lunes, 30 de octubre de 2023

SHADOWS

 


Shadows, opera prima de John Cassavettes, rodada entre 1957 y 1959 es una película corta (menos de 80 minutos) que se hace larga.

Entiendo que se trata de una especie de borrador de trabajo, de cine experimental que no iba a exhibirse inicialmente de cara al púbico. Y que ese blanco y negro, esos acompañamientos de jazz en la banda sonora y esos exteriores filmados en las calles neoyorquinas sientan las bases de un cine independiente en los Estados Unidos. Pero, dejando al margen su importancia como embrión del cual saldría una forma de filmar en otras películas que en aquellos momentos era una bocanada de aire fresco, Shadows es una película sin guion, con una trama improvisada y la mera puesta en escena no la salva de provocar más tedio que entretenimiento. Pese a que hay escenas que me parecen remarcables e interesantes, y un punto muy interesante como es el tratamiento del racismo, el conjunto global del filme no me satisface.

Por supuesto, películas mucho más consistentes y trabajadas haría Cassavettes en los años posteriores. Lógicamente, unas mejores y otras peores, y en general con un buen tono si bien en muchas de sus películas hubieran tenido más ritmo con menos metraje.

 

 


domingo, 29 de octubre de 2023

LA NOCHE DE LOS GIGANTES


 

 La noche de los gigantes fue un western dirigido por Robert Mulligan en 1968 y protagonizado por Gregory Peck y Eva Marie Saint. Me ha resultado bastante decepcionante volver a verlo después de varias décadas.  Es una película que va de menos a más y acaba aburriendo bastante.

Gregory Peck es un guía del ejército que se retira después de varios años de servicio y tras haber interceptado la patrulla a la que sirve un grupo de indios escapados de una reserva. Entre ese grupo está una mujer blanca que fue secuestrada diez años antes y ha estado viviendo con los indios. Le acompaña un niño de unos nueve años que es el hijo de un jefe indio que anda descontrolado por la zona cometiendo asesinatos. En principio, Peck aceptará acompañar a la mujer y su hijo hasta un pueblo en que puedan subirse a un tren y llegar a un destino lejano. No obstante, la mujer en realidad no tiene a dónde ir y Peck piensa en retirarse a un rancho que compró con un socio por lo que le propone que le acompañe y asuma las tareas domésticas de su propiedad. Lo que marcará la película será que el jefe indio se convierte en un perseguidor implacable pues quiere recuperar a su hijo, asesinará a diversas personas que se hallan en el puesto de diligencias por donde pasaron Peck, Saint y su hijo; y los perseguirá hasta el mismo rancho con el lógico enfrentamiento en el desenlace del filme.

El primer tercio del filme está bastante bien, se presentan a los personajes y la trama parece interesante una vez que Peck deja el ejército y, tras hacerse cargo de Saint y su hijo,  se descubre que el padre del niño es un jefe indio extremadamente peligroso y quiere a toda costa reintegrarlo con los suyos. Pero después la película va perdiendo fuelle porque el guion no profundiza en los personajes. Poco sabemos de Eva Marie Saint, nada se dice y hubiera sido interesante de su convivencia con los indios y acaba como un personaje bastante plano que aporta poco a la película. Algo parecido sucede con el personaje de Gregory Peck, me esperaba que después de un buen inicio se iba a escarbar qué hay detrás de su decisión de arriesgar su vida ante la certeza que el jefe indio va a por ellos, pero la trama en general de la película resulta poco tratada, superficial.

Así que todo queda fiado al suspense de cuándo se producirá el definitivo asalto del jefe indio al rancho para llevarse a su hijo, cuestión que se alarga demasiado ante la falta de otros puntos de interés que ofrezca la película. Así que me he acabado aburriendo y considero que es un filme de Mulligan fallido.  

