Leo Una casa en la montaña de Albert Boronat, después de haber visto la obra en el Heartbreak Hotel hace casi cuatro meses. En el inicio de la obra, además de dos citas de Witgenstein y Gaston Bacherland, hay una del físico italiano Carlo Rovelli: “La estructura temporal del mundo es más compleja que una simple sucesión lineal de instantes. Pero ello no implica que no exista o sea ilusoria”. Y esta cita tiene mucho que ver con la obra, una sucesión de situaciones con dos hombres en la cabaña de una montaña que se han propuesto matarse, pero en una trama zigzagueante y escurridiza, con múltiples posibilidades, inestable como el mundo de la física cuántica de la que es experto Rovelli, salpicado todo ello además con humor, thriller, ciencia-ficción y un ataque de unos zombis que han de repeler los personajes. Y, en la tercera parte de la obra, titulada Skjolden, la búsqueda de la cabaña que habitó Witgenstein en Noruega.
Si el texto sorprende por su dispersión y atipicidad, además de por la mezcla de géneros que lo nutren, el montaje teatral resultó de lo más logrado, con los espectadores alrededor de una gran mesa, compartiendo vino y embutido con los actores, mientras estos interpretaban la obra. El trabajo de los actores Javier Beltrán y Sergi Torrecilla, junto con Boronat que se incorpora como un actor más, fue excepcional y una de las mejores experiencias en el Heartbreak. Leer y tener la obra nos ayudará a recordar una noche de teatro magnífica.
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