viernes, 31 de enero de 2025

EL MÓN INTERIOR

 

Leo El món interior de Francesc Serés. A Serés, sus familiares le decían que tendría que haber pasado una guerra y repite esta frase varias veces a lo largo del libro. Esta frase fue muy popular para las dos o tres generaciones que crecieron tras la Guerra Civil. Parecían querer indicar que estar privado de bienestar material y sufrir te ayuda a valorar lo que tienes.

Serés no ha estado en ninguna guerra, pero sí ha conocido de primera mano las consecuencias de la guerra ruso-ucraniana. En primer lugar, su esposa es rusa y, en segundo lugar, él estaba en Berlín en el momento de la invasión en febrero de 2022. Alemania, por ser relativamente cercana a Ucrania y siendo un gran país aparentemente rico, acogió a muchísimos ucranianos y Serés hizo tareas de voluntariado ayudando a esta gente que huía de la guerra. Si a eso se añaden amigos y familiares de su mujer, Serés ha estado en contacto con mucha gente afectada por este conflicto bélico.

Así que el libro habla de la guerra. Pero no solo de la guerra rusoucraniana ya que Serés conecta el conflicto actual con la Guerra Civil española que él asocia, en el plano geográfico, a lugares cerca de Saidí, su pueblo natal, como son Los Monegros y la zona del Ebro; y, en el plano literario, a George Orwell, Joan Sales, Simone Weil, Ernest Hemingway y Ramón J. Sender.

Pero hay un tercer foco que pone de manifiesto la guerra y es su afición para comprar álbumes de fotos de familias alemanas en mercadillos o por internet. En esos álbumes se contienen los efectos de la guerra, comenta muchos en los que se ven unos más o menos felices años 30, con casas unifamiliares construyéndose, pero luego viene la guerra, hombres retratados como soldados de los que se interrumpen las fotos y, en ocasiones, una tercera persona retoma el álbum después de la guerra.

Los que somos de la misma generación de Serés hemos tenido la suerte de esquivar la guerra. Desde 1945 a 1990 no hay en Europa ningún conflicto bélico. Luego vienen las guerras en Yugoslavia, posteriormente un período de paz, pero con la incertidumbre creada por el desmoronamiento de la URSS y, en 2014, empieza la guerra en el Donbass. Así que tan solo ha habido 45 años sin conflictos bélicos y, de momento, las guerras en el Este las vemos un poco de lejos, pero esperemos que no se cumpla eso de “tendrías que haber pasado una guerra”.

Serés hace un libro básicamente descriptivo. Es más importante explicar cómo afecta la guerra a la gente que él conoce que no el porqué del conflicto. Porque está claro que la manera de sentirse afectado por una guerra son los recuerdos familiares que le cuentan sus padres de la Guerra Civil, esas familias alemanas que en los álbumes se percibe han perdido muchos miembros, la angustia de las amigas de su mujer, las zozobras que pasan los refugiados ucranianos o el distanciamiento que tiene Serés con una amiga porque, siendo ucraniana, recela del escritor porque su mujer es rusa. Son efectos terribles y la virtud de Serés con su prosa es explicárnoslos muy bien, que nos hagan reflexionar y desear que nunca tengamos que pasar por una experiencia así. 

jueves, 30 de enero de 2025

LA NOVIA ERA ÉL

 

La novia era él fue la penúltima colaboración entre Cary Grant y Howard Hawks. Contaron con la presencia de Ann Sheridan para el papel femenino y se trata de una comedia divertida.

Cary Grant es un capitán francés y Ann Sheridan una teniente americana. Ambos coinciden en la Alemania ocupada tras la II Guerra Mundial y, en la primera parte de la película, han de colaborar de manera obligada en una misión de contraespionaje, pero los personajes se caen mal, ella le hace unas cuantas trastadas en medio de diferentes gags y situaciones divertidas. No obstante, finalmente y como no puede ser de otra manera, se enamoran y hacen planes de boda.