 

 

 

 

BARÇA 1 - REAL MADRID 2

 

(crónica futbolística escrita a petición de Júlia)

Gundogan rompió la autocomplacencia que pareció instalarse en algunos ambientes y personajes del mundo blaugrana tras la derrota de ayer en Montjuich.  Varios protagonistas del entorno barcelonista hablaron de la proverbial suerte del equipo merengue, del penalty de Tchoumani a Araujo e incluso, de una manera temeraria, Xavi afirmó que el equipo había dado un paso adelante. Más certero me parece al análisis de Gundogan al indicar que al equipo le faltó carácter. En el terreno de juego vimos inconsistencia del equipo en los momentos decisivos de la segunda parte y, por lo que afirma el futbolista germano, detectó falta de rebeldía y carácter ya en el vestuario.

Si una de las lecturas del partido es que el R.Madrid jugó muy poco a fútbol, resulta especialmente preocupante que con ese poco se llevará el partido. La primera parte resultó poco atractiva pero el Barça estuvo mejor que el rival. El centro del campo blaugrana controló el ritmo del partido y el R.Madrid estaba, como muchas veces, a verlas venir. Tampoco esa superioridad del Barça generó un alud de ocasiones de gol. El gol de Gundogan es sobre todo fruto de las vacilaciones de la defensa blanca y el palo de Fermín nace de una presión adelantada de Gavi. Sin noticias en este primer tiempo de Joao Félix, Tiburón Torres y Cancelo. Al Barça le falta gol.

En la segunda parte el Barça pudo sentenciar a los pocos minutos en un remate de Iñigo, cabeceando un centro de Fermín tras la segunda jugada después de botar un córner, que se fue al palo y el posterior rechace de Kepa al disparo a quemarropa de Araujo. Después de esta jugada que pudo cambiar el partido, llegó el turno de los entrenadores moviendo el banquillo.  La conclusión es clara: Ancelotti mejoró a su equipo con los cambios y al Barça le pasó lo contrario con los que hizo Xavi.

El Barça perdió el centro del campo y la pelota empezó a moverla el Madrid, sobre todo tras la entrada de Modric y Camavinga en el terreno de juego. Y, en ese momento, apareció el jugador que, de no lesionarse, puede salvar la temporada de un Madrid con una plantilla muy corta en ataque y con un delantero centro cedido por el Espanyol. Bellingham, borrado por Gavi durante todo el partido, se sacó un latigazo a unos 35 metros que, a pesar de los esfuerzos de un Ter Stegen que tal vez pudo hacer más, se coló en la portería. Está claro que, enredado Vinicius en sus absurdas guerras ajenas a lo futbolístico y con un Rodrigo intermitente y superado en la responsabilidad de ser un referente ofensivo en un equipo grande, el jugador diferencial del Madrid es Bellingham.

Tras el empate, el Barça había perdido el control del partido, tenía las líneas más separadas y ninguna de las cuatro entradas ( Lamal, Lewandovski, Rafinha y Romeu) tuvo un impacto positivo en el partido al punto que parece cuestionable que alguno de ellos, casi milagrosamente recuperado, estuviera físicamente en buen estado para jugar ayer.  Aculado en campo propio y defendiendo sin balón, cosa que no sabemos hacer, ya dábamos por bueno el empate cuando, en una jugada afortunada, la pelota apareció en la frontal del área pequeña y allí estaba Bellingham para marcar a placer.

Cuatro puntos, quedando 81 por disputar, no son importantes y perfectamente recuperables. Pero las sensaciones no son buenas. La confección de la plantilla sigue arrojando muchas dudas y todavía genera más la solvencia del entrenador, especialmente por su lectura de los partidos que me lleva a cuestionarme seriamente la existencia de universos paralelos.

Y empezamos una semana complicada. Hay que gestionar la derrota en el clásico (me adapto a regañadientes a llamar así al Barça-Madrid), sofocar el incendio de Gundogan y con un partido aparentemente complicado en sábado en Donosti.

