miércoles, 7 de enero de 2026

QUEIMADA

 

 Queimada (1969) es una película de cine político a pesar de que figure una estrella en aquel momento de primera magnitud en Hollywood como Marlon Brando. De hecho, él fue quien evitó el despido como director de Gillo Pontecorvo y contribuyó económicamente a un cambio de país para rodarla con el objeto de que la película fuera asumible para los productores.  

En una colonia portuguesa de las Antillas, un agente británico llamado John Walker llega para agitar la situación política de la isla. Traba conocimiento con un esclavo negro llamado José Dolores y lo utiliza formando una guerrilla que derroca el dominio portugués y se constituye una república, en la que Walker convence a Dolores que entregue las armas con la promesa de que la esclavitud será abolida en el nuevo estado. Al mismo tiempo, quedan protegidos los intereses británicos en un gobierno títere que se constituye al marcharse Walker.  

Pasados diez años, una compañía mercantil británica requiere de nuevo los servicios de Walker. Dolores se ha levantado en armas contra ese gobierno comprometiendo los intereses de esa compañía inglesa, con lo que Walker vuelve allí manipulando de nuevo la situación, derrocando a ese gobierno que no tiene el control del país, requiriendo una intervención militar británica que provoca el desembarco de tropas del ejército y, con todo ello, apresando finalmente a Dolores.  

La relación personal ha sido intensa entre Walker y Dolores por lo que, a pesar de los desencuentros que tienen, el primero le ofrece escapar antes de que lo ejecutenpero el antiguo esclavo negro, con total dignidad, rechaza el ofrecimiento.  

La película tiene un buen ritmo y lo más destacable es el discurso de Pontecorvo, un marxista que ahonda en la explotación y flagrante vulneración de derechos humanos, en una recién constituida república, con la aquiescencia de una gran potencia. Desde este punto de vista, la película digamos que es de rabiosa actualidad, después de la intervención de Trump el pasado sábado en Venezuela, secuestrando a un jefe de gobierno e imponiendo un pacto a lo que ha quedado del chavismo para comenzar a explotar las reservas de petróleo de ese país, para lo que se necesita una inversión cuantiosa en dinero y que precisara de muchos años. Una inversión que, en todo caso, un régimen como el de Maduro no podía llevar a cabo. Aunque el régimen chavista fuera ilegítimo desde hace años, y en especial cuando adulteró las elecciones de 2024, la intervención americana recuerda la que se refleja en Queimada. 

Brando está correcto en un papel que tampoco daba para un lucimiento tipo Un tranvía llamado deseo o El padrino. Compone un personaje amoral y corrupto, servidor de unos intereses espurios, aunque con un atisbo de lealtad hacia el personaje de Dolores. Para el personaje de Dolores, los productores querían contratar a Sidney Poitier pero Pontecorvo escogió a Evaristo Márquez, un pastor colombiano analfabeto, con el objeto de añadir realismo a la película.  

Interesante filme que no pierde actualidad tal como va el mundo. 

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