El desierto de los tártaros es una coproducción italo-francoalemana, filmada en 1976 por Valerio Zurlini y que adapta la novela homónima de Dino Buzzati.
No he leído la novela, pero dicen que es la obra maestra de Buzzati y, viendo la película, dan ganas de leerla porque el argumento es atractivo. Se trata de un teniente que llega a una fortaleza militar, lindante con un desierto, y el destacamento está preparado para una batalla en la que el enemigo nunca se presenta, transcurriendo años y más años en una deprimente espera. Al principio, él quiere irse y logra una exención médica para cambiar de destino pero, sorprendentemente y sin motivo, es anulada por un mando superior. Algunos militares son relevados, otros ascienden, pero se pasan años sin que se justifique su presencia en base a una amenaza enemiga. Todo ello acontece, no en un país conocido, sino simulado, aunque los uniformes y nombres de los militares estarían cerca de la imagen que tenemos del imperio austro-húngaro. Es, por tanto, una historia con toques kafkianos y que parece llegó a interesar a Luis Buñuel.
El teniente se llama Giovanni Drogo y está interpretado por Jacques Perrin. Parece que en la novela se explicaban más cosas del protagonista fuera de la fortaleza militar y, en el filme, se centra la trama en su llegada y estancia junto al resto de militares, hombres desesperanzados, aunque cumplidores con las rígidas órdenes castrenses. La gran paradoja del filme es que, cuando tras muchos años, llega el ataque, en ese momento Drogo es relevado y sus sueños de gloria se evaporan.
El reparto de la película, ademas de Perrin, es espectacular: Vittorio Gassman, Fernando Rey, Paco Rabal, Giuliano Gemma, Jean Louis Trintignant,, Max Von Sydow, Helmut Berger, Philipe Noiret, ...
Con estos actorazos, Zurlini filma con inteligencia este drama psicológico, aprovechando los decorados de la fortaleza y el paisaje desértico que la rodea, en ocasiones nevado. Es una película de ritmo pausado, con muy poca acción, que escruta el interior de los personajes y, lógicamente, se detiene más en el protagonista, abocado a un drama existencialista.
Interesante filme de un notable director italiano.