sábado, 30 de noviembre de 2024

UN ERROR SUBLIME

 

Vemos un monólogo de Gonzalo Cunill en el Heartbreak Hotel.  Se trata de Un error sublime, del autor belga Jan Lauwers. La escenografía la compone una especie de altar toda de elementos de vidrio, unos encima de otros en inestable equilibrio si cae una de las piezas, con una plataforma también de vidrio en un lado, cristales rotos por el suelo y una silla verde en una esquina.

Cunill representa tres personajes, asume en papel protagonista a Gonzalo, un difunto del que se está celebrando el velatorio en el que están sus mejores amigos: un cascarrabias llamado Alex, que tiene una visión pesimista del mundo; y una mujer llamada Christine, que tiene una mirada sobre el mundo menos ácida, aunque no llega al optimismo de Gonzalo. Cuando Cunill interpreta a Alex se acerca a la esquina donde está la silla verde y, cuando le toca hacer el papel de Christine, se sitúa en la plataforma de vidrio. El resto del tiempo Cunill se va desplazando por el escenario, explicando la historia y también interactuando en ocasiones con el público.

Gonzalo explica su relación, a lo largo de muchos años, con sus amigos. Una relación en la que hay claros y oscuros como la escenografía utilizada. Momentos de armonía y belleza, como tienen las figuras de vidrio, pero también otros de fragilidad, de fractura e inestabilidad.  Y unas ganas de entender el mundo por parte de Gonzalo que no logra conseguir porque se da cuenta, tal vez de manera tardía, que, posiblemente, no haya nada que entender. Gonzalo lleva el peso de la narración y su discurso es, en general, sereno, amable, humorístico, reflexivo y tranquilo en su reivindicación de la amistad y el amor aunque, en algún momento, estridente con la caída y ruptura de varias piezas de vidrio cuando pide un voluntario al público para que le ayude en una escena.  En cualquier caso, nos hemos de quedar con las palabras del autor sobre su obra que, según las declaraciones que ha hecho en prensa, son: "Debemos ser optimistas. Es nuestro deber social, filosófico y cultural. Sé que es una actitud arriesgada, pero también es necesaria”.

Enorme interpretación de Gonzalo Cunill, extraordinario y talentoso actor que domina el pequeño escenario del Heartbreak y contagia la magia del teatro a los espectadores.

Como siempre que vamos al Heartbreak, teatro del bueno que diría Mourinho.

jueves, 28 de noviembre de 2024

EL SMI

 

Con el omnipresente Pedro Sánchez acaparando los titulares de los periódicos, teniendo imputada a su esposa, su hermano, su antigua mano derecha Ábalos y ya veremos si un día él no acaba también imputado; leo una noticia en EL MUNDO de las que me llaman la atención y me parece más importante que las corruptelas de Sánchez, ya bien conocidas por todos y, especialmente, por el hecho de que su investidura se produjo con el acto de corrupción más grande de la historia de España desde la muerte de Franco: la promulgación de la Ley Orgánica 1/2024, de 10 de junio, de amnistía para la normalización institucional, política y social en Cataluña.

La noticia lleva como titular: La escalada del SMI del 54% en seis años acelera la destrucción de pequeños negocios y el trasvase de empleo a grandes empresas. Efectivamente, el Salario Mínimo Interprofesional ha pasado de 736 euros en 2018, año de la moción de censura en la que Sánchez sustituye a Rajoy, a 1.134 euros en 2024. Las empresas más pequeñas no pueden absorber ese incremento salarial y es la gran empresa la que compensa la caída en la ocupación de las más pequeñas. El efecto perverso es que esas pequeñas empresas acaban despareciendo y permite que las grandes compañías aumenten su cuota de mercado y mantengan sus márgenes de beneficio con subidas de precios. Son las grandes empresas las que imponen sus condiciones al resto del mercado y erigen barreras a la competencia para expulsar a las pequeñas, que tienen más dificultad para competir pagando sueldos más altos.

