sábado, 29 de noviembre de 2025

CIUDAD SIN SUEÑO

 

Había leído críticas casi unánimes muy positivas de Ciudad sin sueño, película con la cual Guillermo Galoe debuta en el largometraje. Sin negar que es una película interesante, me ha dejado insatisfecho, con la sensación que no he acabado de entrar en la película. 

El protagonista de la película es Toni, adolescente gitano de 15 años que vive en la Cañada Real, próxima a Madrid. Toni vive con la libertad de quien, a esa edad, no tiene obligaciones escolares, estando muy próximo a su abuelo al que ayuda en el negocio de la chatarrería. Pero también se enfrenta a la tensión por el hecho que sus padres quieren aceptar, en contra del criterio del patriarca, un alquiler social en un programa de realojo para salir de la Cañada; así como porque su mejor amigo, de origen árabe, se va a vivir con su familiar a la costa mediterránea francesa. 

Galoe no explota la miseria de la Cañada como un elemento para hacer crítica social. Es una realidad que está ahí y todos hemos visto reportajes periodísticos de ese asentamiento irregular de viviendas, a pocos kilómetros del centro de Madrid, en que se explica una miseria descarnada. A Galoe le interesa más ahondar en la mirada del adolescente, enfrentado a la disyuntiva entre lo que propone su abuelo, que es la vida tradicional de sus ancestros, o buscar algo diferente, sujeto a muchas incertezas para gente que proviene de su medio social.  

Galoe nos cuenta la historia a través de un realismo mágico, con una dirección de fotografía del portugués Rui Poças en la que vemos parte de la película a través de imágenes que los protagonistas han filmado con sus móviles usando filtros de colores llamativos. Y se apoya en un elenco de actores no profesionales, todos ellos habitantes de la Cañada.  

No me cabe duda de que Galoe acaba realizando una película de mucha personalidad por como trata la historia y la manera en la que la filma. No obstante, a mí me ha transmitido una cierta frialdad, me he quedado lejos de la historia por lo que, al menos en mi caso, la valoración, aun reconociendo méritos al filme, no puede ser positiva.  

 

jueves, 27 de noviembre de 2025

GLI UOMINI, CHE MASCALZONI!

 

Veo otra película de Mario Camerini interpretada por Vittorio de Sica y, como partenaire, aquí cuenta con una actriz nacida en Trieste y llamada Lya Franca. Se trata de Gli uomini, che mascalzoni!, filme realizado en 1932, en el que un joven simpático y un tanto caradura (Bruno) tiene un flechazo al ver por la calle a una chica (Mariuccia), siguiéndola con su bicicleta hasta la tienda de perfumes donde ella trabaja.  Bruno trabaja en un taller mecánico y, para impresionar a la chica, toma prestado un coche para ir de Milán al lago de Como. Todo va bien hasta que los propietarios del vehículo ven a Bruno y este tiene que dejar a Mariuccia, que no se ha dado cuenta de nada, para volver a MIlán y regresar rápidamente a Como, momento en el que tiene un accidente con el cocheMariuccia se queda sola, lógicamente enfadada, pasando la noche en la casa de los dueños del restaurante en el que habían comido que hacen una buena obra acogiéndola.  A partir de aquí, tras las disculpas de Bruno que no son, en principio, aceptadas, se dan una serie de equívocos mientras ambos, aunque se gustan, se dan celos el uno al otro; hasta llegar al final feliz, siendo bendecida la nueva pareja por el padre de la chica, un taxista que los lleva como pasajeros, en el momento culminante de la entonces tambaleante relación, sin que los jóvenes lo sepan 

La película tiene un inicio con muy pocos diálogos, parece aún anclada en el cine mudo y hay momentos de slapstick cuando Bruno sigue a la chica en bicicleta. Es un buen inicio para un filme que luego explota la recién sonoridad de las películas y la canción Parlami d’amore Mariú se convierte en el leitmotiv musical del filme, el tema que acompaña la historia de amor y que, en una escena, De Sica incluso la canta.  

En menos de setenta minutos, se explican muchas cosas con las idas y venidas de Bruno y Mariuccia y hay momentos divertidos. En su momento, fue innovador salir de los estudios y rodar en exteriores como las escenas en que la trama transcurre en el lago de Como 

Presentada en el primer festival de cine de Venecia, la película lanzó al estrellato a Vittorio de Sica y, tras noventa años de su realización, sigue siendo una película muy agradable.  

