martes, 22 de septiembre de 2026

INDIGNIDAD

 

Indignidad es un libro de Lea Ypi en el que rinde homenaje a su abuela, trazando su biografía con la ayuda, tanto de los recuerdos personales, como la búsqueda de documentación en archivos albaneses y griegos. Una documentación que es un tanto confusa, al punto que la historia de su abuela se mezcla con otra persona con el mismo nombre, Leman Ypi, con la que comparte algunas características comunes en su trayectoria vital. 

Es un libro que es una novela, salpicada por interludios con documentación sacada de los archivos acerca de sus abuelos. En la primera parte, vemos a su abuela, nacida en 1918, como una joven residente junto con su familia en Salónica y, por tanto, ya con nacionalidad griega que, sin embargo, pertenece a la etnia albanesa. La joven Leman queda muy marcada en aquellos años por el suicidio de su tía Selma, obligada por la familia a casarse con Gustav, un comerciante alemán de tabaco que, con el devenir de los años, se convertirá en un nazi y seguirá ligado a la familia. 

En un momento dado, la joven decide abandonar Salónica y, para bien o para mal, más bien lo segundo viendo cómo se desarrolló la Albania de la guerra mundial y postguerra, decide irse a Tirana. Allí conoce a Asllan , un joven albanés de buena familia, hijo de un importante político del régimen albanés cuando este está sometido a los italianos, que tiene ideas socialistas y como uno de sus amigos al futuro dictador comunista Enver Hoxha. 

Leman y Asllan se casan en 1941, pasan su luna de miel en Cortina d’Ampezzo (una foto de la pareja en esa estación italiana, difundida en redes sociales, es uno de los motivos de Lea Ypi para investigar el pasado de su familia), tienen un hijo en 1943 y, a partir de ahí, todo son desgracias. A las penurias propias de la ocupación nazi, se suma la represión del régimen de Hoxha que no se detiene ante un antiguo amigo y, dado que Asllan ha tenido contacto con oficiales del servicio de inteligencia británico que estaban allí durante la guerra, es condenado a veinte años de trabajos forzados. 

Si Leman pudo cometer un error yendo a Albania, puede que cometa otro cuando Gustav, con los nazis a punto de evacuar sus tropas en el país balcánico, le ofrece ayuda para pasar a Italia, tanto a ella como su marido e hijo. Me ha recordado un poco a Dr. Zhivago, cuando Komarovski ofrece ayuda a Lara para huir una vez está en peligro al haber muerto su marido Pasha, el excomisario soviético. La cuestión es que Leman no acepta esa ayuda, se queda en Albania, su marido no sale del campo de trabajo hasta principios de la década de los sesenta y ella es deportada a una granja colectivizada, en la que malvivirá hasta su jubilación cuidando de un hijo enfermizo en su infancia que es el padre de la autora.  

El libro es un excelente documento para conocer un poco el complejo mundo balcánico, las consecuencias del hundimiento del imperio turco con todas las turbulencias que supuso, destacando los intercambios de población por territorios según su etnia, así como la desdichada historia de Albania, con un tirano que lastró al país como el más atrasado de Europa durante varias décadas. 

Una historia desdichada la de Leman que, ingenuamente, espera mientras se desarrolla la guerra que después vendrá la democracia y unas elecciones libres. Como le dice Gustav en ese crucial momento que podía haberle cambiado la vida si hubiera llegado a Italia, “los aliados ganarán la guerra. Pero ustedes no”. Leman fue una sufridora de la indignidad que se impuso durante décadas en Albania y su nieta evoca en este libro, de forma extraordinaria, su memoria. 

sábado, 19 de septiembre de 2026

LA JUNGLA DE ASFALTO

 

La jungla de asfalto (1950) es, probablemente, la mejor película de John Houston y una de las mejores del cine negro. 

Es un filme vibrante de prinipio a fin, narrando un plan para un robo de joyas y sus posteriores consecuencias, mostrando una urbe embrutecida física y moralmente hasta que la acción se desplaza a un paisaje rural de Kentucky en el que agoniza el protagonista de la película, el pistolero Dix Handley (Sterling Hayden), oriundo de aquel estado norteamericano.

