sábado, 14 de marzo de 2026

EL AGENTE SECRETO

 

Cuando veo que una película dura 160 minutos me frena para ir al cine, temo que la película se haga larga, pesada y le sobre metraje. Quedan lejos los tiempos de películas como Lawrence de Arabia, cuatro horas de cine y en la que no sobra ningún fotograma. No obstante, voy a ver El agente secretode Kleber Mendonça Filhomultinominada a los Oscar y, sin ser una obra maestra como el título de Lean, sí es una película interesante que no se me ha hecho pesada. 

Tiene más de thriller que de cine político, aunque siempre está presente el clima político existente en Brasil en 1977, cuando una dictadura militar regía los destinos del país. En la primera escena, Marcelo, un profesor, se dirige hacia Recife y se detiene unos kilómetros antes para repostar. En la gasolinera, a poca distancia, hay un cadáver en descomposición, con moscas revoloteando y el propietario le dice que lleva ahí unos días porque están en Carnaval. Luego, se presentan dos policías que ignoran el cadáver y registran, de manera intimidante, el vehículo de Marcelo. No hallando ninguna infracción en el registro le acaban solicitando una contribución “voluntaria” para el Carnaval del cuerpo de policía. 

La historia de Marcelo es la de un profesor universitario enfrentado a un gerifalte del régimen, un tal Ghirottien una disputa por una patente con el trasfondo de la corrupción, habiendo huido desde Sao Paolo. Marcelo, que se ha quedado viudo, intenta recuperar el contacto con su hijo, que vive con sus abuelos maternos, y se aloja en una pensión que regente Doña Sebastiana, una anciana enérgica y decidida que acoge a gente perseguida. 

Ghirotti contrata a dos sicarios para que maten a Marcelo y, cuando llegan a Recife, estos subcontratan a otro sicario para cargarse al profesor, cosa que, en principio, no conseguirán, aunque luego en off y, a través de una fotografía, vemos que Marcelo no pudo escapar con su hijo. De hecho, en la última escena, su hijo, llamado Fernando, siendo ya adulto y trabajando como médico en un hospital, recibe la visita de Flavia porque la historia ha sido reconstruida por dos investigadoras, ya con Brasil en democracia;y toda la película se explica desde la transcripción de cintas de casete que escuchan esas investigadoras. Fernando, en principio, es reacio a conocer la historia de su padre, pero acepta un pendrive donde está la información y queda la duda de si lo abrirá. 

La película es un thriller que entretiene y tiene la virtud de no focalizar todo sobre el personaje de Marcelo (que también se hace llamar Armando y está interpretado por Wagner Moura), teniendo interés y presencia otros personajes como la propietaria de la pensión, sus clientes entre los que se encuentra una mujer que traba relación afectiva con Marcelo, los sicarios o la policía de la ciudad. 

Es una película en la que está presente la cinefilia. Parte de la trama se desarrolla en el cine en el que trabaja como proyeccionista el suegro de Marcelo, apareciendo la exhibición de dos películas americanas emblemáticas de los años 70: Tiburón y La profecíaEl filme de Spielberg se integra más en el filme a partir del hecho de que Fernando quiere verlo, dibuja al tiburón y tiene pesadillas con el escualo, que revela al final del filme que desaparecieron cuando finalmente vio la película. Además, una subtrama de la película es una pierna humana que aparece en el estómago de un tiburón siendo primera página en los diarios locales.  

Buena película. 

miércoles, 11 de marzo de 2026

CONTRA LOS MATEMÁTICOS

 

Leo Contra los matemáticos, del amigo Ramon Masiàun libro que nos habla de matemáticos, del dinero y de la matemática que une ambos elementos y nos dibuja un panorama incierto y poco tranquilizador. Me resulta muy ameno el libro de Ramon, aprendo muchas cosas gracias a su erudición y me interesa, después de haber leído hace un tiempo a David Graeber, sus observaciones sobre lo que es, o no es, el dinero y la historia de su evolución

No conocía la vinculación de Stendhal con las matemáticas. Sí había leído algunas cosas sobre Arquímedes y el legendario Pitágoras, pero desconocía matemáticos importantes de la Edad Media como Leonardo de Pisa, o del siglo XX, como Grothendiek o Perelman entre otros. Además de reseñar su importancia en el mundo de las matemáticas, Ramon cuenta sus biografías que es una manera de abordar, en los más contemporáneos, la desdichada historia del siglo XX en gente como Grothediek, sometido a los vaivenes de los horrores europeos de ese siglo.

También me queda clara la relación, no tan intensa como los no entendidos podemos pensar que hay, entre la matemáticas y ramas de la ciencia como la biología, química o geología. Más relación hay entre matemática y física, pero, en definitiva, resultaría cuestionable aquello de que el universo está escrito en lenguaje matemático.

En la segunda parte del libro, Ramon expone muy bien esa evolución del dinero desde que, en los templos de Mesopotamia, se empiezan a anotar en tablillas anotaciones relativas a deudas, hasta los sofisticados instrumentos financieros de hoy mismo que, en esencia, suponen lo mismo que aquellos lejanos apuntes de hace miles de años: reconocimiento de deuda. 

