sábado, 14 de octubre de 2023

EL ARTE DE SER HUMANOS


 

Compro en condominio El arte de ser humanos, un libro del neerlandés Rob Riemen recientemente publicado que trata de dar la voz de alarma ante una sociedad cada vez más deshumanizada y apela, a través de cuatro estudios, a estudiar ese arte en el que conviven gente que se comporta de una manera justa y otros que lo hacen con total indignidad y vileza.

Riemen repite un par de veces durante el libro  unos versos de Dante en La divina comedia, coincidiendo con la aparición de Ulises, que ilustran sus propósitos al reflexionar sobre el hombre:

Considerar vuestra ascendencia

para vida animal no habéis nacido

sino para adquirir virtud y ciencia.

A lo largo de los cuatro estudios van apareciendo diversos personajes, unos que encaminan su existencia a procurar la justicia y ennoblecer su espíritu, y otros que no, que se quedan en la animalidad.

Entre los primeros, sus familiares internados en un campo de concentración japonés durante la invasión de Indonesia en 1942; el escritor Thomas Mann y el filósofo Edmund Husserl en el marco de la cultura europea de las primeras décadas del siglo XX y su resistencia contra las mentiras nazis; el escritor Émile Zola denunciando el caso Dreyffus y el escritor MIjail Bulgakov combatiendo el estalinismo con su novela El maestro y Margarita.

Entre los segundos, los brutales comandantes japoneses del campo de internamiento; el pangermanista y apologista de la raza aria Houston Chamberlain; los altos mandos del ejército francés que encubren a quienes realmente vendieron los secretos militares a los alemanes y Stalin y todo su régimen de terror.

Unos adquirieron virtud y ciencia y otros no. Procuremos estar entre los primeros.


viernes, 13 de octubre de 2023

DISPARARON AL PIANISTA

 

Dispararon al pianista es un interesante filme de animación estrenado la semana pasada y que cuenta la importancia del pianista Tenorio Junior en la música brasileña, así como su trágica desaparición en el marco de la Operación Cóndor de la dictatura argentina.

Un periodista americano pretende hacer un libro sobre la bossa nova e irá a topar con la figura de Tenorio Junior, cosa que le hará cambiar su plan inicial para centrarse en la figura de este pianista. Escribe el libro y lo presenta en una librería de Nueva York explicando en flashback su proceso de elaboración, con un tono de documental en el que aparecen muchos personajes, entre ellos algunos músicos brasileños muy famosos, relatando su relación con el personaje; y sus viajes a Buenos Aires, Sao Paolo y Rio de Janeiro buscando material y entrevistando a esos personajes.

La película aborda como uno de sus ejes dar a conocer la bossa nova y reflexionar sobre la importancia que hubiera tenido sobre el género la presencia de Tenorio, desaparecido prematuramente a la edad de 34 años.

Y otro eje gira en torno a su desaparición. Tenorio era el pianista de Vinicius de Moraes y se encontraba, en marzo de 1976, en Buenos Aires para una serie de actuaciones. Salió de su hotel para comprar algo de noche y, probablemente por equivocación y por su aspecto presuntamente izquierdista al llevar poblada barba y pelo muy largo, fue secuestrado por la policía política argentina. Parece que, en el centro de detención, y puestos en contacto con la embajada brasileña, se dieron cuenta que aquel sujeto no tenía actividad política pero, para que no quedara libre y pudiera hablar de los centros de detención al volver a Brasil, fue liquidado de un tiro en la cabeza. Dado que Brasil era en aquel momento una dictadura, no fue un asunto que a los miembros de la embajada brasileña les importara mucho. Dejó tres hijos y su mujer embarazada de un cuarto, además de un vacío en la bossa nova que denuncia la película a través de muchos testimonios que alaban la calidad de su trabajo.  

La banda sonora está muy bien, la historia tiene momentos muy conmovedores y creo que Fernando Trueba y Javier Mariscal han dirigido el proyecto con eficacia. Manejan bien la historia hasta llegar al clímax cuando, a través del testimonio de uno de los policías argentinos, se explica el triste desenlace en la siniestra Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en la que los militares argentinos perpetraron todo tipo de atrocidades.


jueves, 12 de octubre de 2023

LOS VIOLENTOS AÑOS 20


 

Raoul Walsh estaba en plena forma cuando dirigió Los violentos años 20. En el  final de la década de los 30 y al principio de los 40 rueda varias obras maestras: Gentleman Jim, Murieron con las botas puestas, El último refugio, Objetivo Birmania, …

Los violentos años 20 explica la historia de tres compañeros de armas en la I Guerra Mundial y lo que les sucede durante los aproximadamente 14 años después.  De forma semidocumental, una voz en off va dando cuenta de la historia de los EEUU en esa década de los 20, sobre todo explicando lo que supuso la ley seca en cuanto al aumento de la delincuencia organizada.

