Accatone (1961) es la opera prima de P.P.Pasolini y el intelectual italiano irrumpe como director con una película que demuestra una gran personalidad.
Accatone, tras dejar a su mujer e hijos con los que casi no tiene relación, es un proxeneta que, mientras está ocioso con los amigotes sin hacer nada, tiene a una chica llamada Maddalena trabajando para él. Cuando ella va a parar a la cárcel al ser golpeada por los amigos de su antiguo chulo y descubrir la policía a qué se dedica, Accatone se queda solo e intenta camelar a Stella, una desgraciada y tímida chica, para inducirla a practicar la prostitución. Tras conseguir que Stella se prostituya, Accatone cambia de opinión y, en contra de lo que siempre ha sostenido, prefiere, tras intentar trabajar y descubrir que le es imposible llevar una vida laboral, convertirse en un ladrón. Vivir peligrosamente tendrá las consecuencias previsibles para Accatone al final de la película.
Pasolini utiliza para narrar su historia una estética neorrealista cuando, en 1961, esta había empezado a quedar postergada en el cine italiano, siendo directores referentes de aquel momento gente como Fellini o Antonioni que contaban otra serie de historias con un universo propio. Pero Pasolini explica una historia cercana a sus novelas Chicos de la calle y Una vida violenta, con una gran dureza visual. Hay muchos planos sobre descampados de la periferia romana, en que se intuye que son auténticos estercoleros, mientras se ve al fondo construcciones baratas de grandes bloques donde se empezaba a alojar las clases populares provinientes del sur de Italia.
Esa irrupción personalísima en el cine como director de Pasolini se demuestra, además de en ese carácter visual, en la elección de la música de J.S.Bach como banda sonora de la película. Sus notas acentúan la figura trágica de Accatone y el mundo que le rodea.
El personaje principal lo interpretó Franco Citti, un exalumno suyo que aparece también en otras películas de Pasolini y fue uno de los guardaespaldas sicilianos de Michael Corleone en El padrino. Citti, hermano de Sergio, gran colaborador de Pasolini durante décadas, debutaba con este filme y su presencia física, un tipo de aspecto amenazante, pero también vulnerable y con un físico que Pasolini erotiza, resulta un activo importante para la película.
Las debilidades del proxeneta Accatone no se pueden reconducir. Es una persona irredimible, abocado a un final trágico que Pasolini, que tan bien conocía ese mundo lumpen, no puede evitar al escribir el guion del filme.
Gran debut como director de Pasolini.
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