Poniendo esto en relación con el libro que leí hace poco de Fusaro, resulta que una medida teóricamente impulsada por un gobierno de izquierdas acaba beneficiando a las grandes empresas y, en definitiva, al gran capital en detrimento de las PYMES que han sido parte importante hasta ahora de la actividad económica en España. La conclusión es que no se puede hacer una política de izquierdas con medidas sueltas, aisladas, sino a través de un programa ambicioso que incidiera especialmente en la política fiscal. Así que, en el fondo, ese incremento del SMI que puede vender la izquierda como enseña de su política social es, en gran medida, falso. El incremento del SMI, que pueden vender en una próxima campaña electoral, tan solo es un instrumento para que un Gobierno asediado por la corrupción y la incompetencia intente mantener el poder a cualquier precio, pero realmente no hay una política realmente progresista para acortar unas desigualdades sociales que no hacen sino que aumentar. 

miércoles, 27 de noviembre de 2024

UN AMOR INMORTAL

 

Dirigida en 1961 por Keisuke Kinoshita y nominada al Óscar a la mejor película extranjera, Un amor inmortal es un melodrama de corte clásico, comparable a los que hizo Sirk en América o Maruse en el mismo Japón.

La acción de la película tiene lugar a lo largo de varias décadas en cinco capítulos que pasan en los años 1932, 1944, 1949, 1960 y 1961.

La película empieza con un hombre llamado Heibel que vuelve tullido de la guerra chino-japonesa. Es el hijo de un poderoso y rico propietario agrícola y se enamora de una chica, llamada Sadako, comprometida con Takashi, un chico de clase humilde como ella que sigue en el conflicto bélico sirviendo como soldado. Jeibel, rechazado en un primer momento, viola a Sadako y luego, mediante un arreglo entre las familias, la obliga a casarse con él, afectando tanto a la chica que intenta suicidarse. Mientras tanto, vuelve Takashi del frente y, en un principio, planea huir con Sadako pero le deja una carta diciéndole que, por las posibilidades económicas de Heible, es mejor que esté con él.

La acción salta  doce años y vemos que los protagonistas son padres de tres hijos, siendo el mayor, fruto de la violación, el preferido del padre. El matrimonio es infeliz ya que Heibei nunca ha asumido que, en realidad, su mujer amaba y sigue amando a Takashi. Sadako ha asumido el papel de esposa y madre de forma responsable frente al comportamiento despótico del marido. Se presenta en la casa la mujer de Takashi, que es contratada de manera maliciosa por Heibel para torturar psicológicamente a su mujer, mientras Takashi ha sido movilizado de nuevo y, más tarde, está en Hiroshima a donde acude a verlo su mujer.

Unos años más tarde, Takashi vuelve al pueblo (en principio dice que viudo, aunque en realidad su mujer se ha ido con otro) donde habitan Heibel y Sadako, aunque no tiene contacto con la mujer y el marido sigue comportándose como un déspota machista sin ningún atisbo de bondad en sus acciones. El hijo mayor de la pareja protagonista es un chico rebelde, con mal comportamiento en la escuela y malcriado por su padre para el que es su hijo favorito. Al enterarse de que es fruto de una violación, el chico se suicida, inicialmente lo va a hacer en el río en que lo intentó su madre y del que fue rescatada, pero finalmente lo hace en un volcán.

En los dos últimos capítulos, la historia prosigue con la soledad del matrimonio de Heibei y Sadako. El segundo hijo varón se va a Tokio y, al entrar en la Universidad, empieza a formar parte de grupos de izquierda desmarcándose de la vida familiar. Y la hija se ha enamorado del hijo de Takeshi, cosa que resulta inadmisible para Heibel. Por eso, es Sadako la que permite ese matrimonio, los ayuda y los chicos parten a una gran ciudad. En el quinto capítulo, ha pasado un año y regresan con un bebé, para ver morir a Takeshi, gravemente enfermo. Entonces, mientras éste agoniza, por primera vez en la película y después de treinta años parece que una brizna de humanidad asoma en Heibei que accede a ir a conocer a su nieto y despedir a su archienemigo Takashi.

Si un buen libro no se te puede caer de las manos, una película requiere para ser buena mantener la atención de manera constante y, en este sentido, es un modélico melodrama en que la acción siempre es interesante y la progresión dramática de la historia avanza de manera impecable. Amor, odio, remordimientos, perdón, deseo, venganza, envidia, sumisión, rebelión, … todo un cocktail de sentimientos que da pie a un gran melodrama, filmado con sensibilidad pero sin que resulte empalagoso o reiterativo, con un gran final en que Sadako y Heibel, éste con sus muletas avanzando con dificultad, se dirigen a casa de Takeshi para se supone que enterrar un pasado que los ha torturado durante tres décadas.