En la segunda parte de la película, una vez se han casado, el problema será trasladarse a Estados Unidos en una época con restricciones para moverse. La manera que encuentran es acogerse a una ley del Congreso que favorece la llegada a los Estados Unidos de las esposas extranjeras de militares americanos. Como que la norma no específica sexo del cónyuge que puede viajar, se acogerán a ella dándose una serie de situaciones divertidas que culminan con Grant travistiéndose para poder subir a bordo del barco que los lleva a América.

La película es una screwball comedy con la batalla de sexos, como en otras películas de Hawks, como elemento más destacable y funciona, en gran parte, gracias a la vis cómica de Cary Grant en un momento ya maduro de su carrera. Hay situaciones divertidas, pero se echa a faltar un guion con más mordiente, algo más ácido porque la historia está muy contenida. Por otra parte, Ann Sheridan no es Katherine Hepburn. Sin ser una mala actriz no era lo bastante grande para dar la réplica a un monstruo como Cary Grant.

Sin llegar a la excelencia de La fiera de mi niña o Luna nueva, un Hawks relativamente menor es mucho Hawks y la película se mantiene como divertida y amena 75 años después de su filmación.

martes, 28 de enero de 2025

SIEMPRE ESTOY SOLA

 

Con un elenco de lujo encabezado por la maravillosa Anne Bancroft, junto a Peter Finch y James Mason, además de un guion de Harold Pinter basándose en una novela de Penelope Mortimer, Jack Clayton dirigió en 1964, con un resultado meritorio y notable, Siempre estoy sola, titulada en inglés The Pumpkin Eater.

La protagonista es una mujer, llamada Jo, que se ha casado dos veces y tiene seis hijos. Después de un breve flirteo, contrae matrimonio con un tercer individuo, un guionista llamado Jake, con el que tiene otro hijo. Entonces las cosas empiezan a ir mal, la pareja comienza a desintegrarse con sospechas de infidelidades de Jake incluidas. Entonces aparece Bob, un hombre dotado con un cinismo que el gran James Mason sabe crear como nadie, para aproximarse a Jo al mismo tiempo que destapa que Jake tiene una relación con su propia mujer. Jo sigue defendiendo su matrimonio y realizará lo impensable al iniciar la película dado su inquebrantable sentido de la maternidad. Se queda embarazada y, por satisfacer a su marido, aborta la criatura. Tras una fuerte discusión y una situación que parece de separación definitiva, Jo está en una casa de campo y aparece Jake con toda la prole. Un final que me pareció blando por ser aparentemente feliz pero, luego, lo veo más bien como siniestro; Jake, interpretado toda la película como un hombre antipático por Finch, no parece ser un hombre redimible ni el matrimonio, a la larga, se puede reconducir.

La interpretación de Bancroft es descomunal y ya justificaría ella sola la película. La realización de Clayton, regalándole abundantes primeros planos, pero no gratuitos sino para realzar el estado de ánimo del personaje, potencia sus grandes dotes como actriz. La película empieza con un gran movimiento de cámara en que se ve la casa de la protagonista, podemos ver sus objetos, el mobiliario, hasta acabar con un plano de Bancroft de espaldas, mostrando ya a una persona angustiada. Recordando en flashback cómo se conocen y se plantea el matrimonio, la película gana mucha intensidad en su segunda mitad, Hay una gran escena en el zoológico con Bob descubriendo a Jo su desaprensivo juego poniendo en conocimiento el adulterio de Jake con su mujer, pero, además, insinuándose. También tenemos como buenas escenas aquellas en las que Jo se halla en la clínica tras haber abortado y, de manera especial, la tensa escena con su marido Jake que parece presagiar una ruptura definitiva.

Buen e intenso melodrama, filmado con elegancia por Clayton, 

lunes, 27 de enero de 2025

THE BRUTALIST

 

Multinominada a los Óscar, se estrena The Brutalist, dirigida por Brady Corbet, película brutalmente larga, unos 200 minutos de proyección, cosa que hace que se exhiba con un intermedio. No veía una película con pausa en cine desde que vi La puerta del cielo en la Filmoteca.

