sábado, 6 de junio de 2026

LAS CLAVES OCULTAS DEL 11M

 

El periodista de investigación Lorenzo Ramirez escribió hace un par de años Las claves ocultas del 11M, un libro en el que desgrana la labor deficiente del juez instructor, la existencia de una verdad judicial en la sentencia muy cuestionable y, más tarde, especula con hipótesis de quienes pudieron ser los autores intelectuales, y también materiales, de la matanza, así como sus posibles motivaciones.  

Ramírez se ha dedicado años a estudiar la sentencia y el sumario, además de recoger fuentes que también investigaron y cuestionaron la sentencia. La versión oficial sería más o menos que los autores fueron células islamistas radicalizadas sin apoyo o financiación exterior significativa para cometer los atentados. Ramirez señala muchas cosas raras como, por ejemplo, que las cámaras de la estación de Atocha no funcionaran desde el día antes del 11M o que no haya ninguna imagen de los autores de los atentados dentro de los trenes. También refiere que hay testigos que afirman que la furgoneta Kangoo, en la que se encontraron pruebas para seguir el rastro de los terroristas con las tarjetas de móvil, fue aparcada tras los atentados y allí se hallaba la cinta con versos del Corán a partir de la cual Acebes, entonces ministro de Interior, empieza a hablar de un atentado islamista tras haberlo atribuido inicialmente a ETA. El piso de Leganés en que se suicidan los terroristas estaba, según Ramírez, monitorizado por las fuerzas de seguridad del Estado para controlar a confidentes y, de hecho, algunos de los autores oficiales de los atentados estaban fichados ya o controlados, siendo alguno también confidente (igual que pasó en los atentados de Barcelona en 2017 con el imán de Ripoll). Otro aspecto polémico fue una mochila localizada en Vallecas, sin explotar, muchas horas después de los atentados y que ayudó, según el autor, a construir la verdad oficial.  

Ramirez pone de manifiesto muchos hechos que no cuadran, que son sospechosos y, además, refleja que no existía la coordinación adecuada entre Policía Nacional, Guardia Civil y CNI, muchas veces incluso enfrentados. 

Ramírez especula sobre los verdaderos autores y señala la intensa actividad aquellos días en Madrid de servicios de inteligencia franceses y marroquíes. Cuando menos, parece claro que podían saber de la preparación del atentado. La tensión entre España y Marruecos siempre está latente y no había pasado mucho tiempo del incidente en el islote de Perejil, mientras que Chirac desconfiaba de la posición atlantista de un Aznar que se hace aquella foto en las Azores con Bush y Blair. Una de las personas que apunta a los servicios secretos franceses y marroquíes es el conocidísimo Villarejo. 

 Pero hay muchas más hipótesis y Ramirez enlaza los atentados del 11S en Nueva York, los del 11M en Madrid y el 7J en Londres. Todos estos atentados sirvieron para la agresiva política occidental que se ha desarrollado en los últimos 25 años en Oriente Medio y podrían ser atentados de falsa bandera para crear en las sociedades occidentales un estado de opinión.  

Para los que crean que esta hipótesis es inverosímil y fantasiosa, Ramírez explica en las últimas páginas la acreditada red Gladio, creada por EEUU tras la II Guerra Mundial, con participación de agentes nazis, para realizar ataques de falsa bandera y propiciar un miedo a los regímenes comunistas o perjudicar estados que no se alinearan debidamente con los americanos. En Italia, fueron especialmente brutales los oscuros atentados de Piazza Fontana en Milán y en la estación de Bolonia. La continuidad o adopción de nuevas formas de la red Gladio han llegado al islamismo, desde la ayuda a Bin Laden para luchar contra los soviéticos en Afganistán, hasta la creación del ISIS para sacudir y fragmentar el mundo árabe.  

