Leo La febre d’or de Narcís Oller, al parecer su obra más ambiciosa. Relata el auge y caída de una familia dedicada a les especulación bancaria y bursátil, de origen menestral ya que el protagonista, Gil Foix, era carpintero antes de dedicarse a las actividades financieras y, tras perder su fortuna, vuelve a sus orígenes menestrales ofuscado mentalmente.
Oller describe esa familia de Gil Foix, aproximándolos a los escenarios en que se reunía esa clase alta barcelonesa. Así, en la novela, la familia asiste a una representación de Fausto en el Liceu a cargo del famoso tenor Masini; o se reúnen en el Hipódromo, lugar del que desconocía su existencia, pero estaba en lo que luego fue Can Tunis, con vistas al cementerio cosa que provoca la queja de una de las asistentes. Ese hipódromo se derruyó en la década de los 30, estando en funcionamiento medio siglo aproximadamente.
No todo en la novela son cuestiones financieras, sino que, con detalle, se muestran las vicisitudes de las relaciones familiares y también amorosas de varios protagonistas. Destaca la imprudencia de Gil Foix, frente a su suegra que era la persona más juiciosa para no vivir por encima de las posibilidades, así como su sobrino y otros personajes negativos por su afán especulativo, mientras los personajes más positivos son los alejados del mundo financiero. La prosa es fluida y se lee de forma amena, aunque personalmente me causa un poco de distancia y el autor no me transmite la pasión necesaria por los personajes para que la considere una novela memorable.
Oller se apresuró a escribir el primer volumen para adelantarse a L’argent de Zola, de temática parecida, y no hay duda de la importancia de una novela como esta en el panorama literario catalán del siglo XIX. Buena novela, no estaría entre mis favoritas para volver a leer y, en cualquier caso, de capital importancia para la literatura catalana.
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