Si bien Hayden es el protagonista, la película es muy coral. Hay muchos personajes y lo más destacable que consiguieron Houston y su equipo fue trazar, con pocas escenas, muchos personajes muy interesantes, ricos y con matices: un pistolero que apuesta a los caballos para conseguir dinero y volver a una granja como la que perdió su familia tras la Gran Depresión; la chica dulce y de pocas luces enamorada del pistolero; un abogado arruinado, cínico y amoral que financia teóricamente el atraco; una muy joven prostituta de lujo liada con el abogado; un teniente de policía corrupto y algo estúpido; un expresidiario de origen alemán experto en grandes atracos que es quien ha diseñado el atraco; un intermediario de los bajos fondos, próximo al abogado, débil ante la policía y al que el dinero hace sudar; un barman experto en conducir rápido para salir de atracos esquivando a la policía; un experto en volar cajas fuertes que participa en el atraco por apuros económicos y un detective privado sin escrúpulos, colaborador del abogado. Es genial como con pocos trazos define a la perfección todos los personajes.

Dentro de un universo sucio y corrupto, son los delincuentes los que respetan más un código moral presentable y son más personajes más positivos. Así, el pistolero y el cerebro de la operación se manifiestan lealtad cuando se quedan con las joyas tras la traición del abogado que no les da el dinero pactado. El chófer es un hombre que jamás se convertiría en un chivato y el experto en volar cajas fuertes recibe un balazo y muere después en su casa, pero parece un hombre bastante decente en cuanto a como se preocupa por su familia. En cambio, los que no han participado directamente en el atraco y son gente que tiene un oficio, incluso respetable, como el abogado, teniente de la policía y detective privado, son los personajes más negativos, ladinos y traidores. 

Además, se juntó una constelación de actores de primera categoría: Sterling Hayden, Jean Hagen, Marilyn Monroe, Louis Calhern, James Whitmore, Sam Jaffe ... para culminar una obra maestra del cine negro.

jueves, 17 de septiembre de 2026

LA HEREDERA

 

La heredera (1949) es un excelente melodrama del especialista William Wyler, que rodó unos cuantos de los mejores del género con su estilo clásico y elegante. 

En un Nueva York decimonónico y en el seno de una familia adinerada, la película narra la historia de Catherine Sloper (Olivia de Havilland), una mujer insegura, introvertida y con aparente poco encanto. Catherine es secretamente despreciada por Austin Sloper (Ralph Richardson) su propio padre, que no ha superado la muerte de su mujer y descarga su frustración tratando con indiferencia a Catherine, cosa que ahonda en la marginalidad en la que vive, dedicándose a bordar y haciendo poca vida social. No obstante, en una fiesta, un joven llamado Morris Townsend (Montgomery Clift) la corteja y se produce un súbito enamoramiento que los lleva, al poco tiempo, a hacer planes de boda. 

Austin se opone firmemente al matrimonio pues considera que Morris es un arribista, un hombre de poca fortuna que solo quiere ascender en la escala social con esa boda.  Propone a su hija un viaje a Europa para olvidarse de Morris, pero, al volver a América, ella sigue empeñada en casarse.  Catherine hace planes de boda incluso rompiendo con su padre y renunciando a su herencia, pero, entonces, se confirma la sospecha de Austin y Morris, ante la posibilidad que él ve muy cierta de que Catherine sea desheredada, la abandona. 

Austin muere ante la indiferencia de Catherine y pasan varios años. Morris retorna a Nueva York y todavía pretende casarse con Catherine, pero esta ha planeado su venganza y trata a Morris del mismo modo que él la trató a ella.

Olivia de Havilland hace una interpretación memorable, timorata y apocada cuando se inicia la película, pero también se muestra como una persona sensible en ese momento, virando luego hacia la gelidez con la que trata a su padre en sus últimos momentos y la venganza que practica contra Morris.  Hay un momento en que su cabeza hace un clic cuando, al oponerse al matrimonio, su padre le dice que cómo un hombre podría enamorarse de una mujer tan poco atractiva tanto física como espiritualmente, describiéndola como alguien sin ningún encanto. Ese es el punto de inflexión en el comportamiento de Catherine durante el filme. 

