A todo riesgo (1960) de Claude Sautet, es un noir francés, con influencias del cine negro americano, pero también de la reciente nouvelle vague.
La película empieza en la estación central de Milán cuando dos peligrosos atracadores condenados a muerte, llamados Abel Davos y Raymond Naldi, tratan de escapar y llegar a la frontera francesa. Lo chocante es que uno de ellos trata de hacerlo con su mujer y dos hijos menores. En un inicio con mucha acción, logran huir de Milán y llegar a San Remo, lugar próximo a la frontera francoitaliana. Por vía marítima consiguen poner pie en suelo francés y entonces, cuando la policía francesa va a detenerlos, se produce un tiroteo y mueren la mujer de Davos y Naldi.
Davos pide ayuda para llegar a París a un grupo de antiguos camaradas, parece que semiretirados de las actividades delictivas. Esos amigos le envían a un hombre joven, llamado Eric Stark, con el que emprenden el viaje a París en una ambulancia ya que hacen pasar a Davos por un enfermo. Mientras se dirigen a París, Stark ve una mujer discutiendo y siendo acosada por un hombre en un margen de la carretera. Stark detiene el vehículo, se enfrenta al hombre y la chica se sube a la ambulancia para llegar también a París, intimando más tarde con Stark.
Llegados a París, la aspiración de Davos sería poder dar un golpe y huir con sus hijos. Pero eso será imposible, a la presión policial se une la que le dispensarán sus propios excamaradas que, al final, también quieren deshacerse de él. Tan solo tendrá un amigo de verdad que le ayudará lealmente y será Stark. El círculo se estrechará sobre Davos aunque su final no nos es mostrado, se pierde entre la multitud mientras la voz en off informa de su ajusticiamiento.
Lino Ventura impone su presencia en una aceptable interpretación para encarnar a un gángster atípico, violento e implacable, pero también con su lado humano, propiciado por la muerte de su mujer, intentar cuidar de sus hijos y sintiéndose acorralado cuando está en París, procurando finalmente dejarlos en buena situación ya que ve que no podrá escapar del acoso al que es sometido.
Si la película tiene un cierto aire de noir americano, el uso de exteriores recuerda a la nouvelle vague, pero todavía más cuando aparece el personaje de Belmondo, tan solo un año después de A bout de souffle, fumando de manera inimitable sin tocar prácticamente el cigarrillo con los dedos.
Frente a las viejas amistades que le traicionan, la película reflexiona sobre el verdadero sentido de la amistad en la relación entre Ventura y Belmondo que, pese a ser dos desconocidos, sí establecen un fuerte lazo y el primero cuenta con la lealtad y apoyo del segundo hasta el final. El personaje de Belmondo tiene una historia sentimental con la chica que conoce en la carretera, personaje interpretado por Sandra Milo, que ayuda a su construcción para definirlo mejor introduciendo otro matiz a su relación con el personaje de Ventura.
Una película negra vibrante, de tipos duros, contada con vigor y convicción, con buenas interpretaciones y que deja un buen recuerdo.