Vemos como el paso del tiempo ha cambiado al Japón, los medios de locomoción se modernizan y aparecen electrodomésticos como neveras u otros aparatos modernos como el teléfono. Además, frente a las diferencias de clase tan notorias al principio de la película, resulta que la familia de Heibei ha perdido parte de su fortuna por culpa de una reforma agraria tras la II Guerra Mundial impulsada, al igual que la Constitución, por los americanos. Eso hace que el rechazo al matrimonio de su hija con el hijo de Takeshi, empleado en una central eléctrica, no pueda verse como un problema de clase (que sí hubiera existido en el inicio del filme) sino como la huella del odio que sigue albergando dentro de si el resentido Heibei. Otro aspecto positivo del filme es verlo como una evolución de la sociedad japonesa en que las férreas estructuras anteriores a la II Guerra Mundial, con el machismo brutal que sufre la protagonista, han cedido y los hijos de Sadako y Takeshi forman una nueva pareja urbana en el contexto del despegue económico del país en los años 60.

Con una fotografía preciosa en blanco y negro, la banda sonora es muy curiosa pues, además de quedar muy bien en la película, resulta que es música flamenca y, por tanto, lo único que oímos son acordes de guitarra española y castañuelas, así como voces acompañando en idioma japonés.

Gran película

martes, 26 de noviembre de 2024

MÁS DURA SERÁ LA CAÍDA

 

Humphrey Bogart se despidió del mundo en el cine rodando en 1956 Más dura será la caída, película que pertenece al subgénero de cine sobre el mundo del boxeo, lindando con el cine negro.

Un periodista deportivo, despedido de su trabajo por querer conservar su independencia de criterio, recibe la oferta de un gánster interpretado por Rod Steiger, consistente en llevar la publicidad de un púgil que ha traído de Argentina. El boxeador, Toro Moreno, es un auténtico paquete, pero el plan es que empiece una carrera meteórica contra rivales comprados, convertirlo en un boxeador popular y que, cuando luche con un púgil de verdad por el campeonato, especular con las apuestas para ganar una fortuna.  El personaje de Bogart se deja tentar por el dinero y Steiger despide su primer encuentro diciéndole que se olvide de su ética profesional. Bogart participará en el engaño e incluso asumirá más funciones que las inicialmente encomendadas únicamente en el campo de la publicidad hasta llegar a ser una figura paternal para el ingenuo Toro. Al final, harán mella en él las maneras de Steiger y sus secuaces, que no solo tratan como mercancía al argentino y su entrenador, sino que los quieren estafar por lo que Bogart tendrá un arrebato final de decencia.

La película contó con un guion de Philip Yordan, que también produjo el filme mientras que Mark Robson se hizo cargo de la dirección. Lo mejor de la película es un guion incisivo sobre el mundo del boxeo, que describe la corrupción de ese deporte, así como las interpretaciones de dos actores de la categoría de Bogart y Steiger. Las escenas que comparten son lo mejor de la película, representando el frío, desalmado y calculador gánster reconvertido a promotor de boxeo frente al inicialmente cínico periodista deportivo que actúa dirigiendo un engaño en torno a un boxeador y que, finalmente, puede salvar su matrimonio y a él mismo logrando enviar a Toro de retorno a Argentina y, a modo de redención, entregándole 23.000 dólares que es su parte del botín.

Robson es un realizador de trayectoria mediocre y no hay una memorable puesta en escena,. pero sí aprovecha la potencia del guion para narrarlo con eficacia y no estropear la película. El inicio es muy bueno mostrando unas calles sucias de Nueva York, con los contenedores de basura metálicos típicos de las mismas, dando una muestra de que nos vamos a mover en una historia moralmente situada en el fango. La siguiente escena será una pequeña exhibición que demuestra a todos que Toro es un paquete y como Bogart vende su alma al diablo haciendo el trato con Steiger que inicialmente ha rechazado. Luego Robson, filmando con eficacia un buen guion, con algunos diálogos muy buenos y la participación de Steiger y Bogart, cumple su misión como director el resto de la película tras ese buen inicio.