De los tres compañeros, el protagonista es James Cagney que, si en las primeras tres cuartas partes del metraje hace una interpretación excelente, en el último cuarto simplemente está sublime. Cagney es un buen chico, pero no se puede readaptar a la vida civil en la posguerra, siguiendo el tono de denuncia social de la Warner en los filmes de aquella época, y acabará siendo un hampón importante dedicado al tráfico ilegal de alcohol. De los otros dos compañeros, uno es un estudiante de Derecho interpretado por Jeffrey Linn y el tercero es un individuo sin escrúpulos y retratado de forma inhumana interpretado por un Humphrey Bogart que iba cogiendo galones (aquí es el tercero en el casting) preparándose para el estrellato.

Cagney comete el error de enamorarse de la chica equivocada (Priscilla Lane) a la que ayuda en su carrera de cantante. A su vez, la chica está enamorada del compañero abogado de Cagney, con el que no ha perdido el contacto y le presta su ayuda como asesor legal, aunque es reticente a meterse en los negocios sucios de su amigo. En cambio, el personaje de Bogart está desaparecido gran parte de la película, pero reaparece para formar una sociedad con Cagney presidida por la desconfianza mutua. Tras la crisis de 1929, y el final de la ley seca, Cagney cae prácticamente en la indigencia mientras Linn consolida su carrera como fiscal y Bogart sigue siendo un hampón implacable y malvado que, al querer acabar con Linn, desencadenará el final del filme con la intervención de Cagney, todavía enamorado de Lane, y dispuesto a inmolarse para que el matrimonio de Lane y Linn, que ya cuentan con un hijo de 4 años, tenga una apacible y feliz vida familiar.  

Walsh lo filma todo de manera trepidante, sin dar un respiro al espectador, siempre pasa algo importante y la trama avanza de manera fluida, apoyada por un guion en el que, de tres autores acreditados, sobresale el nombre de Robert Rosen. Pero, a la vez, rueda con una puesta en escena inmejorable, con multitud de detalles, esas miradas de los personajes a través de las cuales se explica la atracción amorosa de Lane y Linn y la ceguera de Cagney, ese vaso de leche con esa luminosidad tan acusada que es la bebida de Cagney durante toda su película antes de su caída a los infiernos; o esa música que empieza a sonar en el bar de la mala muerte donde está Cagney y que provoca rectifique su inhibición inicial y se enfrente con Bogart para proteger a sus amigos.

Para terminar, ese maravilloso travelling de un Cagney acribillado caminando por las nevadas calles de Nueva York hasta caer en las escaleras de una iglesia, mientras es llorado por Panamá, la única mujer que le ha comprendido y querido, y la cámara que en otro travelling se aleja de las escaleras antes de que aparezca el THE END de esta obra maestra.

 

martes, 10 de octubre de 2023

GENERACIÓN



 

Generación (1954) es la primera película de Andrzej Wajda y está ambientada en 1942, en plena ocupación alemana de Polonia.

Arranca con un plano secuencia aéreo muy largo en el que la cámara se va desplazando hacia un arrabal de  Varsovia que se ve depauperado por los efectos de la guerra. Tres jóvenes, más por hacer una gamberrada que por oponerse al ejército germano, intentan tirar carbón de un tren que lleva ese mineral al frente del Este y uno de los jóvenes muere trágicamente. Stach sobrevive al acoso de los soldados alemanes y, desde ese momento, empieza a adquirir conciencia de clase poniéndose en contacto con obreros miembros del partido comunista, entre ellos una atractiva chica llamada Dorota. El personaje va madurando durante la película al mismo tiempo que se retrata la brutalidad de la ocupación y la división de la oposición polaca con un grupo predominante y activo como el comunista, pero enfrentado a sectores más tradicionales. Stach y sus amigos (uno de ellos interpretado por Roman Polanski) se adentran en el mundo de la guerra pese a su corta edad y ejecutan en un bar a un mando nazi; aunque un plano de unos postes telegráficos con cuerpos de opositores polacos colgados dan muestra de la implacable represión nazi.  También se produce una incipiente relación amorosa entre Stach y Dorota que quedará frustrada ante la detención de la chica en una parte final muy intensa.

