La tapadera es uno de los pocos proyectos cinematográficos en los que, hasta donde yo sé, el papel de Woody Allen se reduce únicamente a la interpretación. La película está dirigida por Martin Ritt y el guion está firmado por Walter Berstein.
Centrada en la época de las listas negras en el momento de histeria anticomunista, se explica la historia de Howard Prince (Allen) un cajero que tiene un amigo, llamado Alfred, escritor de comedias para la televisión y que, al haber quedado inscrito en una lista negra anticomunista, no puede firmar sus guiones. Howard le hará el favor de fingir que él es el autor de los guiones a cambio de una parte y, más tarde, asume el mismo papel para otros camaradas de Alfred también represaliados. Al mismo tiempo que Howard empieza a vivir su falsa vida de ingenioso escritor de guiones para la televisión, empieza una relación con Florence, una chica vinculada a ese mundo. Las cosas se torcerán cuando las sospechas de ser comunista acechen también a Howard, un hombre por lo demás ajeno a cualquier militancia política. Esas sospechas han sido auspiciadas por un actor llamado Hecky Brown (Zero Mostel), también con problemas para esquivar las listas.
Howard asumirá con dignidad el papel de escritor que no cede a las presiones del Comité y no dará ningún nombre, un poco en la línea de dignidad que tiene el general de la Rovere en la película de Rossellini, pagando con la cárcel lo que el comité entiende un desacato.
La película tiene un tono de comedia, no exento de alguna escena trágica como el suicido de Mostel que se precipita al vacío saltando por la ventana de la habitación de un hotel.
Es una película irregular, que alterna escenas interesantes con otras poco conseguidas, como son las que narran la relación amorosa entre Howard y Florence. Con un final muy complaciente, también cabe cuestionarse si hubiera sido mejor la película con otro actor. A pesar de que Ritt había sido también incluido en listas negras, se podría haber explicado la historia sin hacerlo en clave de comedia (tampoco la parte de comedia es especialmente divertida), con más dureza y con un actor menos encasillado y que fuera más apto como actor dramático.
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