domingo, 10 de diciembre de 2023

1984

 

Adaptar una gran novela siempre suscita mucha división de opiniones. En el caso de 1984, la novela la leí hace algunos años. Me parece una adaptación bastante fiel por lo que recuerdo, pero no la tengo lo suficientemente fresca para valorar del todo la película en función de la novela.

Como película, a mí me parece que, sin ser deslumbrante, resulta de interés (tal vez es difícil no tenerlo partiendo de la fortaleza del texto de Orwell) y mantiene un buen tono todo el rato con un John Hurt que realiza una buena actuación, al igual que Richard Burton.

Con una fotografía que da un tono grisáceo en todo momento, creo que se refleja bien la opresión del ambiente en que vive el protagonista, Winston Smith, y queda bien retratada esa distopía en que le ha tocado vivir. Cuando inicia su relación con Julia, todas las escenas tienen un punto frío y de poca pasión. Aquí es donde no recuerdo bien la novela y si el personaje de Smith se mostraba igual de apático que en la película. En la última parte, la del interrogatorio con O’Brien, tiene el componente emocional de ver el duelo entre los dos actores y saber que fueron los últimos planos que rodó un monstruo como Richard Burton.

Al margen de como sea la película, está fuera de duda su gran actualidad. En primer lugar, no hace falta que el Gran Hermano te espíe cuando hay mucha gente que, sin dar valor a su intimidad, se exhibe en la tele, canales por internet, instagrams, etc. En cuanto a la manipulación, al igual que O’Brien acababa haciendo admitir a Smith que dos más dos son igual a cinco, el Gran Hermano Sánchez nos convenció que la amnistía era inconstitucional antes del 23-J; ahora resulta que sí es constitucional y, de aquí a unos meses, será lo que él decida. Tampoco hace falta ver en una pantalla de cine como se adoctrina por megafonía a una población; en Vic lo hizo la alcaldesa en el momento álgido del procés y, como premio, ahora es la presidenta del Parlament.

sábado, 9 de diciembre de 2023

CORAZÓN SALVAJE

 

Hace muchos años que no veía Corazón salvaje. A caballo entre una road movie, una historia romántica y un thriller, resulta una película entretenida, aunque es una película floja comparada con otras de Lynch.

De los thrillers rodados por Lynch, parece el más alejado de su universo particular y, aunque hay algunos elementos surrealistas y una conexión con El mago de Oz, es relativamente convencional al lado de Carretera perdida, Terciopelo Azul o Mulholland Drive.

Pero, aunque sea menos densa que otras películas de Lynch, vale la pena volver a verla. Los personajes principales están muy bien: Nicolas Cage con su chaqueta de piel de serpiente, símbolo de su libertad, cantando canciones de su ídolo Elvis; y Laura Dern, con aspecto de chica dulce e ingenua, pero más caliente que el asfalto de Georgia.

Los secundarios, un cruce entre gente marginal, neurótica y psicópata, también dan mucho juego y contribuyen a aumentar el interés de la historia que cuenta Lynch: Harry Dean Stanton como detective poco eficaz, Issabella Rosellini apareciendo tras un accidente de coche en medio del desierto, Diane Ladd como la bruja mala y el villano William Dafoe. La verdad es que Dafoe, interpretando al delincuente Bobby Perú, crea un personaje repulsivo, inquietante y turbador. No llega para mi a la excelencia como villano desalmado y asqueroso del Frank de Terciopelo azul, pero se acerca y es que Dafoe es muy buen actor pero Dennis Hooper es un genio.  

La película ganó de manera polémica la Palma de oro de Cannes en 1990. Veo la lista de las películas que entraron en competición y tampoco veo ningún peliculón. Pero, exento de imparcialidad, le hubiera dado el premio a Cazador blanco, corazón negro.

 

viernes, 8 de diciembre de 2023

EL JOROBADO DE LA MORGUE

 





Paul Naschy interpretó todos los monstruos de las películas de terror clásicas y, en El jorobado de la morgue, da vida a un jorobado llamado Gotho con buenos sentimientos, en la línea de las películas en las que ha aparecido un personaje como Quasimodo, pero que se ve arrastrado a una espiral de asesinatos. Mezclando diferentes referencias de películas de terror clásicas, resulta que se ve arrastrado a esos asesinatos, retratados de manera contundente con estilo gore, por causa de un científico desalmado y chiflado que hace experimentos parecidos a los del barón Frankenstein.