La obra de Ramírez es un libro inquietante, pero estamos viviendo en un mundo en que topamos con la imposibilidad de saber la verdad y con cuestiones enigmáticas. Si el atentado Nord Stream fue de falsa bandera y los americanos estaban detrás, ¿por qué los alemanes, los grandes perjudicados de la voladura, lo han dejado pasar?  Un hecho sorprendente que hace que ya no cause sorpresa cosas como las que Ramírez especula. Y el análisis de la verdad oficial, sus incongruencias y asuntos sospechosos me ha parecido fundamentado. A mí Ramírez me parece un tipo serio y es verdad que todo el mundo se ha ido alejando de lo que se llamó teoría de la conspiración, siendo EL MUNDO uno de los últimos en bajarse, pero, aunque Ramírez errara en muchas de sus consideraciones, en toda esta triste historia parece que quedan cabos por atar. 

jueves, 4 de junio de 2026

LOS ESPÍAS

 

Los espías es el penúltimo filme mudo de Fritz Lang y lo han proyectado esta semana en la Filmoteca, con acompañamiento musical de una joven pianista que también realiza otros efectos sonoros. El año que viene se cumplirá el centenario de este filme del gran director vienés.

Con un guion que coescribió con su entonces esposa Thea von Harbou, el metraje de lo que se ha conservado de la película dura 150 minutos y, como su título indica, es una película de espías con una complicada trama. Hay un villano principal, interpretado por Rudolf Klein Rogge, que es como una réplica del Dr. Mabuse a nivel de maldad y que responde al nombre de Haghi, un banquero que también se dedica a hacer de payaso en un music-hall y quiere dominar el mundo a través de su red de espionaje interceptando, entre otras cosas, tratados de potencias extranjeras. El agente 326 (Willy Fritsch) debe desarticular la organización de Haghi y este utiliza a Sonja (Gerda Maurus), una chica a la que chantajea pues corre sobre ella el peligro de ser obligada a volver a la URSS, para camelarlo y confundirlo, aunque entre los dos jóvenes nacerá una historia de amor. Además de la trama principal, hay otras subtramas en una película demasiada densa en mi opinión. 

Me ha parecido una película irregular, más de apreciar escenas que atrapan toda tu atención, con otras partes no tan logradas como la historia de amor entre el agente 326 y Sonja. Como película, me parece en su globalidad mejor El testamento del Dr. Mabuse, película también de trama retorcida, rodada un poco después y, por supuesto, todavía más excelsa es M, el vampiro de Dusseldorf. 

Pero lo bueno de Los espías es tan magnífico que hay que celebrar su exhibición dentro del ciclo dedicado a Lang. Y se nota que dejó huella en el género y muchas películas posteriores han sacado ideas y la han tomado como modelo. Su minuciosa puesta en escena, el uso de la fotografía, los efectos especiales muy avanzados para la época ... hay muchos elementos positivos, aunque narrativamente no le daría un excelente.

La película gana en intensidad en la parte final, que es auténticamente espléndida, con una persecución que termina con un accidente ferroviario en el que los personajes se siguen persiguiendo por los vagones del convoy siniestrado, momentos en los que Lang imprime una fuerza visual fascinante. 

Y, cuando la acción vuelve a la ciudad y la historia de amor se ha consolidado, queda liquidar al malo y veo una de las mejores escenas que rodó Lang. Haghi está en un teatro haciendo de payaso en el escenario y ve, en los accesos al mismo y en el foso de la orquesta, un amplio número de hombres dispuestos a atraparlo. Dentro de lo que parece su actuación, saca una pistola y dispara fuera del alcance del público, pero Lang nos muestra un cristal roto, con lo que sabemos que la pistola es real. Entonces, se coloca la pistola en la sien, dice que caiga el telón, dispara y cae, mientras el público aplaude entusiasmado lo que cree que es el final de la actuación. Pura maldad, como Marvin tirándole la cafetera hirviendo a Grahame. Puro Lang. 

miércoles, 3 de junio de 2026

CONOCER A LOS BÁRBAROS

 

Conoce a los bárbaros (1960) de Julie Delpy, estrenada la semana pasada, es una discreta comedia francesa que toca un tema muy actual: la inmigración. En un pueblo de la Bretaña, el alcalde empieza a promocionar por medios audiovisuales la llegada de refugiados ucranianos. Poco después, resulta que, en realidad, sí vendrán unos refugiados de un conflicto bélico, pero será una familia proveniente de Siria.