 


viernes, 27 de octubre de 2023

LA NOSTRA CIUTAT

 

Vamos al Lliure a ver La nostra ciutat, y le digo a Jordi cuando acaba que la obra me ha sugerido una frase de la canción El ángel exterminador de Los Ilegales: el mundo es basura pero me gusta estar vivo.

Escrita en 1938, esta obra de Thorton Wilder, a través de 3 actos, describe unos personajes que viven en Grover’s Corners (New Hampshire) en 1901, 1904 y 1913.  La localidad es una pequeña ciudad de 2.642 habitantes y su vida apacible, aburrida y tradicional es descrita en los dos primeros actos de la obra, en clave de comedia costumbrista y destacando la música como elemento de cohesión de la comunidad con sus himnos religiosos y la participación de los ciudadanos en el coro local. Hay dos núcleos familiares encabezados por un doctor y un director del periódico local junto a sus mujeres que se dedican a las tareas del hogar y sus hijos. Un pueblo muy corriente y normal del cual una narradora nos va introduciendo en la historia y participa también ocasionalmente dando vida a algún personaje. Mientras en el primer acto se describen situaciones absolutamente cotidianas (un almuerzo, la llegada de los niños de la escuela, …); en el segundo acto el tema central, siguiendo con retratar a ese mundo tan tradicional, es la boda de George y Emily, los hijos de las dos familias.

Y el tercer acto es el mejor, sube la intensidad dramática porque la obra pasa de lo local a lo universal para tratar el tema de la muerte y el más allá. Se abre directamente mostrando varias sillas con un actor “muerto” sentado que simulan ser tumbas y la llegada de un cortejo fúnebre para enterrar a Emily, que ha muerto dando a luz a su segundo hijo. Emily aparece en el escenario ya separada del mundo de los vivos pero dispuesta a hablar con los muertos los cuales le dicen que su presencia tiene por objeto olvidarlo todo, ir extinguiéndose poco a poco. Emily no quiere separarse de la vida, pide recrear un día feliz de su vida, su duodécimo aniversario y la narradora, como Deus ex machina, le concede esa gracia. Emily se angustia cuando ha podido retroceder hasta ese día y lo comparte con su madre y demás familiares; sabe que está muerta, como también lo está su hermano al que se le perforó el apéndice y comprende el valor que tiene la vida, el aprovechar cada momento. Definitivamente angustiada, pide cesar esa recreación de 16 años atrás y dice: No puedo, no puedo seguir. Todo es tan rápido. No tenemos tiempo de mirarnos bien. No lo sabía. Así que todo eso estaba pasando y nunca nos dimos cuenta. Lléveme a la colina, a mi tumba. Lléveme a la colina, mi tumba. Pero antes: espere. Déjeme mirarlo una vez más. Y entonces ve Grover’s Corners por última vez.

Parece que Wilder nos dice que hemos de aprovechar la vida, aunque sea un sitio tan aburrido como Grover’s Corners. Y el globo terráqueo está lleno de Grover’s Corners, ya sea en el ámbito rural o en el urbano, y ya sea en pequeñas o grandes ciudades.

Muy buena escenografía, algunas muy buenas interpretaciones de los 15 actores participantes y buena tarde de teatro en Montjuich.

La obra fue objeto de una adaptación cinematográfica, dirigida por Sam Wood e interpretada por William Holden y Thomas Mitchell, que supongo debe ser difícil de localizar.

 


lunes, 23 de octubre de 2023

LOS ASESINOS DE LA LUNA


 

Después de El irlandés, Martin Scorsese reincide en una película de larga duración, por encima de los 200 minutos, y se estrenó el pasado viernes Los asesinos de la luna.

Basada en hechos reales, la película se centra en la desaparición de varios miembros de la tribu de los osage, una comunidad india desplazada en el siglo XIX a Oklahoma, durante la década de los 20 una vez se habían enriquecido cuando se había descubierto petróleo en unas tierras que parecían de poco valor en el momento en que les fueron asignadas por la Comisión de Asuntos Indios del gobierno estadounidense.