Ahora podemos ver como clichés muchas ideas de la película después de haber visto tantas películas sobre el boxeo, pero también hay que ponerse en el año 1956 para apreciar la importancia de la película. Se habían ya rodado Cuerpo y alma, El ídolo de Barro o Nadie puede vencerme, pero este guion de Yordan era más ambicioso conectando el boxeo con una corrupción generalizada en su organización, tanto en el ámbito federativo, como en el de la prensa deportiva. 

Un clásico que mantiene un notable interés y que siempre estará en la historia del cine por ser la última película de una leyenda como Bogart. 

lunes, 25 de noviembre de 2024

MÁS RÁPIDO QUE EL VIENTO

 

Más rápido que el viento (1958) es un western que tiene muchos puntos atractivos. Dirigido por un competente Robert Parrish, vi que en el guion participaba Rod Serling, el creador de la mítica serie The twilight zone. También me sorprendió ver a un actor en el reparto como John Cassavettes, del cual no conocía su participación en ningún western.

Con banda sonora compuesta por otro grande del género como fue Elmer Bernstein, la película trata de la historia de dos hermanos, Steve Sinclair (Robert Taylor) y su hermano menor Tony Sinclair (John Cassavettes), que se llevan bastantes años de diferencia con lo que Steve ha sido una figura más paternal que fraternal pera Tony.

Steve Sinclair tiene un pasado turbio y violento, cosa que queda clara en la primera escena cuando un tipo con malas pulgas pregunta por él y lo espera en el bar del pueblo. No obstante, Steve ha reconducido su vida y lleva una explotación ganadera estando en buena relación con el mayor terrateniente de la zona, un hombre ya mayor interpretado por Donald Crisp. En cambio, Tony vuelve al rancho acompañado de una joven guapa con la que quiere casarse (Julie London) y, a pesar del respeto y admiración que siente hacia su hermano, se muestra como un tipo nervioso y desquiciado con ganas de bronca. La aparición de unos agricultores que quieren establecerse en esas tierras, encabezados por un personaje interpretado por Royal Dano que es exoficial del ejército nordista, hará que la reacción de Tony sea violenta, absurda y desproporcionada, conduciendo finalmente la tensión a un enfrentamiento fratricida entre él y Steve.

El guion de la película es bueno, así como la dirección de Parrish. Hay la típica lucha entre ganaderos y agricultores, así como se nota el peso de la guerra civil habiendo personajes que estuvieron en uno y otro bando, pero además los personajes tienen todos mucha presencia, incluso los secundarios como Dano y Crisp; y, por supuesto, Taylor y Cassavettes. Destaca este último en un papel de hombre rebelde, conflictivo, impulsivo y nervioso, mientras que Taylor representa el hombre que se ha reformado tras un pasado turbulento. Tal vez me ha parecido desaprovechado el personaje de Julie London, una chica que huye con Tony de una situación que se adivina difícil y que canta una canción demostrando su buena voz, pero que parece quedar en tierra de nadie dentro de la trama.

Un buen western en un momento que el género estaba en la mayoría de edad y enfilando los últimos años del período clásico. El guion ayuda a construir unos personajes que dan una estructura consistente a la película, destacando especialmente a un John Cassavettes que deja su impronta en el género con un último duelo memorable contra el personaje que interpreta Taylor. 

sábado, 23 de noviembre de 2024

EL SILENCIO DEL MAR

 

A pesar de que una tía plasta se excede 20 minutos hablando en una mezcla de catalán y castellano introduciendo la película en la Filmoteca, cuando por fin empieza El silencio del mar (1947) podemos ver la opera prima de Jean Pierre Melville y descubrir la fuerte personalidad de este director. No se puede explicar de otra manera que teniendo una gran personalidad el realizar una primera película prácticamente sin diálogos, con la voz en off de uno de los protagonistas y los soliloquios que efectúa otro.

