Cry baby es una comedia musical rodada en 1990 por John Waters que, inevitablemente, hay que pone en conexión con Grease, filme con el que comparte la estética de los años 50, con unas bandas de alumnos de high schools, y la música de rock propia de la época.
La película se inicia con el flechazo de dos alumnos cuando los están en una campaña de vacunación en el instituto: Wade (Johnny Deep) y Allison. El primero es líder de la banda de los Drapes, formada amigos y miembros de su familia de clase social baja, mientras que la chica forma parte de los Squares, que representan el sector pijo de la ciudad.
Su historia de amor será torpedeada por los Squares, con varias peripecias y desencuentros entre los protagonistas, incluyendo un paso por la cárcel de Wade, hasta su excarcelación y final feliz.
Así que, a diferencia de Grease, aquí hay conflicto social, aunque sea en el marco de una comedia musical desenfadada, tomando partido Waters por los Drapes y atacando con mordacidad a los Squares, si bien viniendo de Waters la mala leche, en un momento en que el director de Baltimore ya estaba instalado en el cine comercial, resulta un tanto decepcionante.
La película es enérgica y dinámica, con algún número divertido y logrado como al final de la película con todos los reclusos bailando con Wade, además de algunos divertidos gags y contando además con la aparición interesante de un buen actor como William Defoe. Dado que, más bien, siento antipatía por la frívola Grease, tiene gracia este reverso pergeñado por Waters, aunque tampoco sea nada del otro mundo.
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