enamorado de su primera y difunta mujer.

Fredda hace una puesta en escena bastante notable para lo que es una historia de terror gótica. Hay un buen inicio con un enterrador que es golpeado en un cementerio y se ve como alguien accede al féretro en el que se halla el cadáver de una chica joven, digamos que todavía de buen ver.  Sin que aparezca, es la tarjeta de visita del doctor, al que luego asociaremos con ese inicio por ser un necrófilo. Fredda va haciendo aparecer gatos negros, féretros y calaveras en los momentos oportunos para construir un clima malsano bastante logrado.

La influencia de Alfred Hithcock no queda reducida al nombre del protagonista. La historia tiene mucho de Rebeca, con el personaje de Steele agobiado por el recuerdo casi tangible de esa primera mujer que parece tener como aliada a esa ama de llaves, así como por un vaso de leche en el que el doctor, decidido a poner fin a la vida de su segunda esposa, ha puesto veneno, cosa que no llego a poner Cary Grant en Sospecha ya que, según Hitchcock, Grant no hubiera sido creíble como asesino.

La película va de más a menos, lastrada por el desarrollo de una historia que resulta predecible en su última parte, pero es un buen entretenimiento y ejemplo de cómo Fredda aprovechaba, con pocos recursos, crear un buen clima de película de terror. Tal vez la historia daba para hacer algo más ambicioso, pero tampoco sabemos si Fredda se vio limitado en ese aspecto.

domingo, 18 de octubre de 2026

DOS HOMBRES CONTRA EL OESTE

 

Dos hombres contra el Oeste (1970) es la única incursión en el género de Blake Edwards, que se encargó de la producción, guion y dirección de la película; por tanto, parece un filme muy personal. 

Ross y Frank son dos vaqueros separados por más de veinte años, el primero dice tener 46 y el segundo supera en poco los veinte. Ambos viven una existencia cutre, sin grandes alicientes hasta que, después de presenciar un accidente laboral que provoca la muerte de un compañero, Frank tiene la idea de atracar un banco y, con el botín, largarse a México a darse la gran vida. Perseguidos por la justicia y por hombres de Buckman, su antiguo jefe que no quiere tener a antiguos trabajadores suyos como bandidos, su huida se convertirá en un viaje a ninguna parte. 

Es inevitable no pensar en Grupo Salvaje al ver la película. El protagonista es William Holden y luce el mismo bigote que en la película de Peckinpah rodada uno o dos años antes.  Además, también aquí hace Edwards el uso de cámara lenta en alguna escena de violencia, pero este es un filme mucho más modesto en sus resultados. 

Los protagonistas son unos cowboys proletarios, como lo era Chartlon Heston en El más valiente entre mil o los vaqueros de Coraje, sudor y pólvora, gente que lleva a cabo un oficio bastante duro con pocas oportunidades para mejorar. Ross está al final del camino y Frank al principio del suyo, pero la sensación de estar realizando un trabajo penoso y sin futuro hace que aúnen sus fuerzas en el atraco. No obstante, es el retrato de dos perdedores que tampoco tiene muchas luces para culminar su fuga. Frank es tiroteado en una timba de póker y agoniza en los días siguientes a pesar de los cuidados que intenta dispensarle Ross, y este muere más tarde al ser alcanzado, en medio de Monument Valley, por los hombres de Buckman. 

La película es un pelín larga, no acabo de ver bien el encaje del personaje de Buckmann (Karl Malden) en una subtrama con unos ganaderos rivales que tienen ovejas y Ryan O’Neal, en el papel del joven vaquero, era un actor muy justito. 

