jueves, 18 de junio de 2026

LA ÚLTIMA BALA

 

La última bala (1957) cierra el ciclo de westerns rodados por Anthony Mann con James Stewart de protagonista para la Universal, pero con la importante diferencia que Mann no llegó a acabar la película y fue sustituido por James Neilson. 

La película se centra en Grant MacLaine, un hombre del Oeste que trabajó para el ferrocarril y arrastra la mácula de que una banda escapó con el botín de la nómina y él no lo impidió, por lo que se ha convertido en un outsider que recoge monedas a cambio de amenizar con su acordeón las reuniones de la gente del lugar. A pesar de ello, se le concede una segunda oportunidad para que lleve la nómina de los trabajadores y se volverá a interponer una banda en la que figura su propio hermano (Audie Murphy) al que él dejó escapar la primera vez, y otro forajido interpretado por Dan Duryea. 

Tal vez la película sería diferente, y mejor, si Mann no hubiera abandonado el proyecto. Comparada con otros films de la pareja Mann-Stewart, esta película dista mucho de la densidad dramática de Colorado Jim o Tierras Lejanas. Tampoco ayuda que el segundo papel sea para Audie Murphy, un actor muy flojo si lo comparas con un villano como lo es Robert Ryan en Colorado Jim. Ni que el personaje de Stewart, enfrentado a su hermano, tenga un carácter psicológico más plano si lo comparamos con los torturados y poliédricos personajes de otros héroes del western que Stewart interpretó en Winchester 73 o Tierras lejanas.  

La película es entretenida, pero menor si hacemos la comparación con otros westerns de esa dupla que hicieron algunas de las mejores aportaciones al género. Afortunadamente, un gran James Stewart, que canta durante la película un par de canciones, sostiene en gran parte la película para conformar un western menor, pero aceptable.  

martes, 16 de junio de 2026

A SANGRE Y FUEGO

 

Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese. 

Así termina A sangre y fuego, héroes, bestias y mártires de España, del periodista andaluz Manuel Chaves Nogales, un libro escrito en 1937 y que, a través de nueve pequeñas historias, muestra la visión que tenía el autor de la guerra civil.  Si bien las historias se plantean como un relato de ficción, en el prólogo el autor asegura que cada una de ellas parte de algún hecho verídico. 

Chaves, en el prólogo, escribe que él se consideraba un republicano de clase media burguesa y que, ante la situación que se dio en julio de 1936, se hallaba incómodo en todos sitios por lo que, tras pasar unos primeros meses de la guerra en Madrid llegando a dirigir el periódico Ahora, partió de Madrid al mismo tiempo que lo hizo el gobierno de la nación y abandonó definitivamente España en noviembre de 1936.  

En las historias se cuentan actos de barbarie tanto de un bando como de otro. Si en una de las historias encontramos una columna de milicianos anarquista, muchos provenientes de la delincuencia, asolando la propia retaguardia republicana; en otras historias podemos ver la represión salvaje que un cacique andaluz realiza en los pueblos del valle del Guadalquivir y que luego culminan en la matanza de Badajoz 

Por tanto, Chaves escribe sobre actos de gran crueldad y vileza por parte de todos los contendientes, si bien también hay un espacio para gente valiente, noble y con principios, como una chica de izquierdas que salva de la muerte a un falangista el cual, más tarde, se entera de que esa chica, poco después de salvarle la vida, fue ajusticiada por los franquistas.  

Chaves escribe de forma amena y precisa sobre un tema que no se ha cerrado, pues sigue habiendo voces encontradas sobre una guerra que empezó hace 90 años. 

domingo, 14 de junio de 2026

LOS VERDES AÑOS

 

Veo Los verdes años (1963), opera prima de Paulo Rocha y punto de partida de lo que se conoció como cinema novo en el país luso. Mi desconocimiento del cine portugués es casi absoluto y remedio, en una mínima parte, esa ignorancia con una película que me ha parecido muy interesante.  

Es una historia de amor trágica entre Julio y Elda. Él es un chico de 19 años que llega a Lisboa desde un entorno rural y Elda trabaja como empleada doméstica. Julio llega a Lisboa siguiendo los pasos de su tío Alfonso, que ya reside en la capital y le ha conseguido un trabajo como zapatero.  

