jueves, 31 de julio de 2025

TEOREMA

 

Teorema (1968) es un filme que constituye una apuesta radical de Pasolini, basado en su propio libro, que supuso un nuevo escándalo en Italia, nada nuevo en un hombre que, desde la década de los cincuenta, cuando publicó Ragazzi de vita y Una vita violenta, estaba en el centro de la diana de la Iglesia y, sobre todo, la ultraderecha neofascista. Entre otras cosas, un desnudo integral de Terence Stamp hizo que, el 13 de septiembre de 1968, la Fiscalía de Roma pidiera el secuestro de la película,

Tras retratar las clases populares en Accatone y Mamma Roma, aquí Pasolini ajusta cuentas con una familia de la alta burguesía, que se descompone a partir de la presencia de un extraño personaje que se relaciona con toda la familia, interpretado por Terence Stamp, y que, mientras Pasolini decía que encarnaba a Dios, l’Osservartore romano decía que era el diablo. A través del sexo, el personaje de Stamp interacciona tanto con la madre (Silvana Mangano) que se convierte en una depredadora sexual, el padre (Massimo Girotti) que acaba entregando la fábrica a los obreros tras despojarse de sus ropas en una estación de tren, el hijo (Andrés José Cruz) que explora y descubre su homosexualidad, la hija (Anne Wiazemsky) que queda en estado catatónico y la criada ( su amiga, Laura Betti) que vuelve a su lugar de origen, en la Italia rural del sur, para ser referente de religiosidad, se convierte en una milagrera, con una levitación y un entierro voluntario con los ojos llorosos que pueden aludir a la pérdida de esa clase de vida rural. .

La apuesta intelectual de Pasolini es audaz y rigurosa a la vez. Desde un punto de vista cinematográfico, la película se me ha hecho un poco farragosa, hubiera agradecido un ritmo más vivo. Pero es interesante ver como Pasolini, mediante un lenguaje simbólico, con la religiosidad y especialmente el sexo muy presentes, enseña las costuras de esa familia burguesa, desorientados todos sus miembros, mientras la criada regresa a esa Italia arcaica que Pasolini reivindicaba y que veía como el neocapitalismo la iba deshaciendo. 

martes, 29 de julio de 2025

EL ESTUDIANTE NOVATO

 

 El estudiante novato (1925), otro clásico del que podemos celebrar el centenario, fue la película más taquillera de Harold Lloyd, interpretando en esta ocasión a Harold Lamb, un joven que, con ahorro y esfuerzo, quiere llegar a la Universidad y convertirse en el chico más popular del campus. En cambio, es sometido a burla por parte de los demás estudiantes, aunque él, muy ingenuo, no se da cuenta hasta que la chica de la que está enamorado le hace ver la realidad. Entonces, comprende que solo puede ganarse el respeto del campus triunfando en el equipo de futbol americano. Contra todo pronóstico, y gracias a que por lesión ya no queda nadie en el equipo, sale al terreno de juego para dar la vuelta al marcador y que su Universidad gane un importante partido.

La escena más famosa y que culmina el filme es el partido de futbol americano, buscando un clímax parecido al de la ascensión al rascacielos en El hombre mosca. Aquí, las últimas escenas del partido me han recordado otra película que, unos años más tarde, también acaba en un partido de futbol americano: Plumas de caballo.

Pero, además del final, hay otros momentos muy divertidos con gags que funcionan bien, como un baile en que el traje de Harold se va deshilachando, provocando situaciones muy divertidas.

La comicidad de Lloyd funciona muy bien en la película, pero también hay que señalar que hay una historia bastante bien explicada. Se trata de las ansías de progresar socialmente, asumir con resignación el rechazo y la burla, pero rebelarse para luchar por ganarse ser respetado. Una historia de superación personal propia de los felices años 20.

Un buen clásico de Lloyd.

lunes, 28 de julio de 2025

LA QUIMERA DEL ORO

 

La quimera del oro ya es un filme centenario. Producida en 1925, para recuperarse del fracaso comercial de la magnífica Una mujer de París, rodada un año antes; el filme en que Charlot busca oro en la gélida Alaska pertenece a la memoria colectiva del cine con la clásica escena del protagonista, famélico, comiéndose una bota previamente cocinada en una olla.  

