jueves, 15 de enero de 2026

HUNGER

 





Hunger (2008), debut como director de Steve Mac Queen, recrea unos hechos reales que recuerdo haber seguido en 1981, cuando unos presos del IRA se declararon en huelga de hambre, reclamando a las autoridades que se les concediera el estatus de presos políticos, cuestión sobre la que no tuvieron éxito tal como se indica al final de la película.  

La película empieza filmando la rutina de un guardián de la prisión de Maze, llamado Raymond, cuando se encamina a su puesto de trabajo. Tras el ingreso de dos nuevos presos, empezamos a ver la brutalidad de la prisión, las condiciones insalubres de las celdas, así como que los prisioneros inician unas reivindicaciones para ir con ropa de civil y no de delincuentes comunes. Se explica la vida carcelaria, las visitas de los familiares a los presos, un motín aplacado de forma violenta por los guardianes de la prisión y como la violencia se extiende contra estos, siendo asesinado Raymond, tiroteado a corta distancia en una cafetería.  

Después asume el protagonismo el personaje de Bobby Sands (Michael Fassbender) que encabeza una huelga de hambre, con la previsión que cada dos semanas la inicie un preso con el objetivo de que el gobierno británico reconozca a los presos del IRA como políticos. Se ven sus últimos días, sus últimos contactos con sus familiares y su total determinación que le llevó a la muerte tras 66 días. 

La película tiene pocos diálogos, Mac Queen se basa en la imagen para que, con una planificación austera, la trama avance y, en ese sentido, se ha subrayado con acierto que parece un filme en deuda con Bresson y con películas como Un condenado a muerte se ha escapado. Sin embargo, hay una pausa en la película en forma de plano fijo de 17 minutos, en la conversación entre Bobby Sands y un sacerdote, que recuerda a algunos de películas de Ford como Stewart y Widmark sentados junto al río en Dos cabalgan juntos, pero que también he visto en películas rumanas como R.M.N. de Cristian Mungiu o la reciente Kontinental 25.  

Esa conversación marca un punto de inflexión en la película. El sacerdote, en principio, había apoyado otras huelgas de hambre que eran protestas que, en el fondo, no se buscaba llegar hasta el final. Pero ahora el religioso ve que B.Sands está totalmente decidido y es reacio a rectificar, incluso cuando el sacerdote le dice que piense en su hijo. Tras esos 17 minutos, hay un plano fijo de otros 4 minutos sobre el rostro de Fassbinder exponiendo al sacerdote su postura.  

Al margen de posiciones ideológicas y de lo que se pueda opinar de la actitud de Sands y otros ocho miembros del IRA que le siguieron con el mismo resultado final, Hunger es un ejercicio cinematográfico impecable para describir con crudeza y realismo una situación felizmente superada en Irlanda del Norte. MacQueen no solo muestra explícitamente la violencia, que también, sino que lo hace de manera inquietante, por ejemplo, con un plano sobre los nudillos tumefactos de Raymond. Una película demoledora sobre lo que explica y que merece un notable. 

 

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