Hay un par de películas de Francisco Regueiro que me gustaron mucho, Carta de amor de un asesino con un impresionante López Vázquez y El buen amor; así que me animo a ver otra película suya, titulada Padre nuestro y rodada en 1985, atraído también porque los protagonistas son Fernando Rey y Paco Rabal.
Es una película que se nota que está hecha por un director con personalidad, pues se trata de una trama esperpéntica y original, con un espíritu de hacer algo diferente como pasaba como cuando Fernan Gómez hizo El extraño viaje. La trama versa sobre un cardenal español (Fernando Rey), que conversa con Juan Pablo II y le dice que, al haber tenido noticias de su nieta al recibir unas fotografías, debe volver a España a poner en orden cuestiones familiares ahora que los médicos le han dado un año de vida.
Se traslada a España, a un árido paisaje castellano en el que está la casa familiar, una gran finca en un latifundio, viviendo todavía su madre y su hermano, llamado Abel, médico de profesión y ateo. Se empieza a destapar el pasado del cardenal, un tipo mujeriego y de irrefrenable actividad sexual que dejó embarazada a una joven de la hacienda. Futo de esta relación nació la cardenala (Victoria Abril) que se dedicó desde muy joven a la prostitución con ese apodo y tuvo una hija, nieta del cardenal, que ha estado cuidando su madre. Al producirse el embarazo, el cardenal partió durante varias décadas a Roma y su vuelta es para arreglar los asuntos familiares según su propia visión del mundo. Así, pretende, para que su nieta lleve su apellido, casar a Abel con su sobrina la cardenala en un imposible matrimonio, además de por la cercanía de parentesco, porque mientras ella es una prostituta que se dedica con lascivia y fruición a su trabajo, Abel es un hombre que ha vivido su sexualidad de forma totalmente opuesta a su hermano, con problemas de ansiedad a la hora de estar con una mujer y consolándose solo, tal como en una escena le pilla su hermano en uno de los mejores momentos interpretativos de Paco Rabal.
Regueiro filma con efectividad esta estrambótica trama y con el apoyo de Rabal y Rey, en un reparto que también incluye otra gente muy solvente como Victoria Abril, Emma Penella, Lina Canalejas, Amalia De la Torre o Rafaela Aparicio.
El cardenal es un auténtico azote para su propia familia. Al margen de lo que hiciera en el pasado, al volver desde Roma, cuando arranca la acción de la película, su llegada provoca el suicidio de la persona que se casó con la mujer que él dejó embarazada. Además, no aporta ninguna estabilidad ni paz para los principales personajes, su hermano Abel, la madre de la cardenala y esta última. Es un hombre que la lía en su juventud y, también, en su madurez, cuando se supone que debiera tener otro comportamiento, pero actúa de manera irracional.
Ángel Fernández Santos coescribió el guion junto al propio Reguero, uniendo tragedia con humor esperpéntico es una película que funciona bastante bien y en la que aflora una parte de esa España rural, la de los señoritos con derecho a pernada y los peones de la finca sometidos a vasallaje. Un mundo hipócrita elevado al grado máximo desde el momento en que el protagonista de las tropelías que desestabilizan a tantos personajes es un prelado de la iglesia católica.
Película interesante, entretenida, de un director con mucha personalidad.
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