Pero el balance es positivo, Holden está espléndido como lo estuvo en Grupo Salvaje y el filme es una mirada triste y pesimista sobre unos personajes que, lejos de la exaltación de los protagonistas de westerns de veinte o treinta años antes, están vitalmente consumidos antes de tiempo. 

sábado, 17 de octubre de 2026

LA ULTRAIZQUIERDA AÑORA EL FRANQUISMO

 

1) Sea cual fuere la fecha de su edificación u ocupación y tanto en las viviendas como en los locales de negocio, aunque cambie el dueño o el titubar arrendador, llegado el día del vencimiento pactado en el contrato de arrendamiento, éste se prorrogará obligatoriamente para el arrendador y potestativamente para el inquilino o arrendatario. sin alteración de ninguna de sus cláusulas, todas las cuales se reputarán vigentes.

Este texto podría ser una propuesta para regular las prórrogas en los alquileres de vivienda hecha por el Sindicato de Inquilinas, es decir, los que ocuparon la Puerta del Sol tras el desahucio de Mari Carmen y siguen allí, provocando dicho sea de paso problemas de salubridad y dando una imagen lamentable del kilómetro 0 de España. En realidad, es el primer punto de la base séptima de la Ley de 31 de diciembre de 1946 sobre arrendamientos urbanos. Tras regular alguna excepción a la prórroga forzosa para el arrendador, establecía como indemnización para el arrendatario:

5) El inquilino al desalojar la vivienda recibirá del arrendador la indemnización de un año de renta; y dentro cíe los tres meses siguientes, podrá exigirle el abono de indemnización superior, si acreditare exceder de aquella suma el perjuicio que se le origina. Pero cuando, sin mediar causa justa, deje transcurrir el plazo de un año sin desalojarla, perderá el derecho a toda indemnización.

En el Real Decreto-ley 28/2026, de 6 de octubre, por el que se adoptan medidas urgentes para reforzar la estabilidad de los contratos de arrendamiento de vivienda habitual, publicado en el BOE de fecha 7 de octubre, se regula en el artículo único la modificación del artículo 10 de la ley de 1964, que reformó parcialmente la de 1946:

1. Si llegada la fecha de vencimiento del contrato de arrendamiento de vivienda habitual, o de cualquiera de sus prórrogas, incluidas las voluntarias y las reguladas por ley, una vez transcurridos como mínimo cinco años de duración de aquel, o siete años si el arrendador fuese persona jurídica, ninguna de las partes hubiese notificado a la otra, al menos con seis meses de antelación a aquella fecha en el caso del arrendador y al menos con dos meses de antelación en el caso del arrendatario, su voluntad de no prorrogarlo, el contrato se prorrogará tácita y obligatoriamente por plazos sucesivos de cinco años, o siete años si el arrendador fuese persona jurídica.

En los casos en que el arrendador comunique válidamente la voluntad de no prorrogar el contrato conforme al párrafo anterior, vendrá obligado a indemnizar al arrendatario con una cantidad equivalente al mayor de los siguientes importes: doce mensualidades calculadas conforme al valor superior del rango individualizado que corresponda a la vivienda arrendada en el sistema estatal de referencia de precios de alquiler de vivienda; o una mensualidad calculada conforme al mismo valor por cada año que el arrendatario haya residido en la vivienda, prorrateándose por meses los períodos inferiores al año y por días los inferiores al mes. Cuando no pueda obtenerse un valor individualizado de la vivienda en el sistema estatal de referencia de precios de alquiler de vivienda, los importes previstos en el párrafo anterior se calcularán tomando como referencia la renta mensual vigente del contrato en la fecha de la comunicación de no prórroga. La indemnización se abonará en el momento de la entrega de la vivienda, salvo en el supuesto previsto en la letra a) del apartado segundo.

Previsiblemente, este RDL no será convalidado si el PNV vota en su contra, pero lo que está claro es que nuestra ultraizquierda no propone nada nuevo ni revolucionario. Han legislado de una forma muy parecida a la que lo hizo el legislador franquista pocos años después de concluida la guerra civil.