Se trata de un melodrama con una gran violencia psicológica entre los personajes, especialmente entre Catherine y su padre. Comparado con ellos, Morris es un personaje más simple, un muerto de hambre que busca pegar un braguetazo.

Wyler consigue que la película vaya ganando interés a medida que transcurre el filme, sube la intensidad dramática con unos personajes que radicalizan sus posturas en el caso de padre e hija, o no renuncia a su innoble objetivo como hace Morris. 

Si De Havilland está magnífica, también destaca un gran actor como Ralph Richardson. Ambos están tan bien que opacan un tanto a otro gran actor como fue Montgomery Clift, cuyo papel ofrece menos lucimiento que el de padre e hija. 

Gran melodrama. 

martes, 15 de septiembre de 2026

EL COLOR DEL DINERO

 

En una época que él calificó de sequía creativa, Martin Scorsese dirigió en 1985 El color del dinero. La idea de retomar el personaje de Eddie Felson unos 25 años después de la filmación por parte de Robert Rossen de El buscavidas era, sin duda, atractiva.  El resultado, sin llegar a la excelencia del filme precedente, es resultón, en gran parte gracias a la excelente interpretación, una vez más, de Paul Newman poniéndose en la piel de Felson. 

Felson está alejado del mundo del billar y las cosas le van medio bien. Desde luego, no es un looser absoluto como lo calificó George C. Scott en El buscavidas, pero es un hombre insatisfecho que aceptó su muerte civil como jugador de billar tras enfrentarse a Scott una vez terminó ganándole la última partida al gordo de Minnesota. Por ello, es como una bocanada de aire fresco ver a un joven, Vince (Tom Cruise) con una admirable destreza para el billar. Felson se reconoce en él y se convierte en su mentor para introducirle en el mundo de las grandes partidas de billar en un torneo que se celebrará en Atlantic City aunque, por el camino que transcurre por varias ciudades como en una road movie, también hay un aprendizaje de cuándo hay que saber perder, para luego ganar, en una discutible práctica que se remonta a la primera escena de El buscavidas.  No viajan solos, pues los acompaña la novia de Vince, una chica atractiva y taimada llamada Carmen e interpretada por Mary Elizabeth Mastrantonio. 

Vince no es exactamente una réplica de Eddie cuando este era joven. Es un joven inmaduro, que trabaja como dependiente en una juguetería, no anhela ser un ganador como sí lo deseaba Eddie a su edad y delega en su novia la gestión de las ganancias que tiene al jugar a billar mientras juega a videojuegos. No obstante, aprenderá rápido durante el viaje la parte menos ética pero más lucrativa de las apuestas en torno al mundo del billar. 

Felson toma conciencia del paso del tiempo y que no controla ese mundo del que fue expulsado hace más de dos décadas. Un personaje interpretado por Forest Whitaker le engaña haciéndose pasar por alguien inexperto en el billar y el propio Vince, en el torneo de Atlantic City, se deja perder una partida contra Eddie sabiendo que las apuestas están claramente a su favor y ganará más dinero apostando contra sí mismo. Pese a ello, el personaje de Felson se autoafirma, ha vuelto a empuñar el taco de billar, a jugar en un gran torneo y la película acaba con un plano congelado tras decir “he vuelto”.

La película es ágil, muy entretenida y bien filmada. Pero es imposible no comparar con el filme de Rosen y la densidad dramática de El buscavidas y la profundidad de sus personajes es muy superior. El interés que despierta el personaje de Mastrantonio es mínimo en comparación con el que interpretaba Piper Laurie y, por supuesto, gran parte de la grandeza de El buscavidas se hallaba en el cínico, amoral y siniestro Bert Gordon, magistralmente interpretado por George C. Scott. Pero, claro, hablamos de una obra maestra y El color del dinero se queda en una buena película.  

NOCHES EN LA CIUDAD

  Noches en la ciudad (1969) es el primer largometraje de Bob Fosse de los cinco que dirigió y, teniendo como superestrella de este musica...