El ser querido (2025) es la última película de Rodrigo Sorogoyen y su característica principal es apostar por un duelo interpretativo entre los dos personajes principales: Javier Bardem, que se pone en la piel de un director español de cine que ha triunfado internacionalmente y que se llama Esteban Hernández; y Vicky Luengo en el papel de su hija Emilia.
En un largo prólogo, Esteban, que hace años que perdió el contacto son su hija, queda con ella en un restaurante y, para recuperar esa relación, le ofrece un papel en una película que, ambientada en el Sáhara Occidental de los años treinta, va a rodar en Fuerteventura. Emilia es una chica con poca experiencia como actriz y que, de hecho, trabaja como camarera en un restaurante en ese momento, pero acepta la propuesta de su padre.
En el rodaje, aflorará toda la tensión acumulada durante años y se verá el interior de los personajes, un Esteban que tiene un lado tiránico y despótico en determinados momentos del rodaje con todo el equipo (en parte, alterado por esa tensión con su hija) y una Emilia que nunca ha llegado a superar la ausencia de la figura paterna, a la que achaca determinadas actitudes negativas en su carácter y que tiene propensión a ahogar sus penas en alcohol.
Lo más sobresaliente del filme son las interpretaciones de Bardem y Luengo, muy buena en los dos casos, así como la tensión que logra introducir Sorogoyen durante las algo más de dos horas de duración del filme. Destaca en ese sentido la larga escena en la que un desquiciado Esteban repite de forma obsesiva una y otra vez la misma toma alegando que no queda bien, llegando a provocar el enfado de los actores que, en primer lugar, se lo toman a cachondeo. Más discutibles son algunos recursos que emplea Sorogoyen, como poner determinadas cortas escenas en blanco y negro sin que tenga una función importante en la narración.
Buena película, aunque no tanto como la extraordinaria As bestas, una película mucho más ambiciosa que El ser querido. En esta última, se parte de una historia sencilla con un conflicto paternofilial y crea un buen clima de intensidad dramática con la ayuda de dos grandes interpretaciones, pero en la sencillez de la trama, ausentes otros personajes que despierten interés, también está su limitación para que se pueda hablar de una gran película.