lunes, 17 de agosto de 2026

AQUEL MALDITO TREN BLINDADO

 

Aquel maldito tren blindado (1978) dirigida por Enzo G. Castellari, es una comedia bélica italiana que ahora es más famosa porque Tarantino utilizó su título en inglés, The inglourius bastards, para su película que aquí se estrenó como Malditos bastardos, que por sí misma. 

En realidad, la película de Tarantino y Castellari tienen poco que ver, aunque ambas se desarrollen en la II Guerra Mundial.  Si el filme de Tarantino era una ucronía, el de Castellari entronca más con Los violentos de Kelly por el espíritu del grupo protagonista y con Doce del patíbulo por aceptar una misión peligrosa en territorio enemigo. 

Un grupo de soldados norteamericanos condenados a muerte y custodiados por la policía militar aprovechan, en el frente contra los nazis abierto en 1944 en suelo francés, un raid de los alemanes para escapar. Se juntan con un desertor alemán y unen sus esfuerzos para alcanzar la frontera suiza, esquivando una guerra que aborrecen. 

Atacados por unos alemanes, logran eliminarlos, pero, en realidad, no eran nazis sino un grupo americano de élite que llevaban uniformes del enemigo para acometer una importante misión, consistente en volar un tren blindado en el que hay ingenieros de los que desarrollaron las V-2.  Ese grupo tenía que contactar con un coronel para la misión y, cuando este llega, se encuentra a este grupo de desarrapados e indisciplinados que, no obstante, abordan la misión y todos, menos uno, entregan su vida por el éxito de la misma, en un final que también tiene un cierto recuerdo de El general de la Rovere. 

El guion de Sergio Grieco y Sandro Constinenza está bastante bien, en la presentación de los personajes y la manera de hilar la historia, con algunos giros inesperados de la trama hasta que un grupo de indisciplinados lleguen a actuar como un grupo de élite. No obstante, la realización de Castellari es tosca, con momentos a cámara lenta imitando a Peckinpah que no tienen sentido y pasándose de rosca en la parte humorística, con unos duelos con metralletas que parecen más propios de Han Solo y Skywalker en La guerra de las galaxias. De todos modos, esa manera de filmar gamberra y desinhibida es lo que debía gustar a Tarantino de esta película. 

Un buen guion, una mala realización y, en definitiva, irregular, pero simpática película italiana.

sábado, 15 de agosto de 2026

PERVERSIDAD

 

Perversidad (1945) es una muy buena película de Fritz Lang en la primera hora de duración y, en su última media hora, simplemente magistral, a la altura de loe mejores momentos de su dilatada filmografía. 

Lang presenta de forma extraordinaria a los tres personajes principales: Chris (Edward G. Robinson), el gris oficinista sometido a su conyugue que, en sus ratos de ocio, explota su vena artística a través de la pintura; Kitty (Joan Bennet), la pelandusca que seduce a Chris para manipularlo y sacarle dinero mientras está absolutamente entregada a su macarra; y Johnny (Dan Durieya), como chulo de Kitty, un tipo sin escrúpulos y ningún atisbo de haber tenido una actitud noble en ningún momento de su vida. 

Lang lleva muy bien la trama de este cruce entre melodrama y serie negra hasta que Kitty deja de fingir y se ríe en la cara de Chris, abriéndole los ojos a que ha sido manipulado por parte de ella y despreciándolo con crueldad. La reacción de Chris es intempestiva, agarrando un picahielo y clavándolo con saña en el cuerpo de Kitty, en una de las escenas más violentas que filmó Lang.  A partir de ahí, la huida de Chris mientras ve que Johnny acude al apartamento en el que encontrará el cuerpo de Kitty, y el juicio que seguimos a través de varios testimonios cortos de los testigos y acusado, dan pie a otra escena de las mejores que he visto en Lang. Chris, aparentemente, ha salvado su posición y el crimen se lo ha endosado a Johnny, pero, en un apartamento de un hotel, sombrío y con la iluminación intermitente del anuncio de neón del establecimiento, heredera del expresionismo alemán del propio Lang, empieza a oír las voces de Kitty y Johnny. Los trabajadores del hotel frustran su ahorcamiento y, en el epílogo, vemos a Chris como un indigente, vagando por las calles y considerado como un enfermo mental, mientras pasa por delante de una galería y ve que una clienta ha adquirido uno de los cuadros que él pintó y que ahora está valorado en una fortuna. Como frecuentemente pasa en Lang, el hombre ante su (desafortunado) destino. 