La primera cuestión que resaltar es que, a pesar de su larga duración, no es una película que se haga pesada, mantiene el interés en todo momento explicando la interesante historia de Laszlo Toth (Adrien Brody), un arquitecto judío nacido en Hungría que, tras sobrevivir al Holocausto, llega a los Estados Unidos siendo acogido, en un principio, por el típico primo que ya se ha establecido con anterioridad en Pensilvania y que, en este caso, está casado con una católica. Dentro de las convulsiones que se dieron en Europa, Laszlo fue separado de su mujer y sobrina que quedan retenidas en una frontera centroeuropea, pero no pierde la esperanza de volver a reunirse con ellas. Mientras tanto, lleva una vida de miseria después de que su primo se desentienda de él tras un lío con su prima política provocado, más bien, por cuestiones religiosas. Estando todavía con su primo, hacen un encargo para hacer un proyecto de biblioteca para un hombre adinerado, el rico industrial Lee Van Buren (Guy Pearce), por encargo de su hijo para darle una sorpresa. En principio, al ver realizada la obra, Van Buren monta en cólera pero, más tarde, alguien resalta su valor arquitectónico pues Laszlo pertenecía a la corriente arquitectónica Bauhaus y había realizado obras notables en Europa. Localiza a Laszlo, le pide disculpas y le encarga un gran proyecto en el que dar rienda suelta a su capacidad para proyectar obras notables en arquitectura.

Después del intermedio, se produce el reencuentro y su mujer Erzsébet (Felicity Jones) acompañada de su sobrina Zsófia pueden llegar a los Estados Unidos, encontrándose con la sorpresa de que su esposa va en silla de ruedas ya que, debido al hambre, una osteoporosis le ha dejado sin capacidad para andar. Acogidas, en principio, de manera fantástica por Van Buren, empiezan a surgir tensiones para Laszlo. Por un lado, la difícil adaptación a su nueva realidad familiar debido al estado físico de su esposa y el tiempo transcurrido; y, por otro, la imposición de presiones para modificar su obra, así como una mala relación con el hijo de Van Buren. Despedido del proyecto, Van Buren lo vuelve a reclamar y se trasladan a Carrara para escoger mármol para el proyecto, pero, durante ese viaje en Europa, es sometido a una gran humillación que, posteriormente, es duramente reprochado por Erzséb a Van Buren, en una tensa y dramática escena en casa del segundo, rodeado de sus hijos y amigos.

Un epílogo, situado en 1980, durante un congreso de arquitectura en Venecia, da cuenta de la valoración positiva que se hace de Laszlo en el mundo de la arquitectura contemporánea, así como que finalmente el proyecto en Pensilvania se acabó en la década de los setenta.

Corbet plantea la película como un falso biopic ya que no existió ningún arquitecto judío que responda al nombre de Laszlo Toth. Pero la película le sirve para hacer una reflexión sobre el sueño americano. Ya en las primeras escenas, Laszlo ve desde un ángulo oblicuo la Estatua de la Libertad, ese símbolo para los recién llegados desde Europa, tal como pasaba con Vito Corleone en El Padrino II. Ver así la famosa estatua ya indica que Corbet va a plantear la llegada de un hombre que no conseguirá la felicidad en América.

El racismo está presente en esa sociedad americana de finales de los 40 (el personaje llega a Ellis Island en 1947) y lo siguió estando a lo largo de la siguiente década en la que se desarrolla la película. Tras pelearse con su primo Attila por una cuestión del rechazo que sufre de su católica prima política, Laszlo conoce la precariedad laboral, hará un amigo en las colas de indigentes que se acercan a los comedores sociales, un hombre de color que malvive con su hijo y afirma ser excombatiente, habiendo luchado en la campaña de Italia. Posteriormente, se peleará con este personaje, pero será cuando Laszlo ya está sumamente alterado por los problemas que tiene con Van Buren y que han afectado a su personalidad de forma nociva.

