sábado, 21 de febrero de 2026

LAS MANOS SOBRE LA CIUDAD

 

Las manos sobre la ciudad (1963) es un interesante filme de Francesco Rosi, que trata sobre la corrupción urbanística existente en Nápoles y que, lamentablemente, no ha perdido actualidad.  

El protagonista es un constructor y político municipal llamado Nottola (Rod Steiger), cuya empresa constructora provoca un accidente con el derrumbamiento de un edificio causando víctimas mortales. Simplificando y sin poder nombres concretos a los partidos del consistorio, en la película aparecen regidores de derecha (uno de ellos Nottola), de centro y de izquierda. El accidente provoca un crispado debate político en el que, en clave de futura estrategia electoral, el centro secunda la propuesta de la izquierda para que se forme una comisión de investigación sobre el accidente.  

Aunque la comisión llega a un punto muerto, Nottola ha quedado señalado ante la opinión pública, por lo que gente de su mismo partido, una facción liderada por Maglione, intenta desembarazarse de él y que no se presente en la lista del partido de derechas. Pero Nottola, que no puede quedar fuera de juego como máximo empresario de la construcción, logra provocar una escisión y que algunos hombres se unan a las listas del partido del centro, liderado por De Angelisel cual gana las elecciones.  

A pesar de un primer enconamiento y rencillas personales, los partidos de centroderecha están condenados a entenderse, sellando el entendimiento con un abrazo en plan El padrino mientras De Luca, el líder de izquierdas sigue en la marginalidad de la acción de gobierno de la ciudad.  

En la última escena, el nuevo alcalde y Nottola, con la bendición de un cardenal, presenta un plan urbanístico. El constructor podrá seguir dominando el cotarro y mezclando intereses generales y propios en su beneficio. 

Rosi consigue un buen retrato de las prácticas corruptas de los partidos y la perversión de los procedimientos democráticos, que arrinconan finalmente al grupo que pretendía denunciar esa corrupción. En esto podríamos decir que la película puede ser ingenua, la corrupción se ha dado en partidos de todas las ideologías. La película ya advierte que los hechos son ficticios, pero basados en una realidad social y política existente entonces, y también ahora. Y esa realidad es desde concejales defendiendo lo indefendible a sabiendas, hasta otros que se convierten en tránsfugas por oportunismo y ganas de medrar. Y sobre estos concejales planea la sombra del todopoderoso Nottola, que representa el poder económico que ha accedido también al poder político.   

En una película absolutamente italiana en el reparto y equipo técnico, sorprende que el único elemento que no es del país transalpino sea el protagonista del filme, ya que Rosi escogió a Rod Steiger, el cual hace una interpretación solvente.  

De ritmo vivo, cargada de diálogos densos a través de los que se desarrollan las miserias y corruptelas de los personajes, es un filme notable que ganó el León de Oro en Venecia.


jueves, 19 de febrero de 2026

LA IMAGEN ERRANTE

 

Recuperada hace no muchos años en una filmoteca brasileña, dan un pase en la Filmoteca de La imagen errante (1920), una de las primeras películas de Fritz Lang y la primera en la que colaboró con su esposa, Thea Von HarbouTan solo se recuperó, aproximadamente un 70% de la película, lo que supone un lastre, aunque haya rótulos explicativos basados en el guion de las lagunas que presenta la película.

Se trata de un melodrama, un tanto retorcido en su trama. Una chica llamada Imgard queda embarazada de Georg, acérrimo partidario del amor libre que rehúye el compromiso y desaparece dándoselo por muerto. Imgard se casa con John, para dar cobertura al nasciturus y, posteriormente, John se obsesiona con la chica, a la que persigue hasta que ella llega a una zona montañosa en la que topará con un extraño ermitaño que la ayudará. 

Hay temas recurrentes luego en Lang como el sentimiento de culpa y el arrepentimiento. Lang consigue imágenes visuales potentes en la parte de la película que transcurre en una zona montañosa, especialmente ligadas a la estatua de piedra de una virgen que, mientras no cambie de estado y se convierta en un ser viviente, Georg pone de excusa para no volver de su voluntario retiro. 