No es de las películas de Chaplin en que haya más comicidad. Pero, cuando la hay, son escenas de gran calidad, como la de la cabaña medio suspendida al borde de un precipicio oscilando según se mueven Charlot y su compañero en su interior; un baile en que Charlot se ata involuntariamente a su traje la correa de un perro; o, cuando el hambre, hace que el compañero de Charlot tenga la visión alterada y lo vea como un pavo.

Cuando la comicidad no está presente, lo bueno de la película es que no pierde interés porque la historia está muy bien narrada, transitando desde el cine de aventuras protagonizado por Charlot, otro buscador de oro colega suyo y un villano buscado por las fuerzas del orden; a un melodrama romántico con la historia entre Charlot y una Georgia Hale que empieza burlándose de él, pero acaba enamorada del simpático vagabundo.

Y es que es una película con final feliz. Frente al ambiguo final de Luces de la ciudad y Tiempos Modernos, y el decididamente triste final de El circo, aquí tenemos happy end y nos alegramos mucho de que Charlot sea feliz con Georgia.

100 años no son nada. 

viernes, 25 de julio de 2025

CARAVANA DE PAZ

 

Caravana de paz (1950) está considerada un título menor dentro de la filmografía de John Ford y, ciertamente, no contar con ninguna estrella supuso que pasara de puntillas en el momento de su estreno y ha sido reivindicado con posterioridad a la muerte del director. Ford siempre destacó como sus favoritas estas películas sin grandes estrellas y, aparentemente, más modestas.

Después de la espléndida trilogía de la caballería, obras densas y complejas, creo que Ford valoraba un rodaje más sencillo, sin estrellas, con un presupuesto más bajo y sin agobios. Por eso guardaba tan buen recuerdo de este tipo de películas. Y la película tiene puntos muy atractivos, un gran inicio con un atraco perpetrado por los malos, los títulos de crédito y una presentación de los personajes, sin diálogos y con unas escenas de cabalgadas de los protagonistas, dedicados a la trata de caballos, que recuerdan la época del cine mudo.

En todas las películas de Ford la música es importante, pero aquí incluso más. Los dos vaqueros protagonistas, en principio renuentes a guiar a la caravana de mormones que intentan llegar a un valle fértil, cambian de idea a partir de una canción. Luego, la banda de malhechores encuentra a la caravana atraídos por la música que tocan en una parada nocturna los pioneros; más tarde, el encuentro con los indios se salda con una escena de confraternización también con la música como elemento de unión.

Comparada con otros títulos de Ford, se echa a faltar personajes protagonistas de mayor dimensión. Resultan bastante esquemáticos los persones principales interpretados por Ben Johnson y Harry Carey jr. Por ello, se trata de una película más coral, más de grupo un poco en el sentido del cine de Hawks y, aquí, el personaje de Ward Bond, como líder mormón dado a hablar pronunciando blasfemias, coge más galones y se hace con el mando de la película, aunque también hay que destacar a la protagonista  femenina, una muy guapa Joanne Dru, que repite con Ford tras La legión invencible y, en esta película, interpreta a una joven, de dudosa moralidad, que acompaña a una mezcla de curandero y buhonero que, junto a otra mujer más entrada en años, se dirigen a California.

Uno de los puntos fuertes de la película es su optimismo, con un final feliz tras deshacerse de la banda de criminales que amenazaban la caravana, y los carromatos avanzando mientras hay cortes de planos de las parejas que se han acabado formando, la de Johnson y la de Carey, junto a un plano de un pletórico Bond que, como líder de los mormones, ha logrado llevar a su gente a un territorio donde arraigarse.

Western sencillo pero grande de Ford, inferior a sus obras maestras pero digno de mucha estima. 

martes, 22 de julio de 2025

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

 

Creo que no veía la versión inglesa de El hombre que sabía demasiado (1934) desde un ciclo en TVE, en los años ochenta, en la que dieron todas las películas sonoras que rodó Hitchcock en la década de los 30.

Un matrimonio ingles que está de vacaciones en Suiza ve como su hija es secuestrada al conocer, de manera involuntaria, una información que un espía, asesinado al inicio del filme, tenía en su poder y que puede ser clave para evitar el magnicidio de un importante jefe de gobierno extranjero en una próxima visita a Londres. El matrimonio no cede en dar la información para proteger a su hija, aunque haya presión por parte de la policía y servicios de inteligencia británicos. Tal como luego pasa en la versión americana de 1956, el clímax de la película es que el asesinato se producirá en medio de un concierto en el Royal Albert Hall durante la interpretación de un concierto.