Otro factor que aborda la película es la independencia del artista. Controlado el proyecto en la sombra por Van Buren a través de otros arquitectos, Laszlo luchará por imponer sus criterios en el proyecto arquitectónico, recordando al personaje de Gary Cooper en El manantial, el gran melodrama dirigido por King Vidor a finales de los años cuarenta.

El daño que el nazismo provocó en la comunidad judía fue muy intenso. Ese dolor se lo llevan los personajes a América y pesa como una losa para tener una existencia plácida y venturosa, pero no es menos importante el hecho que, de una manera diferente, los protagonistas también sufren el desdén y maltrato de unos representantes de la oligarquía financiera e industrial americana.

Corbet realiza una labor notable como realizador y da un ritmo a la película que nunca decae a pesar de su larga duración. La labor interpretativa de Adrian Brody es fundamental para el éxito del filme componiendo una gran creación, aunque también Felicity Jones y Guy Pearce están muy bien en sus papeles.

Sin ser la obra maestra con la que muchos la han catalogado, es una buena película.

 

sábado, 25 de enero de 2025

LA DESVERGÜENZA

 

Después del desastre ocasionado porque el Congreso no ha convalidado el Decreto Ley que debía aprobar varias medidas sociales, incluyendo la subvención al transporte y la revalorización de las pensiones, leo demasiados análisis y conjeturas acerca de si el Gobierno está contra las cuerdas y a la legislatura le queda poca vida.

¿Por qué hacer tantos análisis? Por supuesto que el Gobierno está contra las cuerdas desde el momento en que el desvergonzado Sánchez compró 7 votos a cambio de la Ley de amnistía, el acto de corrupción más grande que se ha dado en España desde la muerte de Franco, al cual por cierto ahora Sánchez exhumará durante este año en beneficio propio para conmemorar no se sabe muy bien qué. 

Cínicos, incompetentes y trileros, la legislatura está en manos de Sánchez y Puigdemont. Lo único que a uno le preocupa es seguir ocupando la poltrona, entre otras cosas para buscar una salida procesal benévola para la catedrática Begoña, mientras que al pastelero de Àmer solo le preocupa, no el bienestar de los catalanes, sino una salida personal para solucionar su situación de triste figura errabunda por Europa.

El rechazo de Junts al Decreto Ley es un aviso propio de una película de mafiosos. Hay una partida en marcha y los dos actores principales del sainete van jugando sus cartas, la mayoría de ellas marcadas como trúhanes que son. Con dos personajes tan imprevisibles en su desvergüenza y absoluta falta de principios, no vale la pena hacer análisis. Puede pasar de todo, pero el problema que tienen no es ponerse de acuerdo sino los tiempos marcados por las agendas política y judicial. Ahora Sánchez necesita aire en muy breve plazo, la indignación de la gente es muy grande, ofende a la inteligencia echar la culpa a la oposición chantajeándola en una ley en la que se votaban decenas de cosas diversas y lo que quiere Puigdemont no puede ser inmediato. Ese es el verdadero problema de la situación.   

viernes, 24 de enero de 2025

AMADOR

 

Amador es la segunda película de Francisco Regueiro. Rodada en 1965, es un curioso filme que explica la vida de Amador, abogado de profesión y psycho killer de vocación. Hay que alabar el hecho de que Regueiro hiciera un cine muy personal, a contracorriente de la mayoría de las películas de la época, apostando por abrir caminos nuevos. Ahora se han hecho muchas películas de asesinos en serie, pero en 1965 podía ser novedoso, aunque existía sin duda  el referente de Psicosis cinco años antes. En todo caso, no se trata de una película de terror, sino más bien de una tragicomedia con componentes de humor negro.