La historia es sencilla y la trama, desarrollada en la Francia ocupada, se concentra en un oficial de la Wermacht que, en 1941 y cuando la Resistencia empieza a hacer acto de presencia, se aloja en una casa donde viven un hombre ya de cierta edad junto con su sobrina. El rechazo a los invasores hace que no le dirijan la palabra y lo ignoren, pese a lo cual el militar germano, respetando ese modo de proceder de los franceses, efectúa una serie de reflexiones en voz alta.

El oficial alemán no pretende tener una situación de dominio si no de respeto y, a través de sus parlamentos, intenta que se rompa el silencio para llegar a diálogos constructivos pero, finalmente, solicita su traslado al frente ruso y, solo entonces, conseguirá que el tío le diga adelante al picar la puerta y la sobrina le diga adiós antes de que se marche.

Mientras se sucedieron los abusos de la Wermacht en toda Europa (es verdad que en Francia menos) aquí tenemos casi el caso contrario, un oficial culto y sensible que apela al entendimiento entre los pueblos francés y alemán es despreciado, rechazado con un silencio que se convierte en brutal y hace mella en su ánimo. Frente al estereotipo de soldado alemán bruto y arrogante, tenemos aquí a un oficial culto, sereno y respetuoso.

La virtud de Melville es, con este planteamiento que recoge una novela muy popular en Francia de Vercors, conseguir filmar de una manera en ese ambiente claustrofóbico de la habitación, incidiendo en los detalles que acompañan la actuación de los personajes, para meternos poco a poco en la historia que va creciendo de menos a más. Melville realiza una planificación austera, con esa exposición de detalles como las manos de la sobrina haciendo punto, para mostrar a unos franceses como esfinges y un oficial alemán con una extraña nobleza que debió ser muy infrecuente en ese ejército. Una incomunicación entre los protagonistas que representa esa falta de entendimiento entre los pueblos de una y otra nación, arrastrados a los horrores de la guerra.

El oficial alemán fue interpretado por Howard Vernon, actor que trabajó con directores importantes, como Lang o Godard, aunque acabó haciendo más de treinta películas con Jesús Franco, con el que estuvo desde las primeras películas sobre el siniestro Dr. Orloff a principios de los sesenta. El papel del tío fue interpretado por Jean-Marie Robain y el de la sobrina por Nicole Stephane.

Muy buen debut de un Melville al que ahora se asocia sobre todo con el género policíaco.

viernes, 22 de noviembre de 2024

FURIA

 

Furia (1936) es la primera película americana de Fritz Lang y él mismo participó en el guion ´junto a Barlett Comack, tomando de base una historia de Norman Krasna. El hecho que participara en el guion parece demostrar el interés de Lang en la película y creo que, al igual que golpeó a la sociedad alemana con, entre otras, M, el vampiro de Düsseldorf; aquí lo hace con la americana y la mala conciencia de aquellos personajes que, en la mejor escena de la película, forman una turba que incendia la cárcel para achicharrar al falso culpable Joe Wilson. Una tradición muy arraigada en América la de linchar a la gente como se ha mostrado en muchos westerns y que podía estar igual de viva en el año de realización de la película. A pesar de todo, Lang estuvo comedido en esta producción de la Metro Goldwynn Mayer porque él quería que el personaje fuera un negro acusado falsamente de violar a una chica blanca, cosa que no podía ser admisible ni en la Metro ni en ningún otro estudio de Hollywood. Así que acepto renunciar a alguna de sus ideas para poder realizar su primera película en los E.E.U.U.

En la presentación del filme, Joe Wilson (Spencer Tracy) y Katherine Grant (Sylvia Sidney), los dos enamorados que ahorran dinero para casarse y hacen planes frente a escaparates de muebles y ropa de hogar, tienen una actitud excesivamente acaramelada, pero esto servirá de contrapunto a la brutal sed de venganza con la que Wilson afronta el haber escapado de la cárcel y poder, dándosele por muerto, enviar a la horca a los que participaron en el intento de linchamiento y posterior incendio del presidio. En cambio, Katherine nunca abandona un aire angelical que posibilitará la redención final de Wilson en un final un tanto apresurado. La idea inicial de Lang era que se ajusticiara a los linchadores y luego se le aparecieran a Wilson a modo de espectros pero, en una previa, la gente empezó a reír con este final.

