sábado, 20 de diciembre de 2025

DRIVER

 

Driver (1978) es la segunda película de Walter Hill y tiene una trama tan sencilla que los personajes no tienen ni nombre. Está el conductor (Ryan O’Neal), un hombre especialista en aliarse con atracadores únicamente para que estos puedan escapar; por otro lado, el policía (Bruce Dern) que lo persigue y una chica (Isabelle Adjani) muy joven, aunque de turbio pasado, que se implica en la trama porque es testigo del primer atraco y Dern le pide que identifique al conductor, cosa a la que se niega.  

Una vez Dern no ha podido implicar a O’Neal en el atraco con el que se abre la película, demostrará su vena obsesiva llegando a utilizar un grupo de delincuentes para tender una trampa al conductor, buscando que le contraten para un atraco como hombre que los hará escapar de la policía. Pero el delincuente elegido querrá pasarse de listo, traicionar a la vez al policía y al conductor, con lo que será eliminado por este último y quedará el botín del atraco pendiente de que alguien se lo apodere, o el conductor o un colega del delincuente muerto, ante la vigilancia del policía. Mientras tanto, la chica orbitará alrededor del conductor, al que acompaña en la persecución final.  

La película se abre y cierra con unas persecuciones en automóvil muy bien filmadas por un especialista del género de acción. En esas escenas demuestra el conductor su pericia, así como cuando contacta con los delincuentes que le van a tender la trampa por imposición del policía y, como muestra de su buen hacer, conduce y destroza en un parking un coche. Descontando esas escenas de acción, Hill opta por una trama minimalista, en la que poco sabemos de los protagonistas.  

O’Neal encarna a un personaje impasible, no parece ni siquiermuy preocupado por el dinero y vive en un lugar bastante cutre en lo que parece un aislamiento. En cambio, Dern es locuaz y fanfarrón, se toma como algo personal el cazar al conductor, con una obsesión maligna que le lleva a actuar fuera de la ley antes unos sorprendentes, pero pasivos, colaboradores. De la chica, sabemos que figura en las bases policiales porque lo dice Dernpero su actitud es muy misteriosa durante toda la película.  

Hill le da un tratamiento al personaje de O’Neal muy parecido al que Melville daba al Alain Delon de El samurai, un tipo gélido e inexpresivo, que se concentra en aquello que mejor sabe hacer, Delon asesinar y O’Neal conducir. Ryan O’Neal era un actor flojo, aquí no ha de hacer gran cosa porque se trata de ser lo más inexpresivo posible, aunque queda mejor en ese aspecto Alain Delon, más convincente. En cambio, está mejor Bruce Dern que era muy buen actor y aquí transmite un punto de locura en ese enfrentamiento enfermizo entre dos personajes que, estando en las antípodas, uno policía y el otro facilitador de atracos a bancos, se retroalimentan y se necesitan en sus obsesiones, la de uno el aprehender al conductor y el otro no ser cazado nunca.  

Es una película de perdedores, los tres protagonistas parecen destinados al fracaso, siendo además engañados los personajes de O’Neal y Dern lo cual provocque, por lo que se refiere a su lucha personal, la cosa acabe en empate.  

Buen thriller. 

 

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