ola de fuego (1941) es una de las mejores comedias de Howard Hawks, y eso es apuntar muy alto.
Al ritmo vivo que daba Hawks a sus películas, con una buena puesta en escena y la cámara al servicio de los actores, se unen aquí unos guionistas como Brackett y Wilder que escriben una comedia muy divertida, aportando también un toque Lubistch. Así, ese número 9 de la puerta de un bungalow que, por un portazo, se convierte en un 6, da lugar a una de las mejores escenas cuando Gary Cooper pide consejos matrimoniales al único viudo de los eruditos que están trabajando en la enciclopedia. En realidad, se halla en la habitación de Barbara Stanwyck y las palabras de Cooper, pronunciadas en la penumbra sin que él sepa con quien habla, son el punto de inflexión en la relación entre ambos personajes, convenciéndose la cabaretera de que se ha enamorado del erudito profesor especialista en la lengua inglesa.
Cooper siempre fue un actor, si no brillante, tremendamente sólido. Pero la estrella de la película es Barbara Stanwyck, una de las mejores actrices de aquella época en Hollywood y que aquí, junto a la posterior Perdición, compone una de sus mejores actuaciones. Un gran elenco de secundarios completa de manera eficaz el reparto: Henry Travers, Dana Andrews, Dan Duryea, Oscar Homolka, ...
Obra maestra.
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