La acción se desarrolla en Alemania aunque, obviamente por una cuestión presupuestaria, se rodó en la Vall d’Aran. El guion apunta algunas cosas buenas como la relación entre el científico, que carece de cualquier mesura en sus investigaciones, y el jorobado al cual obliga, bajo falsas promesas de recrear una versión en carne y huesos de una chica fallecida de la cual estaba enamorado porque era la única en tratarle con humanidad, a cometer los asesinatos pues necesita células vivas. También hay un buen detalle en la escenografía con unos decorados por los que se mueve el jorobado, que simulan ser unas instalaciones de la Inquisición abandonadas, y en donde después el malvado doctor instala su laboratorio. Y en algunos momentos la película, con el gore, la necrofilia y las materias amorfas orgánicas que usa el doctor para los experimentos crea un ambiente sórdido y malsano propio de las cintas del género.  

De todos modos, y por mucho que en la presentación del DVD tres entusiastas del fantaterror se esfuercen por alabarla y calificarla de obra maestra, la dirección es deficiente cuando no chapucera. Al fin y al cabo, el director de la cinta, Javier Aguirre, perpetró engendros como Rocky Carambola, con el entrañable Torrebruno, y En busca del huevo perdido, con las detestables hermanas Hurtado. Aunque aquí se lo tomara más en serio, sus limitaciones son evidentes como, por ejemplo, en las escenas de amor entre Naschy y una joven doctora que están filmadas de manera vergonzosa empañando otros momentos en que la película parece coger vuelo.  

Una película voluntariosa pero deficiente, aunque, si el objetivo es entretener, lo consigue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 6 de diciembre de 2023

CUNA DE HÉROES

 

Cuna de héroes es el horrible título que en España se puso a The long gray line, dirigida por John Ford en 1954. Como en el DVD que me prestan en la biblioteca, y de manera sorprendente, lleva los subtítulos en portugués veo que en el país vecino se tituló Uma vida inteira. Y acertaron mucho más que los españoles con ese título porque la película es sobre todo la biografía de un hombre, eso es lo que define el filme; si bien el título inglés introduce un color, el gris, apropiado para definir qué clase de hombre fue Marty Mahers, un instructor de West Point que estuvo cincuenta años sin salir prácticamente de la institución, no pasó del grado de sargento y no disparó un solo tiro contra el enemigo.  

Pero Ford, en esta y otras películas, nos cuenta la historia de los Estados Unidos. Y, de la misma manera que el senador Ransom Stoddard necesita de la ayuda de un hombre como Tom Doniphon, al cual nadie recuerda pese a ser decisivo en la posterior acción política del primero; también los Eissenhower, Bradley o Mac Arthur necesitaron que les instruyese un personaje como Mahers, que no pasará a la historia como sus distinguidos alumnos pero que es parte de ella también.

No es de las películas que, en los años 80 que debió ser cuando la vi por vez primera, me llamara la atención. Devoto de Centauros del desierto, El hombre que mató a Liberty Valance o Las uvas de la ira, no veía nada destacable en un biopic de un sargento de West Point, protagonizado por un actor como Tyrone Power que nunca me ha gustado especialmente y, además, siendo un filme con muy poca acción. Hay películas que es mejor dejarlas madurar, y no es lo mismo ver la biografía de este hombre gris y vulgar  con menos de treinta años que habiendo pasado con holgura los cincuenta.  Ford tenía justo 60 años cuando realiza este film y cabe suponer empezaba también a hacer balance de su vida y, justo diría que a partir de esta película, empieza a hacer un cine más amargo y pesimista hasta su final como realizador en Siete Mujeres.

Martin Mahers me ha recordado al George Bailey de Qué bello es vivir. Al igual que Bailey quería abandonar Bedfard Falls, Martin querrá abandonar West Point en más de una ocasión per acabará reenganchándose siempre al servicio. Pensará abandonar la institución para irse con su hermano, que ha hecho fortuna, a Nueva York pero renunciará al quedar embarazada su mujer. Luego manifestará su intención de ir a luchar a Europa durante la I Guerra Mundial, pero su superior le convencerá que su lugar está en West Point instruyendo a los nuevos cadetes. Como Bailey, no está donde quisiera, pero sí en el sitio en que mejor ha podido servir a la sociedad.

