Cometieron dos errores (1967) fue el desembarco en Hollywood de Eastwood tras la trilogía del dólar. Supuso la primera producción de Malpaso y, por tanto, el inicio de una buena posición de Eastwood respecto a los grandes estudios aprovechando que fue un gran éxito de taquilla.
En el inicio de la película, Jed Cooper (Eastwood) es acusado de llevar ganado robado por nueve hombres que no se creen su inocencia y deciden ahorcarlo. Rescatado de la horca a punto de morir por un alguacil llamado Bliss (Ben Johnson) es conducido al juez Fenton (Pat Hingle), que verifica la inocencia de Eastwood porque se ha atrapado al ladrón que asesinó a un ganadero y su mujer, suplantando luego al ganadero vendiéndole reses a Cooper. Fenton ofrece trabajo a Cooper, pero le deja claro que, respecto a los hombres que le quisieron ahorcar, no se puede tomar la justicia por su mano y deben ser juzgados.
Resuelto a buscar a los linchadores, abate a uno de ellos en defensa propia. Mientras busca a los demás, es requerido para ayudar a un grupo que persigue a unos cuatreros, un tipo ladino interpretado por Bruce Dern junto a dos jóvenes. Una vez les dan caza, Cooper evita un linchamiento y los conduce ante Fenton, teniendo problemas para someter a Dern mientras los jóvenes muestran una actitud pasiva y de entrega a la ley. Al enjuiciar a esos hombres, Cooper advierte la retorcida naturaleza de Fenton, empeñado en ahorcar a los tres hombres y no tener en cuenta ningún atenuante para los jóvenes que, con su pasividad, evitaron la muerte de Cooper.
En la última parte de la película, tiene lugar el enfrentamiento de Cooper con el resto de los hombres que le habían linchado en el inició del filme, capitaneados por el capitán Wilson ( Ed Begley).
La película tiene aspectos positivos. El guion lleva a la inquiertante reflexión de que la justicia es igual de ciega cuando la ejercen uno tipos que ahorcan a alguien al margen de un procedimiento legal en el inicio del filme, que cuando el juez Fenton, aparentemente, sigue el procedimiento, pero ejerce una autoridad despótica que le lleva a prevaricar ya que le interesa ajusticiar a cuantos más hombres mejor para imponer la ley en el vasto territorio de Oklahoma.
Es interesante ver a Eastwood interpretando ya a un personaje con nombre, con conflictos morales derivados de la sed y necesidad de venganza, así como crítico con la manera de proceder del juez Fenton (aunque al final no rompe con él aun sabiendo su lado negativo) y con una historia sentimental que mantiene con la protagonista femenina, Inger Stevens, en el papel de una mujer que también busca venganza pues busca a quien asesinó a su marido y la ultrajó.
Un gran reparto de secundarios apuntala la película, con un magnífico Pat Hingle interpretando al juez Fenton y otros que tienen menos escenas, pero dejan su huella en la película: Ben Johnson, Bruce Dern, Dennis Hooper y Ed Begley.
No obstante, también hay puntos negativos. La banda sonora es muy vulgar, la realización de Ted Post es bastante tosca y el guion, pese a los aciertos en torno al tema de la venganza y la justicia, tiene algunos problemas de dispersión.
Un filme irregular, pero que merece una revisión.
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