Wajda filma mucho en exteriores y, con la crudeza del mundo obrero que muestra, está cercano en ese aspecto al neorrealismo italiano. La película está narrada de manera vigorosa, los personajes son creíbles y la brutalidad coincide con un inquebrantable optimismo de Dorota que parece transmitir a Stach en el final de la película. Leo que Wajda nació en 1926, así que la película es un homenaje a la gente que tenía su edad durante la ocupación alemana, momentos duros de vivir, proyectos de vida que se frustran y un espíritu de lucha que no abandona el protagonista.


lunes, 9 de octubre de 2023

HISTORIA DE UN ALEMÁN

 

Historia de un alemán, de Sebastian Haffner, es un libro en el que, en primera persona, el autor explica su vida desde el inicio de la I Guerra Mundial hasta el año 1933, cuando abandona Alemania y se encamina hacia el exilio en Francia y luego Inglaterra. Como él dice, su libro no habla de los detalles de los grandes acontecimientos históricos y políticos sino de cómo les afectó todo ello a gente corriente como él y sus amigos o conocidos.

Haffner tiene 7 años cuando estalla la I Guerra Mundial y narra como la gente consultaba el parte diario que colgaban en edificios públicos explicando como se movía el frente y las bajas sufridas hasta que, el 11 de noviembre de 2018, desparecieron los partes. Siendo él ya un adolescente, narra momentos muy convulsos para Alemania: la revolución espartaquista, los reaccionarios putschs de Kapp y Hitler; así como el período de la hiperinflación, acabado de forma sorprendente para el adolescente Haffner cuando un día se comenta que pronto volvería a haber dinero “de valor constante” y luego el rumor se hizo realidad, volviendo la confianza y la estabilidad económica de 1924 a 1929 (al fin y al cabo qué otra cosa es una moneda sino una ficción).

Aunque toda esta parte está bien, más interesante es la última parte del libro en la que explica sus vivencias en el primer año del nazismo. Haffner es en aquel momento un estudiante de Derecho que oposita para formar parte de la burocracia judicial. Desde pocas semanas después del nombramiento de Hitler el 30 de enero, los nazis pasan a la acción. Después del incendio del Reichstag se empieza a perseguir a opositores políticos y judíos. El cambio fue muy rápido, de pocos meses y, ya en verano, Haffner ve como empiezan a exiliarse amigos, entre ellos algunos judíos. Haffner asiste impotente a este hecho así como que su padre, para cobrar una pensión, tenga que rellenar un formulario vergonzoso explicando a qué partidos o asociaciones había pertenecido, cuál era su contribución a la nación y comprometerse a un “apoyo sin reservas al Gobierno de alzamiento nacional”. También observa como se resquebraja la relación con mucha gente, algunos efectivamente piensan como él y están contra el régimen pero otros muchos se adaptan a los cambios políticos y los justifican aun cuando en principio no eran nazis.

Haffner se pregunta como los nazis, que en las últimas elecciones llegaron al 40% de los votos, pudieran cometer todo tipo de tropelías casi sin oposición cuando los no nazis, aun divididos, eran un 60%. Ciertamente, y como buenos fascistas que eran, fueron audaces y desacomplejados a la hora de imponer un régimen de brutalidad. Con esa política anestesiaron a buena parte de la sociedad alemana. Haffner escribe una frase atribuida a Hitler que tal explique mucho de lo que pasó: “Todos los que desean combatirnos están prestando servicio… en el ejército del Reich”.

Antes de exiliarse, Haffner había prometido a su padre hacer un examen para el ingreso a los cuerpos estatales y debía asumir ese compromiso. Los nazis, en verano de 1933, y antes de que se examinen, reúnen a los opositores en una especie de campamentos comandados por escuadras de las SA. Allí reciben instrucción militar, pero sobre todo ideológica, exaltando el nacionalismo germano a base de canciones y proclamas y discursos de Hitler. Por un lado, el autor describe el miedo al otro, a no manifestarse como antinazi aunque a lo mejor estás compartiendo campamento con alguien que piensa como tú. Y, por otro lado, como esta serie de prácticas fomentaron entre sus compañeros un sentimiento de camaradería, de pertenencia a un grupo, que tan bien les fue a los nazis para anular cualquier conducta individualista y que la gente siguiera en el rebaño, como también paso en las Juventudes Hitlerianas y otras organizaciones nazis.

