miércoles, 10 de junio de 2026

LOLA

 

Es un placer volver a ver Lola (1961) porque el cine de Jacques Demy, cuanto más se conoce y se tiene una amplia visión de su filmografía, más me gusta. 

Siendo una película cercana en el tiempo a Los 400 golpes o À bout de souffle, ni esta película, ni en realidad cualquier otra de Demy, aparecen como películas importantes de la nouvelle vague. Y es que Demy, al contrario que su mujer, siempre fue una figura creo que relativamente marginal dentro del movimiento. El cine de Demy es muy personal, un mundo propio que se distingue por su singularidad a pesar de que tenga elementos comunes con la nouvelle vague. En esto me recuerda a Fellini, otro director con un universo propio y con un compositor de cabecera, el gran Nino Rota, que capta con su música el mundo que nos cuenta el director italiano. De forma parecida, hay un universo que pertenece a Demy y, cuando nos lo muestra, se hace acompañar para la banda sonora del no menos grande Michel Legrand. Los estilos de Fellini y Demy se pueden copiar, normalmente con poco éxito, pero enseguida se ve que el original es otro y que tiene algo intransmisible.  

Y con Lola empieza a asomar ese universo, gente que busca el amor y lo hace sometida a los vaivenes del azar, con esos planos en los que los personajes principales se cruzan y, frecuentemente, no acaban de encontrarse. A veces de manera más optimista (Les demoiselles de Rochefort) u otras de forma resignadamente pesimista (Los paraguas de Cherburgo), su cine refleja la búsqueda de la felicidad sometida a los avatares de la fortuna.  

Anouk Aimée compone una Lola inolvidable, una explosión de sensualidad encarnando a una chica guapísima, honesta y sincera que vive el amor con cierta ingenuidad y una fe inquebrantable de que el hombre, llamado Michel, que emigró a Estados Unidos prometiéndole volver, y de paso dejándola embarazada, regrese al cabo de 7 años y puedan estar juntos. Aparte de que en la historia se crucen de manera magistral otros personajes (Roland Cassard que volveremos a ver en Cherburgo, la adolescente Cécile y su madre, el marinero norteamericano Frankie, ...), el final será venturoso para la protagonista que se reencontrará feliz con Michel. 

Al trasladarse las historias de las películas de Demy de una a otra, conoceremos en la extraña e interesante secuela rodada en Hollywood años más tarde, titulada Model shop, que la historia de Lola no acabó todo lo bien que se podía prever viendo el final de Lola. Pero esa será otra película, en Lola gozamos con el final feliz y ver que una chica tan encantadora ve colmado un sueño que esperaba cumplir desde hacía 7 años.  

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