Lucía en la noche es una novela de Juan Manuel De Prada que tiene la virtud de atrapar al lector al poco de haberla empezado. El protagonista es un escritor, Alejandro, que tuvo un éxito fugaz ya que luego malgastó su talento convirtiéndose en un personaje habitual en las tertulias de telebasura. Conoce a una chica de vida misteriosa, Lucía, de la que se enamora perdidamente y que, cuando está a punto de iniciar un viaje a Tenerife al que Alejandro no ha podido acompañarla por motivos laborales, muere en un accidente aéreo en el mismo aeropuerto de Barajas. Allí empezará la intriga de la novela porque la policía le dice que su novia tenía una falsa identidad. A partir de los teléfonos que ella le ha dejado anotados en un libro sobre el exilio de nazis en Sudamérica, se desarrolla una trama en la que Alejandro acabará descubriendo que, en realidad, Lucía no murió en ese accidente, fue otra pasajera quien fue dada por muerta en su lugar y su novia cogió un vuelo con destino a Buenos Aires.
Comparada con otras novelas de De Prada, más ambiciosas retratando una época y lugar determinados como las que protagoniza Fernando Navales, esta es una historia intimista, con una sombra hitckcokiana. El propio autor alude a Vértigo cuando Alejandro ve con Lucía la película y, efectivamente, también el protagonista de la novela ha perdido a su amada y trata, a través de su búsqueda, de resucitarla.
Pero De Prada también aprovecha para soltar algunas andanadas contra la sociedad actual. Por un lado, Alejandro es un hombre que ha pasado de ser un escritor serio a aparecer, tal como él mismo reconoce, en tertulias televisivas de freakies vociferando histéricamente. Por otro lado, la trama incluye, dentro de las peripecias del personaje de Lucía, una crítica a algunas ONG, junto a gobiernos europeos y turco, por su participación en el conflicto de Siria y la aparición del DAESH. Retrata la cúpula podrida de una ficticia ONG, que actúa en connivencia con los radicales islamistas, colaborando en incontables atrocidades y violaciones de derechos humanos. Lucía, cooperante de la ONG y con raíces familiares en el valle de Arán, debe vivir con una falsa identidad por haber estado implicada en aquel avispero sirio, cuando fue reclutada para desenmascarar a los elementos corruptos de la ONG.
Además de Vértigo, a mí la trama también me recuerda un poco a Jennie. Alejandro, como Joseph Cotten en el filme de Dieterle, está en un momento de nula creatividad artística, pero al conocer a Lucía recupera la inspiración para, tras muchos años, escribir una novela que finalmente será editada. También como Joseph Cotten, y aunque sea por otras circunstancias, la dificultad para poder convivir con su enamorada es insalvable.
Una novela que engancha desde el principio con el estilo brillante de De Prada.