Ford lleva de manera magistral la película utilizando comedia y melodrama para contar la historia. En la primera parte de la película, desde que Martin llega a la Academia hasta que su hijo muere pocas horas después de nacer, la historia está contada en clave de comedia, con momentos incluso de slapstick.  El tono de comedia acompaña mejor a la vitalidad de este Martin que es joven en sus primeros pasos en la Academia y, más tarde, con su enamoramiento del personaje de Mauren O'Hara, que se describe con unas escenas cómicas muy bien filmadas. En cambio, a partir de la muerte de su hijo, y quedando su mujer imposibilitada para tener más hijos, la película pasa a tener un tono sombrío con las desgracias que le pasan al personaje y luego, al final, predomina la nostalgia. Ford ya mezcló posteriormente estos géneros en otro biopic, Escrito bajo el sol, y en las dos el resultado es espléndido. 

Para desmentir a los que ven ésta y otras películas de Ford en clave militarista, hay que remarcar una de las mejores escenas de la película cuando se conoce en la Academia que la I Guerra Mundial ha terminado y, ante el alborozo generalizado, la prioridad para Martin es llegar a casa y coger el álbum para poner un crespón en las páginas de aquellos soldados, en este caso los últimos, muertos en el conflicto.

Otra escena muy emotiva es la muerte de Mauren O’Hara, aprovechando el Scope para situarla al fondo de un plano en el que está en una mecedora y Martin ve, desde la distancia, como el brazo de su mujer pierde fuerza y queda colgando sin fuerza mientras expira.

A pesar de contar con la magnífica O’Hara y otros miembros de su troupe particular como Ward Bond, Donald Crisp, Harry Carey jr. … el protagonista no era un habitual de Ford, aunque luego también hiciera La salida de la luna.  Retirado Fonda de las pantallas de cine en aquella época, y siendo un papel que no era apropiado para John Wayne, recayó en Tyrone Power que, aunque no creo que fuera un gran actor, hace una interpretación correcta y no perjudica la película.

La película se explica en un largo flashback explicado por el propio Martin que protesta ante el presidente de los Estados Unidos por no querer jubilarse. Después de la entrevista con el presidente, Ford remata la película con gran emotividad cuando Martin es homenajeado con un desfile de los cadetes en su honor y su ya anciana vista cree ver a su mujer, su padre y otros personajes importantes para él y que pertenecen al pasado.

The long gray line es una de las grandes películas de Ford, seguro está entre las quince mejores y, probablemente, la pondría entre las diez.

 

 

 

 

 

 

 

martes, 5 de diciembre de 2023

EL MOTIN DEL CAINE

 

El motín del Caine es una de las últimas interpretaciones de Humphrey Bogart y una de las mejores porque se aleja del cine negro en el que había protagonizado la mayoría de sus películas y compone, de manera muy convincente, un personaje con varios desórdenes mentales como para analizar en un manual de psiquiatría.

Dirigida por Edward Dimytrik, la película explica como el alférez Seward Keith ( Robert Francis) sale de la academia naval y se incorpora como oficial en un dragaminas en el que el capitán no impone a sus hombres la necesaria disciplina. Otros oficiales del navío son el teniente Tom Keefer ( Fred MacMurray), un hombre con poca vocación militar que aprovecha el tiempo libre para escribir novelas y el teniente Steve Maryk (Van Johnson), más profesional que el primero y que es el segundo en rango jerárquico de la nave. Los problemas vendrán cuando el capitán sea relevado por Francis Queeg (Bogart),  que impone una férrea disciplina pero también se muestra muchas veces contradictorio,  dubitativo y dando muestras de padecer algunas enfermedades mentales como una acusada paranoia.

Mientras Keith en principio valora bien el cambio de capitán y cree que una mayor disciplina es necesaria en el barco, Keefer enseguida empieza a advertir que el capitán, tras algunos errores cometidos, no es un hombre sano mentalmente y empezará a persuadir a Maryk que, en aplicación de un articulo de las ordenanzas previsto para supuestos de incapacidad del capitán, hay que relevarlo en el mando de la nave. Después que el capitán haya dado muestras de su locura como hacer buscar a toda la tripulación una llave de la despensa para descubrir quién ha robado un poco de azúcar cuando él sabe quienes han sido los culpables, se desata una tempestad y el barco está en una situación difícil. Queeg, inseguro y muy nervioso, empieza a dar órdenes erróneas y se obstina en no seguir las recomendaciones de los demás oficiales que tratan de evitar que el barco se vaya a pique. Maryk toma la decisión de relevar al capitán, con la anuencia de Keith y ante la ausencia de Keefer que, en ese momento, no se encuentra en el puesto de mando de la nave.