En las escenas del juicio, Lang filma admirablemente bien el rostro de las personas que, después de negar su responsabilidad en el linchamiento, ven a través de una película como queda indubitada su participación en la repugnante reacción de la masa ante el encarcelamiento de Wilson, al que se le acusa de secuestro y no de violación como era la primera idea de Langa. En cambio, más floja es la resolución del hecho que, pese al incendio y demostrar quienes lo propiciaron, la falta del cadáver hace que no se les pueda acusar de asesinato. Para salvar este obstáculo, el juez recibe una carta anónima, hecha por Wilson, con un anillo de éste que permita probar su desaparición en ese lugar al encontrar un objeto personal. En ese momento, que el juez abandone su lugar en el juicio y se siente donde son preguntados los testigos, jure sobre la Biblia y responda las preguntas de los abogados, resulta incoherente y absurdo.

Tracy ofrece una gran interpretación propia de alguien con su prestigio y Sidney, ahora muy olvidada y rescatada por Tim Burton en Mars attacks hace ya unos veinticinco años, da muy bien el tipo de chica dulce y tierna, que afronta la tragedia de perder a su amado con entereza y, al enterarse de que no está muerto, lo va a buscar y le hace ver su equivocación en su obsesión vengativa.

Sin ser una película del todo redonda, pero casi, la película supone una irrupción furiosa de Lang en el cine americano que daría pie a muchas otras grandes películas. 

jueves, 21 de noviembre de 2024

SHANE

 

En Shane, Raíces profundas según su título en España, se muestra una tierra todavía tan salvaje que la comunidad de agricultores que se pretenden asentar en el territorio no ha construido todavía una iglesia y un colegio. Diseminados por el valle, los agricultores aguantan las embestidas de Ryker, el terrateniente ganadero que explota el territorio sacando menos rendimiento económico del que pueden conseguir los nuevos pobladores; si bien él llego antes a esos parajes, luchó contra los indios y logró establecerse.

A ese territorio, en el que se larva un conflicto a punto de estallar, llega Shane, un hombre que vagabundea sin rumbo fijo, del cual no tendremos ninguna información sobre su pasado, pero del que pronto veremos que es diestro con las armas. Contratado por Starret, que tiene una granja con su mujer y su hijo, intentará adaptarse a la vida de granjero, pero no podrá culminar ese proceso. Ryker, dispuesto a utilizar armas de fuego para desalojar del valle a los agricultores, contratará a Wilson, un pistolero profesional dispuesto a matar a quien sea por dinero. En el fondo, Shane y Wilson pertenecen al mismo gremio, pistoleros a sueldo, solo que Shane, atraído por la vida familiar que representan Starret y su mujer, se ha situado en el lado correcto.

Por ello, como comentaba ayer con Jordi, a Shane le pasa como a otros héroes del western: pueden ayudar a formar una comunidad, de hecho, su ayuda es imprescindible, pero luego no pueden pertenecer a la misma. Así pues, se asemeja al Tom Doniphon de El hombre que mató a Liberty Valance, el Ethan Edwards de Centauros del desierto, el Jeff Webster de Tierras lejanas o el hombre de la armónica de Hasta que llegó su hora. Todos estos héroes tienen demasiadas cuentas pendientes que saldar con su pasado y se autoexcluyen de la comunidad.

George Stevens dirige muy bien el filme, aprovecha el paisaje y decorados para tener bien fijadas las referencias entre las grandes montañas nevadas, el valle y la única zona mínimamente urbana que es el almacén de Grafton, al lado del cual hay un bar. Consigue filmar grandes escenas como el duelo entre Jack Palance y Elisha Cook jr., casi un asesinato a sangre fría; los colonos enterrando al personaje interpretado por Cook y como Van Heflin logra volver a unirlos; la fieta del 4 de julio, celebrando la formación de la nación y el aniversario de boda de Heflin y Jean Arthur; la lucha entre Shane y Starret ya que el primero entiende que llega el momento de afrontar un trabajo de especialista y no puede dejar a su amigo frente a Wilson; y el duelo entre los dos pistoleros, con el niño interpretando por Brandon De Wilde mirándolo desde la puerta del bar.

Sin duda, uno de los mejores westerns de la historia del cine.

 

A SANGRE Y FUEGO

  Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese.   ...