William Hale, un cacique local interpretado por Robert de Niro, utilizará a su sobrino Ernest Burkhart (Leonardo Di Caprio) junto a otros secuaces para hacerse con las tierras de los indios. La trama principal se desarrolla a partir del hecho que Burkhart se casa con una india osage llamada Molly (Lily Gladstone) y es constantemente manipulado por Hale para ir liquidando a los parientes de Molly e intentar acabar también con ésta para conseguir todas las tierras del grupo familiar indígena.

En la película hay un gran duelo interpretativo entre De Niro y De Caprio. Si el primero está soberbio actuando como tirano déspota y sin escrúpulos, aunque dando una imagen exterior de apacible amigo y protector de los indios; también lo está el segundo en un papel más complejo ya que aparece como un débil mental, incapaz de tomar decisiones y calibrar adecuadamente la realidad, influenciable e incapaz de adoptar decisiones de forma autónoma. Si toda la interpretación de Di Caprio está bien, me ha gustado especialmente su última escena con Molly, en la que le asegura que le estaba administrando insulina cuando le ponía inyecciones por su diabetes.

El ritmo de la película es lento (como también lo era una buena película como Silencio) pero necesario para mostrar de manera profunda todos los personajes, especialmente el de Di Caprio y sus contradicciones. Lento, pero no aburrido; es una película con poca acción porque los asesinatos se liquidan con planos cortos, como fogonazos brutales, y la película se centra en los personajes. Además, la trama va subiendo en interés en su parte final con la lenta manera utilizada para deshacerse de Molly y la llegada de los investigadores que tratan de resolver la autoría de los crímenes sucedidos.

Si en algunas películas de Scorsese se retrataba el mundo del crimen organizado en las décadas posteriores a la II Guerra Mundial, aquí también se retrata una organización criminal, pero ajustando cuentas con ese pasado incómodo que es el trato dispensado a los indígenas norteamericanos.

Otra cosa destacable es que, si las formas de actuar de Hale son brutales, tampoco los métodos de los investigadores que, como antecedentes del FBI, son enviados por Washington para investigar los asesinatos y desapariciones son ortodoxos, sino que actúan sin ceñirse a un procedimiento legal y actuando de manera arbitraria. Tampoco parece que, en las escenas del juicio, haya un gran miramiento por los derechos procesales.

El final de la película me ha parecido logrado. En una trasmisión radiofónica situada a finales de los 40, se informa de lo que les sucedió, a partir del juicio, a los personajes principales y, además, es un momento que Scorsese aprovecha para darse un cameo.

 

¿QUÉ PASA EN CATALUÑA?

 

¿Qué pasa en Cataluña? es un libro del periodista andaluz Chaves Nogales en el que explica sus impresiones sobre el panorama sociopolítico catalán en los años de la II República. El libro se compone de una serie de artículos fechados en febrero y marzo de 1936, justo después de la victoria del Frente Popular, una entrevista con Companys y otra con Macià, ésta última con fecha de diciembre de 1932.

Mucho ha llovido desde entonces, y algunas observaciones de Chaves es lógico que después de 90 años no tengan ahora lugar, pero escribe una frase que se puede suscribir al 100% hoy en día: El separatismo es una rara substancia que se utiliza en los laboratorios políticos de Madrid como reactivo al patriotismo, y en los de Cataluña como aglutinante de las clases conservadoras.

Efectivamente, en esta última década se ha espoleado desde aquí al patriotismo español al punto que el gran “éxito” del independentismo catalán ha sido que VOX sea un partido que haya llegado a tener casi 70 diputados en el Congreso de los diputados y tenga ahora mismo creo que 11 en el Parlament de Catalunya. Y, aun estando peleados entre ellos y se puedan introducir matices, ERC, Junts, e incluso la CUP, han llevado a cabo una revolución conservadora, a base de victimismo y distorsión de la verdad que parece haberse inspirado en Trump y sus seguidores.