Pese a algunas virtudes y apuntes que estamos ante un gran realizador, esta película de un Lang en sus inicios no puede ser juzgada sin poderla ver, cosa imposible, en su integridad.  Por tanto, se queda en un esbozo, interesante porque viene de un grande, que anticipa obras mayores. 

miércoles, 18 de febrero de 2026

HISTORIAS DEL BUEN VALLE

 

Con la película Historias del buen valle (2025), José Luis Guerín retorna a un trabajo parecido al que realizó hace 25 años con En construcción, mostrando un espacio urbano, aquí más grande que el de aquella isla rehabilitada en el Raval, pero preocupándose como entonces de manera especial en mostrar, en un formato de documental, a la gente de ese lugar con sus historias, vivencias y perspectivas de futuro. Ese buen valle es Vallbona, una zona de Barcelona perteneciente al distrito de Nou Barris y encajonada entre el río Besós, la línea ferroviaria y una autopista. 

Vallbona es un lugar en que hay gente de diversa procedencia. Los más viejos del lugar explican historias parecidas a como empieza el filme de ficción El 47, gente que provenía del sur de España y construyó ilegalmente viviendas en zonas sin alcantarillado u otros servicios básicos. Pero, muchos años después, la fisonomía del barrio ha cambiado, se han hecho algunas construcciones nuevas, mientras algunas viejas se han derruido. Y ha empezado a llegar gente de diversas partes del mundo, todas de clase social baja, convirtiendo el documental en una torre de Babel en el que se llegan a oír 14 lenguas diferentes. En todo caso, lo que no ha cambiado es la sensación de que, aunque oficialmente es un barrio de Barcelona, Vallbona queda muy lejos de la capital catalana. Y Guerín subraya esto insertando, a lo largo de la película, planos para delimitar ese espacio tan aislado y con tanta vida propia. 

Oímos muchas historias de gente de diversa procedencia, asistimos a momentos distendidos como un grupo de gitanos cantando rumba, también intuimos momentos de dificultad como los que explican gente venida del conflicto ruso-ucraniano y cobra especial importancia el Rec Comtal, un espacio que se convierte en zona de baños ilegal, utilizado por todos los niños de la zona cuando hace buen tiempo y punto de encuentro de familias de diversas procedencias que se juntan allí. 

Guerín podría adoptar en su documental un tono panfletario, crítico en cuanto a la posición en la ciudad de un barrio desfavorecido. Pero opta, con acierto, por un tono de neutralidad, como cuando hay una asamblea en que se informa a los vecinos que, por obras en la estación del tren, un equipamiento deportivo estará años sin funcionar. Lo más inteligente es lo que hace Guerín, lo esencial es dar voz a los protagonistas y la intervención del cineasta es enmarcar ese espacio urbano mostrando esa gente como un retrato vivo de una comunidad que lucha por preservar la memoria (los más veteranos) y labrarse un futuro

Esa neutralidad al hacer el documental es lo que permite, finalmente, una mirada conmovedora y emotiva sobre la gente que sale en este bello documental.

martes, 17 de febrero de 2026

D.E.P. ROBERT DUVALL

 

Con Robert Duvall se va otro gran actor nonagenario, después de que su amigo Gene Hackman nos dejara hace unos meses, aunque la muerte de Duvall parece que ha sido mucho menos traumática. 

Con su aparición interpretando a Tom Hagen en El padrino I y II, más la del teniente coronel  Kilgore en Apocalypse Nowya hubiera pasado a la historia del cine. Pero participó en películas durante varias décadas, construyendo una sólida carrera y destacaría especialmente su debut porque, aunque su papel era pequeño, sí era importante en la trama y se trata de otra gran película: Matar un ruiseñor.

Una lástima que por dinero (dicen que quería cobrar lo mismo que Al Pacino) no apareciera en El padrino III.  Sin duda, la presencia de Tom Hagen como consigliere hubiera aportado cosas interesantes a una trama en la que Pacino se queda un poco solo, teniendo como consigliere a un George Hamilton que tiene un pequeño e irrelevante papel.  Hubiera sido interesante ver la evolución de Hagen junto a la de Michael Corleone, en un momento en que el segundo dice que necesita menos sicarios y más abogados para afrontar sus problemas.

Si tuviera que escoger una escena de Duvall, me quedaría con el diálogo en El padrino II induciendo al suicidio a Frank Pentangeli para que este último salve su posición dentro de la familia Corleone. Si tuviera que escoger una frase, sería aquella que, tras masacrar las posiciones vietnamitas con napalm, pronuncia KIlgore al decir: “Aquella colina olía a victoria”. 


LAS MANOS SOBRE LA CIUDAD

  Las manos sobre la ciudad  (1963) es un interesante filme de Francesco Rosi,  que trata sobre la corrupción urbanística existente en Nápol...