Recuperada hace no muchos años en una filmoteca brasileña, dan un pase en la Filmoteca de La imagen errante (1920), una de las primeras películas de Fritz Lang y la primera en la que colaboró con su esposa, Thea Von Harbou. Tan solo se recuperó, aproximadamente un 70% de la película, lo que supone un lastre, aunque haya rótulos explicativos basados en el guion de las lagunas que presenta la película.
Se trata de un melodrama, un tanto retorcido en su trama. Una chica llamada Imgard queda embarazada de Georg, acérrimo partidario del amor libre que rehúye el compromiso y desaparece dándoselo por muerto. Imgard se casa con John, para dar cobertura al nasciturus y, posteriormente, John se obsesiona con la chica, a la que persigue hasta que ella llega a una zona montañosa en la que topará con un extraño ermitaño que la ayudará.
Hay temas recurrentes luego en Lang como el sentimiento de culpa y el arrepentimiento. Lang consigue imágenes visuales potentes en la parte de la película que transcurre en una zona montañosa, especialmente ligadas a la estatua de piedra de una virgen que, mientras no cambie de estado y se convierta en un ser viviente, Georg pone de excusa para no volver de su voluntario retiro.
Pese a algunas virtudes y apuntes que estamos ante un gran realizador, esta película de un Lang en sus inicios no puede ser juzgada sin poderla ver, cosa imposible, en su integridad. Por tanto, se queda en un esbozo, interesante porque viene de un grande, que anticipa obras mayores.