De alguna manera, el dinero no existe, yo mismo hace semanas que no hago un pago en metálicoDicen que Elon Musk es el hombre más rico del mundo, pero ¿podría ir a retirar sus inmensos depósitos de decenas de miles de millones de dólares? No, no existen. Ni tan solo si fuéramos a la vez los clientes de un banco modesto, como es el Sabadell, a que nos dieran billetes por esas anotaciones que tenemos en forma de cuentas y depósitos nos podrían atender. Parece que, del dinero teóricamente existente, solo un 3% responde al soporte físico de monedas y billetes. 

Ramon explica la evolución del dinero físico, ese que tiene un origen relacionado con la recaudación de impuestos y el pago a ejércitos mercenarios (no con el comercio, eso vendría luego), desde las primeras acuñaciones en ciudades de Asia Menor hace unos 2.500 años, hasta las primeras emisiones de billetes bancarios, la adopción del patrón oro hasta que lo liquida Nixon en 1971 y las consecuencias posteriores, con el desmadre de la financiarización de la economía (cuyo efecto más importante fue la crisis de 2008) y la relación que las matemáticas han tenido en todo este largo proceso. 

La lectura me provoca motivos de preocupación. Dependemos totalmente del dinero, de esas anotaciones, pero todo esto, tal como lo describe certeramente Ramon, parece un montaje muy frágil que puede venirse abajo en cualquier momento, sometido a las vicisitudes de un mundo cambiante y complejo, en el que ahora mismo estamos ante la incertidumbre que crea la guerra en Irán. 

Y, dado el carácter vaporoso del dinero, ya que lo mismo lo crea el banco dando un crédito que la empleada de una panadería emitiendo un vale comprometiéndose a entregarnos un bizcocho hasta un día de la semana que viene; ahora tenemos el tema de las criptomonedas. Es un mundo al que miro con distancia y reserva, mi nula implicación personal en estos instrumentos no compromete la estabilidad financiera del sistema, pero la inquietud me viene cuando Ramon explica que los bancos centrales ya están trabajando en la creación de monedas digitales, CBDC por sus siglas en inglés, con el objeto de mejorar el sistema de pagos. ¿Serán las CBDC un elemento más para controlarnos ya definitivamente como ciudadanos y saber absolutamente todo de nosotros?

Deseo toda la suerte del mundo a Ramon por haber escrito este libro que vale mucho la pena leer. 

domingo, 8 de marzo de 2026

MALAS TIERRAS

 

Malas tierras (1973) fue la opera prima de Terrence Malick y he disfrutado viéndola de nuevo. Es posible que a Malick se le fuera la olla en algunas de sus películas posteriores, pero en Malas tierras hay una concisión en la explicación de la historia, junto a mostrade forma poética la naturaleza en forma de paisaje agreste por el que transitan los dos protagonistas, que armonizan muy bien en un resultado final que me parece espléndido.

Basada en hechos reales adaptados libremente, el carácter de los personajes marca el devenir trágico de la historia. Kit (Martin Sheen) es un joven de 25 años, que trabaja como basurero, es bastante corto de luces, parece un chico desarraigado y lleva una estética a lo James DeanHolly (Sissy Spacek) es una chica virginal de quince años, con una madurez propia de su edad y cercana a la de KIt, sometida a un padre bastante estricto, un pintor de carteles publicitarios interpretado por Warren Oates.  Viven en un entorno rural bastante deprimente de Dakota del Sur y los dos chicos se enamoran. La primera muestra violenta de la película es la reacción del padreque se opone la relación entre los protagonistas, y asesina de un tiro al perro de Holly. Luego será Kit quien, con un arma que ya no dejará en toda la película, abata a balazos al padre, incendie la casa y huya junto a Holly en un viaje sin sentido rumbo a Montana. 

Buscados por las fuerzas del orden, Kit y Holly llevan una vida clandestina, en contacto con la naturaleza. Localizados por unos cazarrecompensas, Kit los abate y prosiguen con su viaje, llegando a una mansión de un hombre rico al que, tras atemorizarlo, le roban un Cadillac con el que siguen su marcha. En un momento dado, Holly se planta, decide que no quiere seguir el viaje y Kit es, finalmente, apresado por la policía. La chica, cuya voz en off explica la historia, queda absuelta mientras él es condenado a la silla eléctrica. 

Malick nos cuenta una historia muy amarga, con un poso nihilista, en un espacio profundamente estadounidense, en uno de los estados interiores más reaccionarios y que ahora configuran la América de Trump. Aparentemente, no hay motivos para empatizar con Kit y Holly, él es un chico de gatillo fácil, que asesina a varias personas durante la película, algunos de manera gratuita y, en definitiva, es un pirado. Pese a su juventud, tampoco ella tiene muchas más luces y acepta pasivamente incluso el asesinato de su padre. Su historia de amor no parece apasionada, incluso su primera experiencia sexual es decepcionante para ella, cosa que deja a él indiferente. No obstante, los personajes desprenden una cierta ternura y, en este sentido, cabe destacar la escena que más me ha gustado. KIt está conduciendo de noche y, por la radio, oye la voz de Nat King Cole. Para el coche y, iluminados por los faros del vehículo, se ponen a bailar mientras suena la canción Love is strange del genial pianista y vocalista originario de Alabama. 

La carrera de Malick fue luego irregular, pero aquí, en su debut, consigue una película magnífica con esta historia de un viaje sin sentido, protagonizado por dos chicos vulgares, en los amplios espacios del interior del continente norteamericano.

EL AGENTE SECRETO

  Cuando veo que una película dura 160 minutos  me   f rena para ir al cine, temo que la película se haga larga, pesada y le sobre metraje. ...