Se empiezan a dar los previsibles problemas de convivencia, con dos personajes que encarnan los polos opuestos. Por un lado, una maestra interpretada por la propia Delpy que es la que tiene más voluntad de integrar, al punto de falsificar unos documentos para que la familia se pueda quedar. Por otro lado, un fontanero que, por su actitud, encuadraríamos en el Frente Nacional de Le Pen y Bordella, un tipo contrario a acoger a los sirios. Y, entre ambos y el resto de la gente del pueblo, se muestra la difícil adaptación de la familia siria, gente cualificada a nivel laboral pero que debe aceptar trabajos precarios por debajo de su formación y que arrastra los horrores de la guerra (una de las chicas tiene una pierna amputada y se enteran de que un miembro de su propa familia se ha unido a las fuerzas de Al Asad), mientras anhelan tener un hogar propio. 

La película es entretenida, sin más. Con un tono de comedia, no aburre y da su discurso favorable a la integración. El problema es que, al utilizar el tono de comedia, algunos personajes, como el fontanero o alcalde, acaban siendo caricaturescos, la película empieza a edulcorarse y no sé si favorece el mensaje a favor de la integración que quiere dar Delpy, pues acaba produciendo distancia. 

lunes, 1 de junio de 2026

A TODO RIESGO

 

A todo riesgo (1960) de Claude Sautet, es un noir francés, con influencias del cine negro americano, pero también de la reciente nouvelle vague.  

La película empieza en la estación central de Milán cuando dos peligrosos atracadores condenados a muerte, llamados Abel Davos y Raymond Naldi, tratan de escapar y llegar a la frontera francesa. Lo chocante es que uno de ellos trata de hacerlo con su mujer y dos hijos menores. En un inicio con mucha acción, logran huir de Milán y llegar a San Remo, lugar próximo a la frontera francoitaliana. Por vía marítima consiguen poner pie en suelo francés y entonces, cuando la policía francesa va a detenerlos, se produce un tiroteo y mueren la mujer de Davos y Naldi.  

Davos pide ayuda para llegar a París a un grupo de antiguos camaradas, parece que semiretirados de las actividades delictivas. Esos amigos le envían a un hombre joven, llamado Eric Stark, con el que emprenden el viaje a París en una ambulancia ya que hacen pasar a Davos por un enfermo. Mientras se dirigen a París, Stark ve una mujer discutiendo y siendo acosada por un hombre en un margen de la carretera. Stark detiene el vehículo, se enfrenta al hombre y la chica se sube a la ambulancia para llegar también a París, intimando más tarde con Stark.  

Llegados a París, la aspiración de Davos sería poder dar un golpe y huir con sus hijos. Pero eso será imposible, a la presión policial se une la que le dispensarán sus propios excamaradas que, al final, también quieren deshacerse de él. Tan solo tendrá un amigo de verdad que le ayudará lealmente y será Stark. El círculo se estrechará sobre Davos aunque su final no nos es mostrado, se pierde entre la multitud mientras la voz en off informa de su ajusticiamiento.  

Lino Ventura impone su presencia en una aceptable interpretación para encarnar a un gángster atípico, violento e implacable, pero también con su lado humano, propiciado por la muerte de su mujer, intentar cuidar de sus hijos y sintiéndose acorralado cuando está en París, procurando finalmente dejarlos en buena situación ya que ve que no podrá escapar del acoso al que es sometido.  

Si la película tiene un cierto aire de noir americano, el uso de exteriores recuerda a la nouvelle vague, pero todavía más cuando aparece el personaje de Belmondo, tan solo un año después de A bout de souffle,  fumando de manera inimitable sin tocar prácticamente el cigarrillo con los dedos.  

Frente a las viejas amistades que le traicionan, la película reflexiona sobre el verdadero sentido de la amistad en la relación entre Ventura y Belmondo que, pese a ser dos desconocidos, sí establecen un fuerte lazo y el primero cuenta con la lealtad y apoyo del segundo hasta el final. El personaje de Belmondo tiene una historia sentimental con la chica que conoce en la carretera, personaje interpretado por Sandra Milo, que ayuda a su construcción para definirlo mejor introduciendo otro matiz a su relación con el personaje de Ventura.  

Una película negra vibrante, de tipos duros, contada con vigor y convicción, con buenas interpretaciones y que deja un buen recuerdo. 

 

LAS CLAVES OCULTAS DEL 11M

  El periodista de investigación Lorenzo Ramirez esc ribió hace un par de años Las claves ocultas del 11M, un libro en el que desgrana la ...