En 1970, Luis Buñuel rodó Tristana, una de sus últimas películas. Si bien la novela de Pérez Galdós en la que se basa transcurre en el barrio madrileño de Chamberí, como a Buñuel le encantaba Toledo desde que era estudiante, decidió que el rodaje se haría en la ciudad de las Tres Culturas. Y uno de los sellos de la película son los abundantes exteriores rodados en sus históricas calles, incluida la plaza del Zocodover.
Buñuel cambia algunas cosas de la novela en su adaptacion cinematográfica para hacerla más agria. En concreto, y como cambio más importante, en la película el personaje de Don Lope muere cuando, estando delicado de salud, Tristana abre la ventana para que entre un gélido viento invernal. Así culmina un viaje de ida y vuelta entre los personajes que a Buñuel le interesa contar y que lleva hasta las últimas consecuencias. Vemos al inicio a un Don Lope seguro de sí mismo, paseando su anticlericalismo e ideologia con tintes libertarios, sojuzgando a su sobrina y tomándola como si fuera su mujer para, posteriormente, ir complaciéndola cuando esta vuelve y se le ha de amputar una pierna, llegando incluso a contraer matrimonio eclesiástico con ella en contra de sus convicciones. Tristana hace el camino inverso, de personalidad al principio casi infantil y, en cualquier caso, muy sumisa respecto a su tío, a independizarse cuando se enamora de un pintor, fugarse con él y, al enfermar gravemente, volver con su tío para tiranizarlo y humillarlo hasta esa última apertura de la ventana con la que lo condena a muerte por el estado delicado en que se halla.
Fernando Rey hace una de sus mejores interpetaciones, en un papel que le va como anillo al dedo y la presencia de Catherine Deneuve, con su gélida belleza, resulta apropiada tanto por la tentación inicial que supone para Don Lope como luego en su insultante actitud hacia este. Solamente el personaje del pintor, interpretado por Franco Nero, aporta poco a la película al margen de ser el apoyo de la trama para justificar como Tristana se aleja de su tío durante una temporada. En contraste con el poco interés del personaje de Nero, aporta mucho más el personaje de Lola Gaos como empleada doméstica de Don Lope, así como el de su hijo sordomudo que tiene una relación especial con Tristana, de la que se dan unos trazos y que afean más el proceder de la chica mutilada.
La película tiene apuntes muy divertidos propios de la personalidad de su director y una narración impecable. Hay algún apunte surrealista como que Nero está pintando a un catalán vestido de forma tradicional, incluida barretina, y que dice que se ha traído desde Barcelona; y, como elemento más integrado en la trama, un sueño recurrente de Tristana en el que ve la cabeza de su tío como el badajo de la campana de una iglesia.
Buñuel hizo películas tan excelentes que Tristana puede quedar en un nivel inferior, pero es un gran filme.

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