Robinson está espléndido en ese personaje de un hombre normal, tranquilo y bondadoso, arrastrado al infierno por culpa de una mujer fatal. Es difícil pensar en alguien mejor que Robinson para el filme, pero, en cambio, es imaginable a otra actriz que diera mejores prestaciones que Joan Bennet, aunque era la mujer del productor y se trataba, por tanto, de una elección obvia. Y Duryea destaca en un papel que parece hecho a su medida, un especialista en componer personajes canallescos y amorales. 

Se trata de uno de los filmes más perversos de Lang, mostrando dos personajes de una absoluta degradación moral, aunque, paradójicamente, uno de ellos paga por un crimen que, en realidad, no cometió. Y quién lo cometió es un hombre arrastrado a la perdición y que, al margen de la verdad jurídica que establece la sentencia que liquida a Johnny, también paga ese crimen con su lamentable existencia deambulando por la gran ciudad sin techo ni rumbo fijo. 

viernes, 14 de agosto de 2026

MUERDE LA BALA

 

Muerde la bala (1975) es una película de Richard Brooks que crea buenos personajes, aprovechando sobre todo el talento de Gene Hackman y James Coburn, pero que acaba haciéndose un poco larga, adolece de falta de ritmo en la segunda mitad de la película. 

La película se sitúa históricamente en la presidencia de Theodore Roosvelt. Un periódico organiza una carrera de caballos a lo largo de 700 millas y varios estados del país. Compiten 9 personas, entre los cuales hay una mujer (Candice Bergen) que se apunta para liberar a su marido que está haciendo trabajos forzados, un mexicano, un inglés, un joven inexperto y provocador, un viejo vaquero, un hombre adinerado y los dos protagonistas, Sam Clayton y Luke Mathews, interpretados por Hackman y Coburn. Ambos son excombatientes de la guerra hispano-norteamericana de 1898 y, a pesar de la competición, nunca dejan de lado su amistad. Parecen vagar por las extensas tierras del Oeste arrastrando un aire de perdedores, sobre todo Hackman.

Es una película de personajes, y por ello los de Hackman y Coburn, junto con el viejo vaquero que interpreta Ben Johnson, son los más interesantes y opacan a una insulsa Candice Bergen y al joven interpretado por Jean Michel Vicent. Más interés tiene el personaje del mexicano, interpretado por Mario Arteaga, y cuyo remedio para paliar un dolor de muelas da origen al título del filme.

Tal vez sea ese desequilibrio en los personajes lo que hace que la película sea irregular, se atasque en algunos momentos y, a pesar de que tiene otros puntos positivos, entre ellos cabe mencionar la banda sonora de Alex North y la fotografía de Harry Strading jr, el resultado final no alcanza la magnificencia de Los profesionales.

Como curiosidad, aparece como actor secundario un hombre que luego llegó a dirigir películas que fueron éxitos de taquilla. Se trata de Buddy Van Horn, el testaferro que Clint Eastwood utilizó para disimular su nombre como realizador en las peores películas de la leyenda californiana. 

domingo, 9 de agosto de 2026

CAMINO DE LA HORCA

 

Camino de la horca (1951) es un estimulante western dirigido por Raoul Walsh y con Kirk Douglas, Virginia Mayo y Walter Brennan en los papeles principales. 

Un sheriff con dos ayudantes impide un linchamiento en el que iban a ahorcar a un hombre por robo de ganado y asesinato. El grupo que iba a realizar el linchamiento está encabezado por un terrateniente, padre del hombre asesinado. Este grupo acosa al sheriff que, junto a sus dos ayudantes, se dispone a cumplir la ley y poner al sospechoso a disposición judicial. Junto al acusado, también se une al grupo del sheriff su hija, que intenta ayudar a su padre a escapar, aunque también empieza un juego de atracción sentimental con el sheriff. Tras perder a uno de sus ayudantes que le era leal, el sheriff ha de hacer frente a la tarea de llevar al acusado ante el juez con todo el resto de los personajes en su contra y atravesando un desierto. 

