Leo en prensa que ayer murió Lucien Muller. Ciertamente, no pasará a la historia del Barça como un gran entrenador desde el momento en que no llegó a completar ni una sola temporada, siendo sustituido en la temporada 78-79 tras una eliminatoria copera con el Valencia.
Pero sería injusto no recordar que fue el entrenador de uno de los partidos más importantes en el viejo Camp Nou. El 1 de noviembre de 1978 se consiguió dar la vuelta a una eliminatoria contra el Anderlecht, vigente campeón de la Recopa, tras un partido de ida en Bruselas que había acabado 3-0. En el partido en territorio belga hubo mucho follón, mucha dureza por parte del equipo local consentida por el árbitro y un tercer gol metido con la mano. Se fue generando un ansía de revancha y una comunión entre jugadores y afición para remontar la eliminatoria. Es uno de mis primeros recuerdos de un Camp Nou abarrotado, intimidante y volcado con el equipo. Tras los goles de Krankl y Heredia en la primera parte, no llegaba el tanto que igualara la eliminatoria. Superado el minuto 80, Zuviria penetró como un cuchillo en la defensa adelantada que practicaban los belgas, condujo bastantes metros el esférico e hizo el 3-0, marcando el gol más importante de su vida y uno de los más recordados para el Barça. Luego vendría la tanda de penaltis en la que el héroe fue Artola, más eliminatorias y la histórica Recopa ganada en Basilea.
Parte del gran éxito de aquella temporada, pese a la destitución, fue de Muller, que llegó a dirigir al equipo hasta el primer partido de semifinales.
Descanse en paz.
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