Es una película de corta duración, unos 75 minutos, en las que el maestro inglés empieza a dar una lección de cómo construir el suspense en el cine, suministrando toda la información al espectador para ponerlo en tensión ante el desarrollo de la historia y la angustia de los desventurados padres. La parte rodada en el Royal Albert Hall es magnífica, crea una tensión que culmina con un grito de la protagonista que hace fallar el tiro al asesino, recibiendo el mandatario europeo un daño muy leve. El problema de la escena es que su equivalente de dos décadas más tarde es uno de los momentos más recordados del cine de Hitchcock.

Otro punto fuerte de la película es contar con un villano de la categoría de Peter Lorre, cuyas formas amables respecto al padre que es secuestrado, así como su figura tímida y con poca presencia física, no hacen sino acrecentar su aspecto amenazante. Lorre, que huía del nazismo, hizo esta parada en Inglaterra antes de exiliarse definitivamente en Estados Unidos y, como no hablaba inglés, memorizó fonéticamente sus partes de diálogo.

Por el contrario, no son especialmente memorables las interpretaciones de Leslie Banks y Edna Best como el matrimonio protagonista. Con su poco carisma, suponen un pequeño lastre de la película. Tampoco el guion explota mucho los personajes, por lo que la película no tiene la densidad de sus mejores películas americanas.

Un Hitchcock cogiendo impulso hacia cotas mayores de su filmografía.

  

domingo, 20 de julio de 2025

KILÓMETRO 0 DE LA LEYENDA

 

Volviendo de Italia, Jordi me regala Sergio Leone, Il romanzo de una vita, de Piero Negri Scaglione, una biografía novelada del gran director romano. Esto me permite conocer algún detalle adicional sobre un momento importante de la historia del cine.

Sábado, 12 de septiembre de 1964. Se estrena en la sala Supercinema de Florencia, ubicada en la via dei Cimatori, a pocos metros de la Piazza della Signoria, la película Por un puñado de dólares. Acude poco público. El domingo, la afluencia sigue siendo escasa. Pero llegamos al lunes y la sala está llena. Toda esa semana la sala se llena y la gente hace largas colas en esa estrecha calle, situada en la zona medieval de la ciudad florentina. Al cabo de una semana, la película se repone en el Apolo, uno de los mejores cines de Florencia y, en pocas semanas, recauda ese año en todo el país más dinero que las protagonizadas por los actores más populares del momento en Italia:  Vittorio Gassman (Un italiano en la Argentina de Dino Risi) y Alberto Sordi (La mia signora, una película de episodios dirigida por Mauro Bolognini, Tinto Brass y Luigi Comencini).

Es evidente que la poca gente que vio la película en las primeras sesiones captó algo totalmente novedoso y, por supuesto, les resultó atractivo, recomendándolo a sus familiares y amistades. Algo nuevo aunque, paradójicamente, se trata de un remake de la formidable Yojimbo de Kurosawa. Pero el tratamiento que dio Leone a la historia fue totalmente innovador y a los espectadores les enganchó una imagen de héroe del western como nunca se había visto, hierático y amoral, sin dejar traslucir ninguna emoción, y que ni siquiera al final parece estar pendiente del dinero, sino que abandona el pequeño pueblo de San Miguel, tras haber exterminado a gran parte de este, de la misma manera misteriosa en que llegó. Un héroe que parece necesitar, principalmente, estar en un permanente estado de violencia y que dice, a propósito de la fingida paz entre los Rojo y los Baxter, que a quién le gusta algo que ni siquiera sabe lo qué es. 

Rodando la violencia de forma estilizada, con un uso de primeros planos para acrecentar la tensión y la imprescindible música de Morricone, que compuso una banda sonora muy distinta a cualquiera que se hubiera hecho hasta entonces, el impacto que tuvo la película en aquellos pocos espectadores tuvo que ser muy grande.

Sin esos pocos espectadores que se volcaron, espontáneamente, en promocionar la película boca a boca, la historia de Leone, Eastwood y del cine hubiera podido ser muy diferente. 

sábado, 19 de julio de 2025

PRINCESAS

 

Cuarta película de Fernado León de Aranoa, Princesas (2005) supone bajar uno o varios peldaños respecto a Familia, Barrio y Los lunes al sol. Si estas tres películas destacaban por planteamientos interesantes y originales, aquí es una historia más tópica sobre la relación de amistad entre dos prostitutas, Caye (Candela Peña) y Zulema (Micaela Narvaez).