Julio es un auténtico paleto en la gran ciudad, un inadaptado al que le viene grande asumir el mundo adulto en un entorno que no es el suyo y también en cuanto a su relación con Elda.  Viviendo en los arrabales de Lisboa, su traslado a la gran urbe le asfixia y sus paseos con Elda, poco románticos, son ir al aeropuerto para ver despegar aviones. Hay otro mundo al que no pueden acceder y que les muestra Alfonso cuando un día, enseñándoles desde un mirador el centro de Lisboa, luego los invita a un restaurante.  Más tarde sale un día de noche con su tío Alfonso, un tipo bastante impresentabl,e que ya falla el primer día no llegando a la estación a recogerlo como tiene previsto, y se corre una juerga, dentro de su desorientación vital, con un turista inglés con el que, en realidad, no puede conversar por la barrera idiomática.  

Un fado de Carlos Paredes que tiene el mismo título que el filme, una magnífica fotografía en blanco y negro y la manera en que Rocha filma ese extraradio de la ciudad como una zona inhóspita da un aire triste y melancólico a la película, al mismo tiempo que revela una fuerte personalidad del autor haciendo una película que no podía ser muy comercial 

Frente al personaje de Alfonso, un tipo que se ha sabido instalar en Lisboa y se ha adaptado a ese medio urbano para ir tirando, Julio no sabe hacer lo mismo.  A pesar de que tiene a Elda, lo que transmite la película es un personaje sin futuro, atado a la rutina, que siente una gran frustración lo que le lleva a realizar un último acto irracional.  

Notable película. 

miércoles, 10 de junio de 2026

LOLA

 

Es un placer volver a ver Lola (1961) porque el cine de Jacques Demy, cuanto más se conoce y se tiene una amplia visión de su filmografía, más me gusta. 

Siendo una película cercana en el tiempo a Los 400 golpes o À bout de souffle, ni esta película, ni en realidad cualquier otra de Demy, aparecen como películas importantes de la nouvelle vague. Y es que Demy, al contrario que su mujer, siempre fue una figura creo que relativamente marginal dentro del movimiento. El cine de Demy es muy personal, un mundo propio que se distingue por su singularidad a pesar de que tenga elementos comunes con la nouvelle vague. En esto me recuerda a Fellini, otro director con un universo propio y con un compositor de cabecera, el gran Nino Rota, que capta con su música el mundo que nos cuenta el director italiano. De forma parecida, hay un universo que pertenece a Demy y, cuando nos lo muestra, se hace acompañar para la banda sonora del no menos grande Michel Legrand. Los estilos de Fellini y Demy se pueden copiar, normalmente con poco éxito, pero enseguida se ve que el original es otro y que tiene algo intransmisible.  

Y con Lola empieza a asomar ese universo, gente que busca el amor y lo hace sometida a los vaivenes del azar, con esos planos en los que los personajes principales se cruzan y, frecuentemente, no acaban de encontrarse. A veces de manera más optimista (Les demoiselles de Rochefort) u otras de forma resignadamente pesimista (Los paraguas de Cherburgo), su cine refleja la búsqueda de la felicidad sometida a los avatares de la fortuna.  

Anouk Aimée compone una Lola inolvidable, una explosión de sensualidad encarnando a una chica guapísima, honesta y sincera que vive el amor con cierta ingenuidad y una fe inquebrantable de que el hombre, llamado Michel, que emigró a Estados Unidos prometiéndole volver, y de paso dejándola embarazada, regrese al cabo de 7 años y puedan estar juntos. Aparte de que en la historia se crucen de manera magistral otros personajes (Roland Cassard que volveremos a ver en Cherburgo, la adolescente Cécile y su madre, el marinero norteamericano Frankie, ...), el final será venturoso para la protagonista que se reencontrará feliz con Michel. 

Al trasladarse las historias de las películas de Demy de una a otra, conoceremos en la extraña e interesante secuela rodada en Hollywood años más tarde, titulada Model shop, que la historia de Lola no acabó todo lo bien que se podía prever viendo el final de Lola. Pero esa será otra película, en Lola gozamos con el final feliz y ver que una chica tan encantadora ve colmado un sueño que esperaba cumplir desde hacía 7 años.  

LA ÚLTIMA BALA

  La última bala (1957) cierra el ciclo de westerns rodados por Anthony Mann con James Stewart de protagonista para la Universal, pero con...