Protagonizada por Maurice Ronet, Amador asesina a sus amantes tras haber sacado provecho de ellas. Habiendo asesinado a una novia que tiene en Madrid, regresa a Guadalajara, su ciudad de origen y en la que vive su mujer e hijo, siendo su ocupación ejercer la abogacía en esa pequeña ciudad. Su idea es trasladarse a Torremolinos para vivir del dinero de alguna turista rica y, efectivamente, se ve implicado en dos asesinatos, uno de ellos de una turista por el que tiene que prestar declaración ante la Guardia Civil, aunque la cosa no va a mayores por falta de pruebas. Pero, paralelamente, se enamora de Laura (Ampara Soler Leal), una chica madrileña que está de vacaciones en la Costa del Sol. La relación con Laura avanza pero, posteriormente, tras un desencuentro ella marcha a Madrid y Amador también emprende el camino a la capital, asesina a una mujer en el tren y se cita con Laura, a la que pide una última oportunidad, en el teatro María Guerrero. Ante la negativa de la chica a proseguir la relación, Amador intenta hacer lo que ha hecho otras veces pero, en esta ocasión, la resistencia de ella plantándole cara hará que sea reducido por los empleados del teatro.

La voz en off del protagonista acompaña la acción de la película y podemos captar sus desórdenes mentales que provocan una personalidad egoísta, inestable, neurótica y con violentos arrebatos en que acuchilla a las mujeres. Esa omnipresente voz en off, que incluso interviene en momentos en que Amador habla con otros personajes, también se halla presente en el final de la película, como pasaba con Norman Bates en el clásico de Hitckcock, dando cuenta de la irredenta mentalidad criminal del protagonista.

Excelente trabajo de María Luisa Ponte en un personaje secundario, la tía de Amador, pero con un par de escenas en que demuestra dar carácter a un personaje que sirve para comprender algunas claves de la misoginia de Amador. Buenas interpretaciones de Amparo Soler Leal y Maurice Ronet encabezando un reparto en el que se cuenta también con Valentín Tornos, el Don Cicuta de Un, dos, tres, responda otra vez.

Al margen de la historia, la ambientación nos permite ver esa España de los sesenta, el cutrerío de una ciudad pequeña de provincias como Guadalajara y el incipiente turismo de una Torremolinos a la que vemos en su paseo marítimo todavía relativamente despoblado de edificios y unas precarias instalaciones aeroportuarias.

Lejos de ser una película magnífica como Cartas de amor de un asesino, y tal vez perjudicada por la censura que la torpedeó, la película es irregular en su desarrollo alternando buenos momentos y otros no tanto, pero es una interesante obra de Regueiro que vale la pena ver.

 

jueves, 23 de enero de 2025

EL COLECCIONISTA

 

El coleccionista (1965) es un intenso thriller psicológico rodado por William Wyler y que cuenta, prácticamente, con dos únicos intérpretes: Terence Stamp y Samantha Eggar.

Freddie es un joven tímido e introvertido, con problemas para socializar y con un aburrido trabajo de oficinista en un banco. Aficionado como entomólogo a apresar y coleccionar mariposas, un golpe de fortuna en las quinielas hace que gane una importante cantidad. Entonces podrá llevar a cabo un plan consistente en secuestrar a una chica que le gusta llamada Miranda. Con el dinero de las quinielas, compra una apartada casa de campo y la acondiciona para tener a la chica como prisionera en un sótano confortable, pero del que es imposible salir. Miranda es una joven estudiante de arte que viene de una familia, si no rica, sí bien situada ya que su padre es médico.

Freddie pretende que la chica se enamore de él, mientras que ella pondrá todo el legítimo empeño en huir de su secuestrador.  Llegan a establecer un pacto por el cual el secuestro durará solo unas cuatro semanas. Pero, llegado el momento, Freddie se volverá atrás. El intento de seducción que Miranda efectúa, de manera desesperada, acaba mal y, cuando un enfurecido Freddie devuelve a la chica al sótano en que está encerrada, ella le da un golpe con una pala. Freddie logra encerrarla, pero tiene una herida en la frente sangrando abundantemente por lo que vemos que acude a un hospital, descuida unos días la vigilancia sobre Miranda que sigue encerrada y, al volver Freddie, ella se encuentra ya agonizante.

