lunes, 19 de enero de 2026

NEBRASKA

 

Nebraska (2013) fue una buena despedida para Paramount que cerró con este título su singladura en el mundo del cine.  

Dirigida por Alexander Payne, retrata la historia de un hombre, ya octogenario, que cree que ha ganado un millón de dólares cuando es el típico anzuelo publicitario de una empresa para vender sus productos. Pero, a pesar de que la estafa es evidente, el anciano, llamado Woody y con problemas cognitivos además de ser alcohólico, está decidido a ir desde Montana a Nebraska para cobrar el premio, empezando la película con el hombre yendo a pie por la carretera y devuelto a su casa por su disparatada pretensión. Ante la incredulidad de su esposa, compartida por sus hijos, uno de ellos, llamado David, se ofrece para llevarle hasta Nebraska. Hacen una parada en Hawtorne, pueblo natal de Woody, y allí entran en contacto con parte de la familia, su hermano y sus sobrinos, además de conocidos de toda la vida. Se unen a ese encuentro familiar la madre y el otro hermano, hasta que, al final, Woody y David llegan a Lincoln (Nebraska) con el obvio fracaso de no cobrar el premio, pero David se encarga de conseguir una furgoneta y un compresor que era para lo que Woody quería destinar en primer lugar el dinero. Woody queda satisfecho en sus aspiraciones.

Magníficamente interpretada por un actorazo como Bruce Dern en la piel del demente senil Woody, también es muy destacable el resto del reparto, con mención especial para Will Fort interpretando a David y June Squibb como Kate, la mujer de Woody.  

Una de las cosas que me ha sugerido la película es una historia de amor filio paternal de David respecto a Woody que tiene gran intensidad. David comparte la búsqueda de un premio imposible por amor a su padre, al cual va conociendo mejor a lo largo del filme a través de la interacción con lo demás personajes en Hawtorne, descubriendo aspectos de la vida de su padre que desconocía.  

Woody, como un Quijote, vive en un mundo de fantasía en relación con el premio que cree ha conseguido y, como el personaje de Cervantes, arrastra a la irracionalidad a otros personajes. Los primos de David, con pinta de no trabajar y uno habiendo sido expresidiario, quieren sacar tajada del premio, así como un viejo amigo de Woody, llamado Ed e interpretado por Stacy Keach, antiguo socio en un negocio y que alega tener viejas deudas económicas pendientes de cobro. Tienen estas pretensiones a pesar de que David les dice claramente que no hay premio alguno y ese millón de dólares solo existe en la imaginación de su padre, pero no puede llegar a convencerlos. Estas reivindicaciones económicas, y una manera de vengarse de Ed realizando el robo de un material en una casa equivocada, provocan situaciones de comedia que se agradecen en una película que, pese a esta parte divertida, tiene mucho de tristeza acentuada por una espléndida fotografía en blanco y negro de Phedon Papamichael 

Otro aspecto destacable, justamente en gran parte con la utilización de la fotografía, es mostrar una América interior, si no devastada, bastante arruinada y en decadencia pocos años después de la gran crisis de 2008. Una América con poco futuro y, sin duda, votante de Trump. La película tiene un aire nostálgico, con una generación ya derrotada (Woody, su mujer, su hermano) y un relevo con poco futuro (a David no le va muy bien vendiendo objetos de electrónica en una tienda, mientras que sus primos directamente son unos parásitos).  

Nebraska es una película sencilla en su trama, pero muy rica en su contenido, reflexiva, agridulce, nostálgica y emotiva. Un gran filme. 

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