De todos modos, el período que analiza Chaves es bastante tranquilo y refuerza la idea que tengo en el sentido que, tras la victoria del Frente Popular, y una vez restablecido Companys en la presidencia de la Generalitat, hay bastante calma en Catalunya durante el medio año siguiente.  

Por la entrevista que le concede, y una vez los ultras de Estat Català han quedado desarticulados año y medio antes, Companys parece dispuesto a gobernar de forma razonable sin lanzarse a aventuras insensatas. Chaves también conversa con Duran i Ventosa y Amadeu Hurtado, los cuales tampoco vaticinan, a pesar del triunfo de las izquierdas, grandes convulsiones ni una revolución marxista.  Después de hablar con estos y otros personajes Chaves escribe: El triunfo electoral de las izquierdas no dará a Cataluña una orientación revolucionaria, aunque muchos hombres de izquierda, desde luego todos los de la derecha, puedan creerlo todavía. En Cataluña hay, por encima de todo, un hondo sentido conservador que se impondrá fatalmente.

Lamentablemente, el Alzamiento de julio de 1936, y la tensión larvada a pesar de esa calma que relata Chaves en los primeros meses de ese año, provocaría una auténtica revolución con momentos de anarquía y descontrol que dejaron triste huella en tanta gente.

 

 

 


martes, 17 de octubre de 2023

DESTINO FATAL


 

Robert Aldrich siempre fue un director muy competente, con algunas obras maestras en el cine bélico (Ataque) y western (La venganza de Ulzana). En 1975 dirigió Destino fatal, un filme policíaco que, aun lejos de sus mejores títulos y a pesar de sus detractores, sí es interesante ver y resulta bastante ameno.

La aparición del cadáver de una chica joven en una playa inicia la acción de la película. Burt Reynolds es el teniente de policía que empieza a investigar el caso y se llega a la conclusión, después de la autopsia, que la chica ha muerto por una sobredosis de barbitúricos. Ben Johnson, el padre de la chica, no quedará conforme con la versión del suicidio y presionará para que el caso se investigue más. Por parte del Departamento de policía, hay una evidente desidia en seguir investigando, ni lo ve oportuno Reynolds, ni su jefe interpretado por Ernst Borgnine y solo su compañero de color, un sargento interpretado por Paul Winifield, cree que hay que seguir investigando.

Reynolds mantiene una relación sentimental con una prostituta de lujo francesa interpretada por Catherine Deneuve, marcada por una gran atracción física y sentimental pero la distancia que le provoca a Reynolds el trabajo que ejerce su chica. Dentro de la cartera de clientes de Deneuve, figura un millonario interpretado por Eddie Albert, aficionado a pagar los servicios de chicas muy jóvenes y que después se sabrá está relacionado con la chica que apareció muerta y que había ido a alguna de sus fiestas. Albert, como después le referirá Reynolds aunque no puede probarlo, en el autor de un asesinato de tres hombres a los que se cargó con un explosivo en un vehículo por causa de un sucio asunto de intereses empresariales.

La acción se precipitará cuando Johnson sepa que su hija, que se marchó de casa y se dedicaba a exhibirse en locales de streaptease y participar en películas porno como la hija de George C.  Scott en Hardcore, se relacionó con el millonario Albert. Acudirá a su casa armado con un revólver dispuesto a matarlo. Cuando lleguen Reynolds y su compañero, el primero tendrá una idea digamos que de justicia poética. Manipulará el escenario de tal forma que parezca que ha habido un tiroteo entre Johnson y Albert de manera que lo que fue un asesinato a sangre fría se convierta en un caso de legítima defensa. Solucionado este tema, y también su relación con Deneuve que pasa por altibajos y momentos tempestuosos antes de decidir hacer un viaje juntos, Reynolds no puede escapar al título español de la película, que en EEUU se tituló Hustle.