Hay que destacar el guion de Stanley Mann y John Cohn, adaptando una novela de John Fowles, porque funciona muy bien. Consigue que el clima de angustia provocado por el secuestro vaya en aumento y establece momentos de suspense como cuando el vecino está a punto de descubrir el secuestro, al intentar Miranda desbordar la bañera en un momento en que Freddie le había dejado salir del encierro para darse un baño. El guion se centra más en la personalidad de Freddie, un hombre reprimido y tímido hasta un punto enfermizo en su trato con las mujeres, pero también hay un aspecto de clase social en la relación entre los personajes.  Freddie es de una clase social más baja que Miranda y él achaca a este hecho la falta de sintonía con la chica por lo que, en un gran e inquietante final, su voz en off afirmará que le conviene un perfil de chica menos intelectual y la cámara mostrará en sus últimas imágenes como, conduciendo su furgoneta, ha escogido a una enfermera como nueva víctima para relacionarse con las mujeres.

Wyler rueda con la competencia propia de ser uno de los mejores representantes del Hollywood clásico. Es una película de actores y Wyler se vuelca en que Stamp y Eggar desarrollen su labor y brillen en una película tan bien escrita. Me gusta más la interpretación de Stamp ya que su personaje, claramente desequilibrado, era más agradecido para lucirse. Aunque también está bien Eggar en ese tour de force interpretativo con Stamp, dando vida a una chica que siempre muestra una firme determinación por la libertad para no acabar como una de las mariposas que ve, con horror, cuando él le muestra la colección y ella comprende que puede acabar igual que uno de esos insectos.

Muy buen clásico. 

domingo, 19 de enero de 2025

PAULINE EN LA PLAYA

 

Veo Pauline en la playa (1983), de Eric Rohmer, película circular que se abre y, prácticamente, se cierra sobre la puerta del acceso al garaje de una casa próxima a la playa. En el inicio del filme se ve como llegan a esa casa, ubicada en una ciudad de la costa atlántica francesa, una atractiva mujer treintañera llamada Marion, recién divorciada, que viene a pasar unos días con su adolescente prima Pauline. Cuatro personajes más completan la película: Pierre, un antiguo amigo de Marion, monitor de windsurfing, que siente una fuerte atracción por ella no correspondido; Henri, un hombre entrado en la cuarentena, proclive al trato con mujeres sin establecer ningún vínculo sólido emocional; Sylvain, otro adolescente con el que Pauline establece una tímida relación y Louisette, una vendedora de chucherías con la que se enrolla Henri.

La película tiene un tono de comedia ligera, activada en gran parte por el personaje de Henri que intenta enredar haciendo ver que ha sido Sylvain quien tuvo la relación con Louisette, cosa que altera las posiciones de los demás personajes de la trama.

La película, que supera en poco los noventa minutos, es bastante amena. La protagonista, Pauline, ve un mundo inestable y caótico en las relaciones que establecen los adultos. Pauline es, seguramente, la más sensata, reprochando a Sylvain haberse dejado enredar por Henri y se comporta con aplomo en un momento en que este último le besa las piernas mientras está dormida. Los personajes adultos se muestran más inmaduros e insatisfechos, si bien al menos Henri y Louisette sí tienen las ventajas propias de dejarse llevar por un hedonismo sin remordimiento ni gran expectación. Pierre parece permanentemente insatisfecho, al entender que tiene mejor derecho que Henri por su carácter más formal en el acceso a Marion. Y esta última parece un personaje bastante desnortado en su vida sentimental.

Película agradable de ver.

A SANGRE Y FUEGO

  Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese.   ...