Camino de la horca (1951) es un estimulante western dirigido por Raoul Walsh y con Kirk Douglas, Virginia Mayo y Walter Brennan en los papeles principales.
Un sheriff con dos ayudantes impide un linchamiento en el que iban a ahorcar a un hombre por robo de ganado y asesinato. El grupo que iba a realizar el linchamiento está encabezado por un terrateniente, padre del hombre asesinado. Este grupo acosa al sheriff que, junto a sus dos ayudantes, se dispone a cumplir la ley y poner al sospechoso a disposición judicial. Junto al acusado, también se une al grupo del sheriff su hija, que intenta ayudar a su padre a escapar, aunque también empieza un juego de atracción sentimental con el sheriff. Tras perder a uno de sus ayudantes que le era leal, el sheriff ha de hacer frente a la tarea de llevar al acusado ante el juez con todo el resto de los personajes en su contra y atravesando un desierto.
Al brío que daba Walsh en sus películas, se une aquí el duelo psicológico que tiene el sheriff con los demás personajes, destacando un acusado que no oculta que no cejará en su empeño de escapar y, además, al descubrir que la muerte del padre del sheriff lo traumatizó, se lo recordará continuamente mediante una canción torturándole psicológicamente. Kirk Douglas compone con su eficacia habitual a un hombre de acción con tintes de inestabilidad emocional, aquí por el recuerdo de la muerte de su padre que pudo haber evitado. Walter Brennan, sin llegar a la excelencia de sus interpretaciones con Hawks, demuestra lo buen actor que era componiendo de manera convincente un complejo personaje, que admite haber robado el ganado, aunque no el asesinato, resolviéndose al final que el culpable era el propio hermano de la víctima.
El personaje de Douglas está obsesionado con cumplir la ley, pero el juicio al que se le somete al acusado, hecho de manera casi improvisada ya que el juez tiene otros casos, no tiene las debidas garantías procesales. Aunque sea declarado culpable, un reloj que recogió el sheriff en la escena del crimen, y que parecía no tenía importancia, da la pista para resolver felizmente el filme.
Con una utilización del paisaje que realza el potencial dramático de la historia y la asfixiante situación en la que se encuentra el personaje de Kirk Douglas, esta película es un ejemplo de la eficacia narrativa de Walsh que nos dejó grandes westerns, además de otras grandes películas en los géneros bélico, policiaco y de aventuras.
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