Desgraciadamente, lo que explica Haffner está mucho más de actualidad de lo que pudiera parecer y nuevas formas de fascismo avanzan en todo el mundo, estando muy cercanas algunas de ellas.  

 

 

 


sábado, 7 de octubre de 2023

GOLPE EN LA PEQUEÑA CHINA


 

A caballo entre la comedia, el cine de aventuras y el género fantástico, creo que, con Golpe en la pequeña China, John Carpenter pretendió hacer una especie de anti Indiana Jones; una película con un antihéroe que se ve envuelto en una delirante cadena de sucesos misteriosos y disparatados, aun más inverosímiles que en las películas de Jones y con más sentido del humor.   

Kurt Russell es Jack Burton, un conductor de camiones vulgar, caradura y con un punto hortera, que acompaña a un amigo chino a recoger a su novia al aeropuerto de San Francisco; allí su novia será interceptada por una banda de chinos que buscan a una chica con ojos verdes para resucitar al fantasma de un malvado chino que busca casarse con ella para volver a tener forma corpórea después de haber vagado su alma errante durante siglos; también aparecerá por allí una chica rubia, también con ojos verdes, para que el fantasma pueda casarse con las dos y estimule aun más a Burton que se dedica en cuerpo y alma durante la película a ayudar al amigo chino en su afán por recuperar a su novia.

A pesar de sus intenciones, de su buena mano en las escenas de acción, del tratamiento de la amistad entre los dos personajes masculinos con ecos de su admirado Hawks, de la música tan característica de sus películas y de un buen diseño de producción; Carpenter no logra hacer una buena película. El guion es endeble, abundan hasta cansar las escenas de acción, la trama de tan retorcida llega a un punto de confusión y ni siquiera que el metraje no llegue a 100 minutos salvan a la película de poderse considerar fallida.

lunes, 2 de octubre de 2023

CERRAR LOS OJOS

 

Acudo a un cine de estreno para ver Cerrar los ojos y la experiencia es inmejorable porque veo una película soberbia. Por lo que veo, ha cosechado muy buenas críticas, aunque no de forma unánime y ha sido criticada muy negativamente por Carlos Boyero. A mí me ha parecido una gran película, a la altura de El sur y El espíritu de la colmena.

Cuando una película veo que dura dos horas y cincuenta minutos temo que no se me vaya a hacer larga, pero, en esta ocasión, el tiempo pasa rápido y ese es el mayor elogio a la película. El  interés no decae en ningún momento e incluso la historia te atrapa yendo de menos a más.

Uno de los aspectos que más me gusta es ver la película como un homenaje al cine en esas dos bobinas de un filme perdido e inacabado que abren y cierran la película. Y esos recuerdos del protagonista cuando pasa las hojas de un cuadernillo reproduciéndose los fotogramas de la llegada al tren de Lumière, o cuando coge la guitarra para cantar una canción de un indispensable clásico del cine americano.

Luego está la historia del protagonista, un director llamado Miguel Garay (Manolo Solo) que, buscando a su amigo Julio Arenas (José Coronado), desaparecido hace 20 años, hace balance de su vida. Director con solo una película acabada y una segunda, sin terminar, y en la que desapareció sin dejar rastro el actor Julio Arenas; y escritor no parece que con demasiado éxito, vive de manera más bien precaria en un asentamiento costero del sur de España. La oportunidad de colaborar con un programa de TV del tipo quién sabe dónde le da la oportunidad de localizar a un amnésico (o algo parecido) Julio Arenas en un asilo donde realiza labores de mantenimiento. Nadie sabe muy bien como Arenas llegó a la localidad donde se encuentra el asilo, sin documentación, sin saber su identidad y con pocas pertenencias, entre las cuales hay  un par de objetos relacionados con la película que estaba rodando junto con Garay. La película alcanza su punto culminante cuando Garay exhiba en la sala de cine del pueblo (recientemente cerrada dice de manera triste el propietario) esas dos bobinas y se abra la posibilidad que la magia del cine encienda el click, active la memoria y se recupere una amistad y una relación paterno-filial.