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

ISTRUZIONI PER DIVENTARE FASCISTI

 

En 2018, cinco años antes de morir, la escritora italiana Michela Murgia nos dejó Istruzioni per diventare fascisti. Y a fe que, aunque no hayan leído el libro, mucha gente se ha afanado a convertirse en tipos más o menos fascistoides en estos últimos años de debilitamiento de las democracias liberales y crecimiento de posiciones autoritarias y muy cercanas al fascismo. 

Con un lenguaje irónico y proveedor, Murgia nos da instrucciones para convertirnos en fascistas. Así, nos instruye en la lógica de simplificar los mensajes, reclamar la presencia de un líder, buscar un enemigo al que poder usar como chivo expiatorio, no mostrar debilidades o aceptar errores y adoptar una posición de dureza en cuestión de derechos sociales.  Y es que, como dice con ironía Murgia, ser demócrata es fatigoso y mucho más cómodo tomar el atajo de ser un fascistaEs decir, que es más fácil pensar poco, o directamente no pensar. Y eso explica el auge de fascismos y sucedáneos, dando rienda suelta a un pensamiento mágico que da soluciones sencillas a cuestiones complejas.  

Murgia nos proporciona en el libro el fascistómetro, 65 frases que, compartiéndolas o no, dan pie a un puntaje en el que se te puede calificar de aspirante a fascista, protofascista, iniciado, militante consciente y, por último, patriota.  

Lamentablemente, el devenir de las democracias hace que, sin pasar de iniciado, sí sería posible que gente perfectamente normal pudiera suscribir, entre muchas necedades, algunas afirmaciones del fascistómetro como:  El sufragio universal está sobrevaloradoEl ciudadano medio es como un niño de 12 años no demasiado inteligente, Los sindicalistas son unos siervos vendidos, Derecha o izquierda son ahora lo mismo, Si el Estado no me protege debo protegerme yo solo Esta administración de justica es a la carta.  

El hundimiento de la educación, el descrédito de las instituciones, la incapacidad de los políticosetc. propicia que algunas afirmaciones del fascistómetro no estén muy alejadas de la realidad. Por ello el libro de Murgia es provocador y debería actuar como una alerta, ahora que está más vigente que cuando se escribió hace siete años.  

lunes, 24 de noviembre de 2025

IL SIGNOR MAX

 

Il signor Max (1937) es una agradable comedia, dirigida por Mario Camerini, un hombre todo terreno que casi veinte años después rodaría el Ulises en que Kirk Douglas da vida al héroe homérico.  Los intérpretes de esta comedia son el gran Vittorio de Sica y la pizpireta Assia Noris, naturalizada italiana ya que era nacida en San Petersburgo.  

Gianni es un quiosquero napolitano que se coge unas vacaciones y, antes de subir a un barco, es confundido por el conde Max VaraldoEn el crucero, Gianni intenta codearse con la alta sociedad con su nueva identidad aproximándose a Donna Paola, una aristócrata, con la que viaja su doncella LaurettaAcabado el crucero, Lauretta encuentra a Gianni en el quiosco y se asombra de su parecido con Max, enamorándose de él. A partir de aquí, se suceden una serie de malentendidos con De Sica haciendo los dos papeles mientras Lauretta se muestra confundida, desencadenándose situaciones divertidas. Al final, se da el necesario happy end y los aristócratas quedan como unos snobs impresentables despidiendo a Lauretta, mientras Gianni sienta la cabeza y se promete con la chica, configurando una bonita pareja.  

Es una comedia bastante divertida en la que De Sica, asumiendo la composición de dos papeles, demuestra su gran dominio de la interpretación ya en aquella lejana década de los 30, mientras que Noris es una presencia encantadora, tipo Margaret Sullavan en El bazar de las sorpresas 

Realizada en pleno fascismo, lo que me ha llamado la atención es ver a personajes practicando un turismo de clase alta, oyéndose algunos pequeños diálogos en inglés y referencias a películas de Hollywood. Pronto cambiarían las cosas en la década siguiente, pero se aceptaba cerca de 1940 el turismo de clase alta anglosajón con toda normalidad.  

Se trata de una película muy agradable de ver, divertida y con el mensaje, simple pero importante, que la gente pura y de buen corazón, como Lauretta, vale más que los prepotentes adinerados para los que trabajaba y Gianni se queda en el bando que le pertenece y, además, en el que es el correcto.  

La película conoció un remake en los años 50, participando De Sica como actor, aunque el personaje de Gianni/Max lo interpreta Alberto Sordi. E, incluso, en los años 90 hay una última versión en la que toma parte Cristian De Sica. 

EL SOBORNO

  El soborno (1951) es una película de serie negra dirigida por John Cromwell y producida por Howard Hugues.  Al parecer,  Cromwell  enfermó...