Al brío que daba Walsh en sus películas, se une aquí el duelo psicológico que tiene el sheriff con los demás personajes, destacando un acusado que no oculta que no cejará en su empeño de escapar y, además, al descubrir que la muerte del padre del sheriff lo traumatizó, se lo recordará continuamente mediante una canción torturándole psicológicamente. Kirk Douglas compone con su eficacia habitual a un hombre de acción con tintes de inestabilidad emocional, aquí por el recuerdo de la muerte de su padre que pudo haber evitado. Walter Brennan, sin llegar a la excelencia de sus interpretaciones con Hawks, demuestra lo buen actor que era componiendo de manera convincente un complejo personaje, que admite haber robado el ganado, aunque no el asesinato, resolviéndose al final que el culpable era el propio hermano de la víctima. 

El personaje de Douglas está obsesionado con cumplir la ley, pero el juicio al que se le somete al acusado, hecho de manera casi improvisada ya que el juez tiene otros casos, no tiene las debidas garantías procesales. Aunque sea declarado culpable, un reloj que recogió el sheriff en la escena del crimen, y que parecía no tenía importancia, da la pista para resolver felizmente el filme. 

Con una utilización del paisaje que realza el potencial dramático de la historia y la asfixiante situación en la que se encuentra el personaje de Kirk Douglas, esta película es un ejemplo de la eficacia narrativa de Walsh que nos dejó grandes westerns, además de otras grandes películas en los géneros bélico, policiaco y de aventuras. 

sábado, 1 de agosto de 2026

UM JULGAMENTO

 

Dado que la obra se desarrolló mayoritariamente en lengua portuguesa, es oportuno recuperar la frase del inefable Mourinho cuando dijo aquello de “teatro del bueno”. Como cierre del Grec, vimos ayer un gran espectáculo de una compañía brasileña poniendo en escena la obra Um julgamento, una versión adaptada a los nuevos tiempos de El enemigo del pueblo de Ibsen.

Adaptando el conflicto sobre la calidad de las aguas a un lugar del Brasil, vemos a dos hermanos con posiciones encontradas. Uno, señalado como enemigo del pueblo, está por decir la verdad en cuanto a un problema de contaminación, pero el otro cree que hay que salvaguardar la economía del lugar y priorizar el empleo. Ambos se enfrentan en un juicio, auxiliado el enemigo del pueblo por su hija que es abogada y con un jurado, formado por parte del público, que ha de dar al final su veredicto.

Parece que la razón ha de estar de lado del enemigo del pueblo. Sin embargo, y aunque lo esté realmente, las maniobras de su hermano abogado que está en el bando contrario nos hacen ver algunas sombras en su personaje al tener un carácter demasiado irascible que ha provocado algún conflicto familiar. También se nos muestra en la obra como, cuando la masa, a menudo ciega y manipulable, señala a alguien y lo cancela socialmente, se pueden dar efectos devastadores incluso aunque luego se considere inocente.

Se hace un gran uso del escenario y se incorpora el video, elemento importante que nos hace ver la sala de deliberación del jurado o al enemigo del pueblo fuera del teatro, en la calle junto a quienes pasaban por Montjuic en aquel momento, mientras espera turno para su última palabra. 

Wagner Moura, el actor de El agente secreto, está fantástico en su papel y en su conexión con el público, cambiando al castellano en varios momentos de la obra. Siendo la estrella, sería injusto decir que los otros dos intérpretes, Danilo Grangheia como su hermano y Julia Bernat como su hija, también rayan a gran altura. 

Gran noche de teatro para despedir uno de los julios más calurosos de las últimas décadas. 

AQUEL MALDITO TREN BLINDADO

  Aquel maldito tren blindado ( 19 78 ) dirigida por Enzo G. Castellari, es una comedia bélica italiana que ahora es más famosa porque Tar...