Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese.
Así termina A sangre y fuego, héroes, bestias y mártires de España, del periodista andaluz Manuel Chaves Nogales, un libro escrito en 1937 y que, a través de nueve pequeñas historias, muestra la visión que tenía el autor de la guerra civil. Si bien las historias se plantean como un relato de ficción, en el prólogo el autor asegura que cada una de ellas parte de algún hecho verídico.
Chaves, en el prólogo, escribe que él se consideraba un republicano de clase media burguesa y que, ante la situación que se dio en julio de 1936, se hallaba incómodo en todos sitios por lo que, tras pasar unos primeros meses de la guerra en Madrid llegando a dirigir el periódico Ahora, partió de Madrid al mismo tiempo que lo hizo el gobierno de la nación y abandonó definitivamente España en noviembre de 1936.
En las historias se cuentan actos de barbarie tanto de un bando como de otro. Si en una de las historias encontramos una columna de milicianos anarquista, muchos provenientes de la delincuencia, asolando la propia retaguardia republicana; en otras historias podemos ver la represión salvaje que un cacique andaluz realiza en los pueblos del valle del Guadalquivir y que luego culminan en la matanza de Badajoz.
Por tanto, Chaves escribe sobre actos de gran crueldad y vileza por parte de todos los contendientes, si bien también hay un espacio para gente valiente, noble y con principios, como una chica de izquierdas que salva de la muerte a un falangista el cual, más tarde, se entera de que esa chica, poco después de salvarle la vida, fue ajusticiada por los franquistas.
Chaves escribe de forma amena y precisa sobre un tema que no se ha cerrado, pues sigue habiendo voces encontradas sobre una guerra que empezó hace 90 años.