Viendo en el Heart break Snorkel, y leyendo luego la obra de Albert Boronat, en la que distintas voces explican historias que convergen en un viaje desde un lago hasta el planeta Marte, creo que una de las cosas más inquietantes es la sensación de que presente y futuro empiezan a ser indistinguibles.
Si ya en las citas literarias con que se inicia la obra, hay una de J.G.Ballard , del prólogo de su novela Crash, en que se dice que el futuro está dejando de existir, devorado por un presente insaciable, luego una de las voces de la obra dice “Creo que vivimos sintiendo que por fin presente y futuro son uno y eso nos aterra tanto que no existen emoticonos suficientes para expresarlo, aunque le dedicamos muchísimos esfuerzos a disimularlo”. Si la obra data de hace unos diez años, el tiempo la hace más actual cuando ayer leo la entrevista con John Gray en EL CONFIDENCIAL y, entre otras muchas cosas interesantes, dice que la IA va a socavar profesiones cualificadas y que nadie debería iniciar una carrera en profesiones que serán automatizadas dentro de tres años. Así que todo va muy deprisa, hasta el punto de que algunos manejan el término aceleracionismo, como idea de expansión del sistema capitalista que nos ha de llevar al colapso y cambios radicales en la sociedad.
Ver qué va a pasar en la Tierra desde fuera, en otro planeta como Marte, sería interesante por la perspectiva que da la distancia. Por eso Boronat utiliza la canción de David Bowie Space Oddity, que en la obra tiene más presencia llegando hasta la escena final, mientras que es la última cita literaria que encabeza el texto escrito:
Aquí estoy flotando alrededor de mi lata
Muy por encima de la Luna
El planeta Tierra es azul
Y no hay nada que pueda hacer....
No se trata de una obra pesimista, sino serena, embellecida por la canción de Bowie, salpicada con momentos de humor en su puesta en escena en el Heartbreak y que reflexiona sobre el propio autor que tiene la sensación de vivir una vida de gilipollas, la basura que va aumentando representada por una botella de KH7 flotando en el lago y el snorkel que da título a la obra, apareciendo en como miran alguno de los personajes y que, según Boronat “es un concepto que tome para hablar un poco de la superficialidad de los tiempos”.