En la última parte se celebra el juicio en el que se acusa de amotinamiento a Maryk. En principio, parece que lo tiene todo en contra incluyendo la poca simpatía que le dispensa su abogado defensor, el teniente Greenwald (José Ferrer). A pesar de contar con el apoyo de Keith, tres psiquiatras han diagnosticado a Queeg no encontrando ninguna anomalía en su estado mental y, sorprendentemente, Keefer, que ha sido el autor intelectual del motín, cambia su posición y se pone en contra de Maryk. Con todo perdido, solo queda el testimonio del propio capitán  que,  interrogado con dureza por Greenwald, no puede soportar la presión, se viene abajo dando muestras de su mala salud mental y eso posibilita la absolución de Maryk.

Maryk, junto con otros oficiales, celebran su exoneración de responsabilidad y no recrimina de manera pública la traidora actitud de Keefer. Entonces aparece Greenwald, borracho, lanzando una diatriba primero contra la tripulación, acusándolos de no haber sabido ayudar a Queeg ni empatizar con él, y luego contra Keefer por haber tirado la piedra y escondido la mano en el motín, sabedor que persuadiendo a Maryk al final el capitán tendría una crisis nerviosa y se produciría el relevo con lo que, además, tendría tema para escribir una novela. Les dice que accedió a defender a Maryk, cosa que hizo con competencia pues su dureza interrogando a Queeg lo desmorona, solo porque sabía que el verdadero instigador, Keefer, no había sido procesado.

Hay tres actores que están inmensos en sus papeles. Uno es Bogart, con el momento más recordado de la película que consiste en ese movimiento de las canicas en su mano que refleja su gran nerviosismo. Otro es Fred MacMurray, actor del que no he visto muchas películas pero que lo borda aquí como un tipo miserable y cínico, de la misma forma que lo hacía en Perdición y El apartamento. Y, como se diría en argot futbolístico, buenos minutos de otro grande, Ferrer, en su papel de abogado defensor.

Para hilar la historia, hay una pequeña parte de melodrama con los conflictos amorosos del joven Keith con su novia y las intromisiones de su madre. Es una parte prescindible de la película, salvo que la novia canta el bonito clásico I can’t believe that you’re in love with me, y solo necesaria para introducir al personaje y asignarle como destino el dragaminas en el que empieza lo interesante de la narración.

La película tiene muy bien guion, salvo la objeción anterior, siendo muy intensa y entretenida. Seguramente no podía ser muy crítica con el estamento militar, que prestó sus medios para realizar la película, pero me quedo con aquello que tres psiquiatras del ejército califican como normal el estado de un hombre del que hemos visto su locura y que se derrumba delante del tribunal militar. Me temo que esto debe ser una constante en todos los ejércitos de todas las épocas. A saber cuántos Queggs hay ahora en los ejércitos ruso, ucraniano o israelí. 

lunes, 4 de diciembre de 2023

DON QUIJOTE

 

Veo el Don Quijote de Kozintsev, rodada en 1957.  Según la carátula del DVD supuso la recuperación de la obra de Cervantes en la URSS pues era una novela que no gustaba a Stalin. Bienvenida fuera la muerte del georgiano, si eso hizo que la obra de Cervantes llegara al público soviético de la época.

La novela de Cervantes es tan gigantesca que cualquier adaptación es imposible que pueda satisfacer plenamente a ningún conocedor de la obra. Pero Kozintsev, y con la destacada interpretación del gran actor Nicolai Tcherkasov, hace una adaptación meritoria. El escultor Alberto Sánchez, exiliado en Rusia desde el fin de la guerra civil, colaboró en la escenografía de la película.  

Rodada en Crimea, fue una superproducción del cine soviético, con el sistema Sovcolor  y sonido estereofónico.

La película recoge algunos episodios de la novela, más de la primera parte que de la segunda, con bastante fidelidad y en un orden cronológico diferente a la novela. Así, por ejemplo, el manteo a Sancho se produce después de ser gobernador de la ínsula Barataria y aún más tarde, próxima al final de la película, está la batalla de Don Quijote contra los molinos de viento.

Se ha destacado que el filme incide mucho en la lucha de clases. Es cierto que salen los episodios que más debieron interesar a los guionistas y, por ejemplo, aparece la liberación de los galeotes o la del pastorcillo Andrés, además de las burlas a la que es sometido Sancho cuando es gobernador.

La película dura unos escasos 100 minutos así que los autores descartaron un montón de cosas de la novela de mucho interés y se centraron en aquello que más les interesó. Y lo hicieron con mucha acción, pasan muchas cosas y hay pocos de aquellos diálogos tan maravillosos entre los dos protagonistas.  