Por un lado, hay un fracaso obvio en todo este tema. La ley de 1946, y en gran medida la de 1964, regularon un régimen de protección paternalista para el arrendatario habida cuenta de la miseria y crisis habitacional existente en aquellos años, en los que grandes urbes como Madrid o Barcelona llegaron a tener alrededor de un 20% de la población habitando en chabolas, siendo además muy habitual el alquiler de habitaciones. Tras unos ochenta años, y pese a que ha habido algunos momentos de importante desarrollo económico, hemos vuelto atrás y, aunque hay pocos asentamientos de chabolas, se han generalizado los pisos-pateras y la crisis habitacional deja otros efectos negativos como, entre otros, la baja natalidad.

Hay que decirle la verdad a la gente y, tras años de inacción por parte de gobiernos del PP y PSOE, esto no tiene solución a corto plazo, se necesita legislar con un gran consenso para construir más viviendas porque es un mercado en el que, claramente, hay poca oferta y mucha demanda.  Y los efectos no se pueden ver a corto plazo, sino tras algunos años.

De momento, hay que analizar las propuestas de la ultraizquierda añorante del franquismo y me parece evidente que, con medidas como los decretos Mari Carmen, se va a crear una inseguridad jurídica, lastrada además por la ineficacia de la Administración de Justicia, que inevitablemente va a reducir la oferta de pisos en alquiler.

Si la oferta se restringe en el mercado de alquiler, se elevarán aún más los precios. Habrá pisos que, o bien quedarán vacíos, o bien se pondrán a la venta, pero no en un número que vaya a incrementar significativamente la oferta pues el déficit de viviendas es muy grande y la gente, con los sueldos devorados por una inflación que este año se puede situar cerca del 5%, no tiene poder adquisitivo para comprar.

La legislación proteccionista franquista fue derogada por la ley Boyer en 1985 y, en su exposición de motivos, dejaba claros los objetivos por los que se hacía la nueva ley de arrendamientos urbanos:

La situación del sector de la construcción ha aconsejado aplicar a este tipo de inversión eI mismo tratamiento fiscal en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas que disfrutan otros activos, así como la supresión de la prórroga forzosa de los arrendamientos urbanos que, sin duda, estimulará la construcción de viviendas y locales destinados a alquiler.

Pero esta medida tiene una trascendencia que va más allá de la mejora en la actividad del sector de la construcción. En efecto, el mercado de arrendamientos no se caracteriza sólo por una oferta reducida y en retroceso desde hace décadas, sino porque los alquileres iniciales se fijan en unos altos niveles como consecuencia de que el propietario, al contratar, tiene presente la eventual indemnización que debe pagar al arrendatario para que acepte la rescisión del contrato.

La reforma incluida en este Real Decreto-ley al aumentar la oferta reducirá la presión al alza de los alquileres con beneficio para el propietario y para el arrendatario, lo que permitirá satisfacer las necesidades de vivienda a una generación de jóvenes que, debido a la situación de bajo crecimiento económico, tienen dificultades para adquirir una vivienda, y además una mayor movilidad geográfica de los recursos humanos, lo cual va a facilitar los procesos de ajuste sectorial que todavía deben producirse en la economía española.

Y la cosa más o menos funcionó. Un año después, España entra en la C.E.E., y vienen unos veinte años bastante buenos en los que el país progresa y se cumple un razonable acceso a la vivienda, de compra o alquiler, para la mayoría de la gente. Si el panorama pintaba halagüeño a mediados de los ochenta cuando España superaba el aislamiento y entraba en Europa, ahora tenemos unas perspectivas pésimas, con bajo crecimiento, alta inflación, problemas geopolíticos de gran magnitud y crisis energética entre otros problemas, no solo en nuestro país sino en todo el continente.

Nada será fácil, pero que la ultraizquierda, legislando de manera oportunista e improvisada a partir de un caso particular para rearmarse políticamente de cara a unas nuevas elecciones, recurra a una normativa de la época franquista que encorsetaba el mercado no parece la mejor de las ideas.

EL REGRESO

  Andrey Zvygantsev es un extraordinario director, del cual vi Leviatán y Sin amor , cosa que me hace llegar a una de sus primeras películas...