Caye es una prostituta un tanto inconsciente e ingenua, pensando que realiza su trabajo de forma temporal. Desarrolla su actividad a espaldas de su madre, hermano y cuñada que aparecen en algunas escenas, siendo más bien desaprovechada su presencia. Se junta con otras colegas de oficio en una peluquería y ven a las prostitutas inmigrantes, a las que se refieren con desdén y un punto de xenofobia. No obstante, Caye es de buena pasta y hace buenas migas con Zulema, una dominicana que dejo un hijo en el continente americano, vino por necesidad y debe soportar los ultrajes de un tipo que dice poderla ayudar a obtener papeles.

Aunque se trata de una película entretenida, con un buen trabajo de Peña y Narvaez, el guion no tiene mucha fuerza, no va más allá de lo previsible en una película de este tipo y esa falta de nervio se nota en los personajes secundarios masculinos, el más o menos novio que se echa Caye y el embaucador que acecha a Narvaez, ambos también desaprovechados ya que resultan poco interesantes. Por tanto, es una película correcta que supone una bajada de nivel en el cine que León de Aranoa había hecho hasta entonces

jueves, 17 de julio de 2025

DEMENTIA, LA HIJA DEL TERROR

 

Dementia: La hija del terror (1955) es una extrañísima película, un mediometraje por su duración ya que no llega a la hora de duración, siendo una mezcla de cine de terror y negro, con la peculiaridad de ser una película muda en plena década de los cincuenta. Sí hay música, efectos sonoros e incluso una voz en off que interviene en algún momento, pero se trata de una película muda sin intertítulos.

En el inicio, como luego al final, vemos a una chica que está en la playa, llegando a tierra, pero una ola la alcanza y desaparece con ella. Entonces se pasa al decorado de un hotel y como una chica despierta, sale del alojamiento y se encuentra con un enano que vende periódicos, siendo el titular del día "Misterioso apuñalamiento".

Cuando, a través de un proxeneta, conoce a un hombre de gran nivel económico, se va con él en un gran vehículo y luego hay un flashback con un decorado sobrepuesto a un cementerio en el que vemos un trauma del pasado. Su madre le era infiel a su padre, este le pegó cuatro tiros y la chica, por la espalda, le asestó una certera puñalada matándolo.

Volviendo del flashback, está con ese hombre adinerado, en su elegante apartamento y lo apuñala, tal como hiciera con su padre, mientras se le rompe el colgante que lleva ya que la víctima lo agarra al ser agredido y luego arrojado al vacío. La chica huye, se ve perseguida y, entre los perseguidores, ve un policía con la cara de su padre. Luego, otra vez aquel proxeneta sale en su auxilio para evitar la persecución y la introduce en un local donde toca una big band de jazz. Finalmente, el policía entra, aparece como espectro el hombre adinerado que ha muerto y la multitud del local se abalanza sobre ella. Entonces despierta del sueño, se la ve en la habitación del hotel aunque, al examinar el cajón del tocador, descubre el colgante roto, aferrado por los dedos de una mano cercenada que lo cubría. Asistimos, pues, al típico último golpe de efecto propio de tantas películas de terror más recientes.

La película fue dirigida por John Parker e interpretada por Adrianne Barrett, ambos prácticamente desconocidos y que no hicieron nada más reseñable en el mundo del cine. En cambio, aquí estamos ante una película que no provoca indiferencia. No usar diálogos, contar con una banda sonora en la que se mezclan inquietantes alaridos, filmar con agilidad usando recursos expresionistas y dar giros surrealistas como el flashback en el cementerio o la reaparición del hombre rico al que apuñaló la protagonista, es una manera original de intentar adentrarse en la tortuosa mente de la chica. Por otra parte, se describe un mundo urbano, coincidiendo aquí con la parte más próxima al cine negro, absolutamente degradado y corrupto, con vecinos de la protagonista detenidos por violencia de género y calles donde acechan borrachos y maleantes. Pero enseguida veremos que la protagonista no es trigo limpio y lleva una navaja que maneja con destreza. Y es que la chica tiene un estado psicológico bastante alterado, con los traumas familiares de los parricidios más una relación con el hombre adinerado que va de la atracción sexual al rechazo y asco.

Película atípica de terror psicológico que tiene varios puntos de interés.  

UM JULGAMENTO

  Dado que la obra se desarrolló mayoritariamente en lengua portuguesa, es oportuno recuperar la frase del inefable Mourinho cuando dijo aqu...