Tcherkasov compone un Don Quijote muy reconocible respecto al de la novela y solo diría que le falta un punto de vehemencia que tiene en muchas ocasiones el personaje escrito por Cervantes. En cambio, veo a Sancho más cambiado, en la película tiene un aire más burlón y menos pánfilo que en la novela.  

domingo, 3 de diciembre de 2023

BARÇA 1- ATLÉTICO DE MADRID 0

 

Buen partido ayer del Barça, que fue claramente superior al Atlético y mereció la victoria. Tampoco podemos calificar la actuación barcelonista de excelente como hace Xavi, muy proclive a vender barato el concepto de excelencia. Fue otra victoria por la mínima, Peña evitó el empate volando hacia la escuadra en una falta botada por Memphis palmeando la pelota al travesaño y se demostró que al equipo, incluso jugando bien y creando ocasiones, le falta gol.

Me decepcionó el Atlético. Esos metros que Simeone decidió defender por detrás de lo que lo hizo el Oporto el martes permitieron al centro del campo blaugrana mover con más tranquilidad el balón. Simeone hizo el partido de siempre, muy agazapado atrás y le volvió a salir como casi siempre.

Si el centro del campo vivió un día más tranquilo por el repliegue del Atlético, la delantera ofreció mejores prestaciones. Bien Rafinha, incisivo y cerca de marcar, así como un hipermotivado Joao Félix que se notó tenía cuentas pendientes que saldar y acertó con una vaselina ante la salida de Oblak para marcar el único gol de partido. Mal partido una vez más de Lewandovski, especialmente lento y que lleva en crisis desde que volvió del Mundial hace un año, cosa que hace pensar que es un hombre en declive que puede aún tener chispazos del gran rematador que fue.

En defensa, gran mejoría de Koundé jugando esta vez de lateral, correctos Crhistensen y Araujo; y Cancelo bajando a un nivel más terrenal después del día del Oporto pero sin hacer un mal partido. Peña estuvo espectacular en la parada de la falta de Memphis y firme ante un peligrosísimo disparo en tiempo de descuento. Leo hoy noticas que tal vez Ter Stegen se someta a intervención quirúrgica pero Peña ha demostrado que lo puede suplir con solvencia.

Queda mucha tela que cortar y el partido estuvo bien pero tampoco hay que desatar la euforia. Por ahora, el Barça no de desengancha de la Liga y eso es buena noticia.   

 

sábado, 2 de diciembre de 2023

FILUMENA MARTURANO

 

Filumena Marturano es una obra de teatro escrita por Eduardo de Filipo que ya puede considerarse un clásico, aunque aún no hayan pasado todavía ni ochenta años desde su estreno que fue en 1946. Además de se representada en teatro, ha conocido varias adaptaciones cinematográficas, una hecha por el propio de Filipo y otra más famosa dirigida por Vittorio de Sica titulada Matrimonio a la italiana.

La adaptación que se hace en La Perla 29 parte de una escenografía que acerca al espectador a la obra con un escenario colocado entre cuatro gradas, las laterales de tres filas, y parece que el público está dentro de la casa, entrando los actores y actrices por las esquinas.

Filumena es una mujer napolitana que ha aguantado 25 años de una relación amor-odio y convivencia intermitente con Domenico Soriano, un hombre más o menos bien acomodado económicamente y esquivo a comprometerse definitivamente. Por ello, Filumena fingirá una enfermedad y estar en las puertas de la muerte para forzar un matrimonio in articulo mortis, momento en que empieza la obra, con la subsiguiente resurrección milagrosa y echando en cara a Soriano que ya había hecho planes para sustituirla por una joven amante.  A partir de ahí se desarrolla una comedia de enredos muy divertida, con los intentos de suspender el matrimonio por aplicación de unos artículos del Código Civil según explica el abogado de Soriano y la aparición de tres hijos secretos de Filumena que tortura a Soriano diciendo que uno de los tres es hijo suyo. La desazón de Soriano llega al punto de reconciliarse con Filumena, casarse de nuevo y esta vez en serio, pero con el propósito de saber quién es en realidad su hijo. Al final, triunfan, pese a tanto enredo, ansias de venganza y acciones malintencionadas explicadas en un tono de comedia, los buenos sentimientos.

Los actores secundarios están muy bien, pero los dos protagonistas principales están sobresalientes dominando la escena. Clara Segura parece una actriz italiana al estilo Ana Magnani y desarrolla su papel con mucha fuerza y de manera muy convincente. Y Enrico Ianniello es un gran actor italiano con una larga trayectoria en su país y que está espléndido en todo momento.

A SANGRE Y FUEGO

  Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese.   ...