Es una película profundamente pesimista en el que prácticamente todos los personajes son negativos, unos más, otros menos y, en general, bastante infelices. Una película que destila amargura, como otras de Aldrich de su última década como realizador (La venganza de Ulzana o Rompehuesos).  A pesar de ser relativamente larga, unos 120 minutos de metraje, Aldrich no  pierde el pulso a la película que tiene buen ritmo.

Reynolds no era un actor brillante pero no hace una mala interpretación en esta película. Forma sin duda una extraña pareja con una actriz demasiado europea para la película y que, de hecho, no se asentó nunca en Hollywood. Respecto a los secundarios, tener a Borgnine, Johnson y Albert es un lujo que beneficia a la película.

 

 

domingo, 15 de octubre de 2023

WINCHESTER 73

 

Anteayer, en el programa de Garci dan Winchester 73. Sigo gran parte del coloquio y luego veo otra vez la película.

Señalan los tertulianos que un gran número de elementos del western están ahí. Y, efectivamente, es cierto: Wyatt Earp y sus hermanos, Bat Masterson, el 4 de julio fecha en que se inicia la película, el propio rifle Winchester, las diligencias, alusiones a Little Big Horn y la guerra civil, una ciudad emblemática del western como Dodge City, el traficante de armas, la presencia amenazante de los indios, el atraco a un banco, el ejército asediado por los indios, forajidos, una chica de saloon y el héroe, aquí James Stewart. Aunque, como en otras películas de Mann, Stewart es un personaje complejo que casi sería más un antihéroe, obsesionado aquí por un deseo vengativo y sin aportar nada a la comunidad como hacen muchos héroes del western, el Alan Ladd de Raíces profundas o el Henry Fonda de Pasión de los fuertes.

Como dicen los tertulianos, hay algo de tragedia griega o reminiscencias bíblicas en la historia, esa lucha cainita en la que Stewart persigue a su hermano, que mató al padre de ambos, con la ayuda de un amigo interpretado por Millard Mitchell.

También hay un elemento que parece propio de una epopeya homérica. El rifle es un objeto maldito. Una vez ganado en el torneo de tiro por Stewart en el inicio de la película, todos sus poseedores acabarán siendo asesinados. John Mc Intire, Rock Hudson, Charles Drake, Dan Duryea y, por último, Stephen MacNally poseerán en algún momento el rifle, pero todos encontrarán la muerte de forma violenta.

Sobre la interpretación de Stewart, creo que ningún héroe del western ha tenido una mirada tan llena de odio, venganza, ira y cólera. Realmente da miedo. Cuando reduce a Dan Duryea antes que éste desenfunde y lo tiene contra la barra del bar sujeto y con la mano presionándole la cara, lo que transmite con esa mirada no lo consigue con tanta fuerza ni el Ethan Edwards de Centauros del desierto.

Y el duelo final recuerda a las películas de Boetticher. Esas rocas áridas y escarpadas, y ese largo duelo con disparos de rifle, con las piedrecitas que saltan de las rocas impactando contra los cuerpos de los hermanos y que está rodada de un modo que parece que estemos allí en medio del tiroteo.

El final deja una duda. Shelley Winters quiere, como muchos personajes del género, un lugar donde asentarse. No sabemos, ni hay pistas, de qué va a hacer el personaje de Stewart cuando culmine su venganza. Aunque tiene abrazada a Winters, intercambia unas ambiguas miradas con Mitchell y el último plano de la película es para ese maldito rifle que ha matado a todos sus anteriores poseedores.

En fin, festival de cine el pasado viernes con Garci. Y creo que bonito, aunque involuntario homenaje a su amigo el gran Carlos Pumares, que se marchó el día anterior y seguro era uno de sus muchos filmes favoritos. 



A SANGRE Y FUEGO

  Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese.   ...