El demonio de los celos
es una divertida comedia de Ettore Scola, rodada en el año 1970, protagonizada
por Marcello Mastroianni, Monica Vitti y Giancarlo Giannini.
Oreste, un albañil militante
del PCI, casado con una mujer gorda y fea, que tiene más aspecto de madre que
de esposa, conoce y se enamora de Adelaida, una joven florista. Entablan una
relación y, cuando una noche cenan en una pizzería, ella se fija en Nelio, el
cocinero del local, reencontrándose después con él y estableciéndose entre
ambos una relación. Adelaida no sabe por quién decidirse y hay una serie de
situaciones cómicas mientras los dos hombres, conocedores ambos de la situación
y con escenas compartidas entre los tres protagonistas, rivalizan aunque se
hacen colegas, sintiendo celos uno del otro hasta que la sangre llega al río en
el desenlace del filme. Tan solo hay un
momento en que Adelaida se relaciona con otro personaje, excusa que da a Scola
la posibilidad de introducir la figura de un burgués tontorrón que se dedica a
la industria cárnica.
Scola filma la película en
forma de declaraciones de los protagonistas testificando en un juicio, pero sin
que se vea ninguna sala de vistas sino todo en diferentes flashbacks en los que
se explica la historia, en ocasiones dirigiéndose directamente al espectador.
La Italia que muestra la película es cutre, los personajes son de baja
extracción social y cultural, pasean por playas llenas de basura, se desplazan
en vespas o coches de gama baja y un poco destartalados. Así, Scola da unas
pinceladas de crítica social y política con esos personajes que responden a
unos estereotipos italianos bastante difundidos.
La película tiene buen ritmo,
situaciones divertidas y buenas interpretaciones. Así que una comedia de Scola
con la que se disfruta bastante.
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