Película reposada, con excelentes diálogos y planificada al milímetro, supone la despedida a lo grande, y manteniendo un gran nivel, del cine de Víctor Erice.

 

 

 


domingo, 1 de octubre de 2023

LA LOCA HISTORIA DEL MUNDO

 

Siguiendo con Mel Brooks, veo La loca historia del mundo, primera parte. Es una película de 1981 menos conseguida que algunas de sus películas hechas en los años 70 pero que sí contiene momentos muy divertidos.

Empieza en la Edad de Piedra con unos cavernícolas haciendo algunas payasadas y el gag más divertido es cuando uno de ellos crea el arte dibujando un bisonte en la pared de una cueva. Junto con el artista nace el crítico, otro cavernícola que se adelanta al resto, pone cara inquisitiva y acaba orinando sobre la pintura.

Después de un breve momento por el Antiguo Testamento, en el que sale la bajada del monte Sinaí y como Moisés entrega al pueblo las tablas de los diez mandamientos porque se le cae una que contenía cinco mandamientos más; se abre la parte de metraje más larga de la película que es la dedicada al Imperio Romano. En esta parte los protagonistas son un cómico filósofo interpretado por el propio Brooks y un esclavo negro interpretado por Gregory Hines. Después de varias disparatadas situaciones en las que intervienen el César y su mujer, Brooks y Hines emigran a Judea. Allí Brooks encuentra trabajo en una posada como camarero y, cuando va a servir la cena en una de las salas, se encuentra a Jesús justo en el momento en que dice que uno de sus discípulos le va a traicionar. Seguidamente, entra Leonardo da Vinci con sus útiles para pintar La última cena.

La siguiente etapa histórica en abordar la película es la época de la Inquisición española. En realidad no hay diálogo sino un largo número musical, al más puro estilo de Broadway y Hollywood, en el que Brooks interpreta a un Torquemada que canta y baila con un ballet masculino de religiosos; aunque luego se incorporan unas monjas que se quitan los hábitos y se lanzan a la piscina en un número calcado de las coreografías de Esther Williams.

La última etapa histórica es la Revolución Francesa. Brooks interpreta aquí dos papeles: el de Luis XVI y el de un hombre que lleva un orinal para que los nobles que están en palacio puedan orinar en ellos cuando pasean por los jardines.  Intuyendo que estallará la Revolución, algunos asesores aconsejan al rey que huya y ponga a su doble como rey. Efectivamente, estalla la Revolución, y el falso rey, junto a una chica a la que ha ayudado a liberar a su padre de la Bastilla, intenta huir pero son detenidos. A punto de ser guillotinados, serán salvados por Gregory Hines que vuelve desde el Imperio Romano y huyen todos en una cuadriga acabando la película.

Como en otras películas de Brooks, el humor es muy obsceno, con muchas alusiones a órganos sexuales, al apetito sexual insaciable del César, la emperatriz y Luis XVI hacia los cortesanos que les rodean y a la comicidad de uno de los miembros de la corte del César por su homosexualidad, cosa que ahora sería muy políticamente incorrecta.  También está el humor escatológico con, por ejemplo, el César romano eructando y lanzando ventosidades. Otro aspecto a destacar es esa vena mordaz e irónica, como los romanos que pasan por la oficina de desempleo o el rey Luis XVI que practica el tiro no al plato sino al pobre, lanzándole personas de clases bajas a las que pueda disparar. Y no faltan algunas referencias humorísticas a las religiones, en especial la judía como, cuando acaba la película y anuncian la segunda parte, unas naves especiales tipo la guerra de las galaxias que tienen la forma de la estrella de David. En definitiva, esas características por las que Jeremy Dauber ponía a Mel Brooks como ejemplo de humorista judío.

Y no hubo La loca historia del mundo, parte segunda. Al menos estrenada en cine. Parece que, justo hace unos meses, se ha estrenado esa segunda parte en forma de serie de TV en los Estados Unidos después de 40 años de espera. Y uno de los guionistas es Mel Brooks. Cercano a ser centenario, parece que sigue dando guerra.

 

 

 

 


UM JULGAMENTO

  Dado que la obra se desarrolló mayoritariamente en lengua portuguesa, es oportuno recuperar la frase del inefable Mourinho cuando dijo aqu...