Woman in hiding (1950) es una película de cine negro dirigida por Michael Gordon, un director que tuvo problemas con el maccarthysmo y ello le ocasiono dificultades para rodar en la década de los 50, aunque en 1959 acaba dirigiendo una de las comedias más famosas de Rock Hudson y Doris Day: Confidencias a medianoche.
Aquí dirigió una película de serie B vistosa, intensa y entretenida. En un buen inicio, un coche a gran velocidad sale de la carretera y acaba en un pantano. Se busca el cadáver de una mujer recién casada (Deborah), ante la consternación de su marido (Selden). Una voz en off empieza a hablar y hace creer que pudiéramos estar en una película de zombis. Pero no, resulta que la mujer salió del coche instantes antes del accidente y, en realidad, está huyendo de ese marido que se muestra compungido y, en cambio, asesinó al padre de la mujer para casarse luego con ella y conseguir ser el propietario de una fábrica.
En su huida, Deborah conoce a un tipo llamado Keith que parece errabundo y que se siente atraído por ella. Keith descubre la identidad de Deborah ya que Selden, al no aparecer el cadáver en el pantano, ha ofrecido una recompensa para quien le ayude a encontrarla publicando en prensa la oferta. Convencido de que Deborah tiene problemas de salud mental y que es seguro entregarla a su marido, Keith concierta una cita en un tren y la entrega. Más tarde, descubre la verdad y acude raudo y veloz para el desenlace final.
El mayor activo de la película es su protagonista femenina, una Ida Lupino que siempre deja su personalidad en una película realizando excelentes interpretaciones. En los papeles masculinos, Stephen MacNally en el papel del marido y Howard Duff en el papel de quien identifica a Deborah aportan, si no brillantez, sí una solidez a sus papeles.
Buena película, no es brillante pero sí consistente.